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Gestión de la transición de la radiodifusión analógica a la digital

Enviado en 28 septiembre, 2004 Para 6:54 pm Escrito por en Ponencias

Conferencia pronunciada en el Foro Latinoamericano "Implicaciones y Consecuencias de la Tecnología Digital para la Radiodifusión en Latinoamérica", celebrado en la Ciudad de México, los días 28 y 29 de septiembre de 2004.

Señoras y señores:

Mis primeras palabras son para agradecer a UNESCO, a la Comisión de Comunicaciones y Transporte del Senado de la República de México y a la Universidad Iberoamericana de México por invitarme a participar como conferencista en este Foro Latinoamericano sobre "Implicaciones y Consecuencias de la Tecnología Digital para la Radiodifusión en Latinoamérica".

Los organizadores del Foro me han asignado el tema de "Gestión de la transición de la radiodifusión analógica a la digital: decisión política con implicaciones económicas", una cuestión que involucra a todos los actores de las políticas públicas de las tecnologías de la información y la comunicación, así como al sector privado y a los más importantes, los usuarios de los servicios de telecomunicaciones.

A partir de la explosión de la revolución informática, se comenzó a escribir la crónica anunciada del mundo analógico. La convergencia de todos los servicios de telecomunicaciones (voz, datos y video), desmitificando la idea de que solo el teléfono servía para hablar, o de que la televisión solo funcionaba para transmitir imágenes, o de que la radio solo operaba para transmitir voz, más el surgimiento de la llamada "banda ancha" provocando una acelerada transformación en la superautopista de la información, representa el despegue de la tecnología digital en la humanidad.

A pesar de que hay una mayoría de la población que todavía no ha podido acceder a las oportunidades de las tecnologías de la información y de la comunicación, y que por lo tanto viven en el mundo del intercambio de átomos, los gobiernos de más de cien naciones ya han asumido conciencia de la trascendencia de pasar del intercambio de átomos al intercambio de bites, y lo han hecho a través de la Organización de las Naciones Unidas, que celebró el año pasado la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, cuya segunda fase está pautada para celebrarse en Túnez en el 2005. El objetivo central es que para el 2010, la mayoría de los desconectados estén conectados al mundo real y virtual de las tecnologías de la información y la comunicación.

El Foro Latinoamericano, reunido hoy en la ciudad de México, forma parte de los esfuerzos regionales que persiguen precisamente buscar consenso para adoptar los pasos necesarios hacia la digitalización de la radiodifusión (servicios de difusión televisiva y radial) a fin de que la región latinoamericana dé el salto al mundo digital. Y hay que destacar que hay muchos esfuerzos individuales de diferentes naciones que ya han adoptado algunas medidas políticas en ese sentido, como es el caso de México, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Trinidad & Tobago y República Dominicana, se hace necesario incrementar la divulgación y promoción de la importancia que tienen estos avances, pues debe quedar, muy claro, que la responsabilidad de la transición hacia la tecnología digital no es exclusiva de los gobiernos, por el contrario, se trata de una responsabilidad compartida por todos los sectores que integran sus respectivas sociedades.

La primera transición que debe producirse es la asimilación en la clase política del cambio de paradigma que estamos presenciando al inicio del Siglo 21. Es decir, no podemos hablar de convergencia tecnológica, si quienes tienen la responsabilidad de planificar, ejecutar e implementar las políticas públicas de telecomunicaciones y de tecnología, no hacen su propia convergencia política y unen sus esfuerzos y voluntades hacia un mismo fin. Por ejemplo, no hay convergencia política cuando el Ministerio o Secretaría de Telecomunicaciones traza una política diferente a aquella norma regulatoria dictada por el órgano regulador correspondiente, o viceversa. Ambos organismos deben estar en el mismo carril, no en diferentes carreteras.

Se trata de entender que la tecnología digital contribuirá con el desarrollo humano, económico, político y social. Debemos acostumbrarnos al fenómeno de la innovación, cuestión que era muy difícil para las generaciones del pasado. Ya en 1970, Alvin Toffler sostuvo en su libro "Impacto Futuro", que la tecnología estaba cambiando a la sociedad con la rapidez que una persona, en el transcurso de su vida, se encontraría a sí misma como un extraño en su propia cultura. El libro de Toffler acertó, porque mucha gente creía que las nuevas tecnologías (como la televisión de aquellos días) producían cambios a un ritmo desorientador. En estos días, se ha hecho más conciencia respecto a lo importante que es montarnos en el carro de la innovación. Basta con preguntar a nuestros abuelos y padres, y estoy casi seguro que la respuesta ante la innovación, sería que pensaban que el mundo de hoy sería el mismo. Sin embargo, mis hijos despiertan todos los días pensando que el mundo será diferente.

El segundo aspecto a tomar en consideración es que la revolución tecnológica no es un hecho aislado, sino que la misma acontece en toda la humanidad. La radiodifusión digital es una de esas revoluciones. Esta revolución digital va a cambiar la forma en que, por ejemplo, miramos televisión. A las autoridades gubernamentales les debe interesar cooperar en ese proceso, claro de manera transparente y a través del debido proceso, que permita a todos los actores claves participar en el mismo. En el caso particular de República Dominicana, se espera que el proceso culmine el 31 de diciembre de 2006. Una vez concluido, la conversión de análogo a digital hará disponible parte del espectro radioeléctrico para nuevos y valiosos servicios. Esa es la buena noticia.

La mala noticia es que si el proceso no se hace entre todos juntos, esto es el Gobierno y la industria de la radiodifusión, el camino por recorrer puede ser largo y tortuoso, muy especialmente para los consumidores.

No exagero afirmando que la transición hacia el mundo digital es el acontecimiento más significativo en la industria de la televisión desde el advenimiento del televisor a color. Con la tecnología digital, los canales de televisión pueden proveer nuevos servicios como los de televisión de alta definición, que transmite una señal tan clara que uno cree estar dentro de la pantalla. Cualquiera de ustedes que haya tenido la oportunidad de ver un juego de fútbol o baloncesto o béisbol en televisión de alta definición, sabe de lo que yo estoy hablando.

Y también será posible para un canal no solo transmitir una imagen clarísima, sino también ofrecer programas múltiples sobre el mismo espacio de frecuencia de que dispone. En Estados Unidos de América, por ejemplo, ya algunas estaciones públicas están usando sus canales digitales para transmitir programas educativos diferentes para distintos tipos de públicos, todo al mismo tiempo.

La televisión digital puede hace realizable que un canal de televisión ofrezca servicios interactivos nuevos que no pueden ser proporcionados en el mundo análogo. Por ejemplo, participar en un programa televisivo de juegos; cambiar el ángulo de la cámara en medio de un juego de baloncesto. Todo esto se puede hacer con solo tocar una tecla del control remoto.

Ahora bien, el desafío de la radiodifusión digital es su implementación. Como ya dije anteriormente, mi país ha fijado el 31 de diciembre de 2006 la fecha de entrada de la televisión digital. Sin embargo, si tomamos la experiencia de otros países, como por ejemplo Estados Unidos de América, que tiene la misma fecha nuestra, y que es nuestro principal socio comercial, el proceso de implementación ha sido lento. La razón de esta lentitud es una: los altos costos que implica la conversión, en un momento en que muy pocos usuarios norteamericanos han podido adquirir los televisores y los adaptadores para la señal digital. Por su parte, los fabricantes de los adaptadores y de los televisores digitales no sienten urgencia, dado que todavía no hay muchos programas con contenido digital. Y finalmente, las compañías de cable ven poca necesidad en suministrar a los usuarios los convertidores para la recepción de programas de alta definición, hasta que no se completen las piezas del crucigrama. Se trata del viejo dilema de quién vino primero, el pollo o el huevo.

Para República Dominicana, al igual que para otros países de la región, la ventaja de la televisión digital es evidente, pues presenta las siguientes características:

1.- Las emisiones digitales requieren menos ancho de banda que los seis MHz que requiere la transmisión análoga. Esto quiere decir que en el ancho de seis MHz que ocupa un canal análogo, se podrán transmitir varios canales de televisión digital o un canal digital de alta definición.

Parte de las decisiones políticas que en ese sentido se puede adoptar está la de otorgar facilidades a los canales de televisión que deseen hacer pruebas en canales alternos para emisiones de televisión digital, de forma tal que puedan simultanear la programación análoga actual y la programación digital. Para esto, es importante tener completa la mayoría de los reglamentos regulatorios aprobados, tales como el Plan Nacional de Atribución Frecuencias, el Reglamento de Uso del Espectro Radioeléctrico y el Reglamento de Servicio de Difusión Televisiva.

2.- La televisión digital está exenta de las interferencias perjudiciales de los ruidos que genera el hombre con motores eléctricos, bujías de automóviles, redes eléctricas y de ruidos atmosféricos causados por la electricidad estática y las radiocomunicaciones análogas.

3.- La televisión digital garantiza mayor nitidez en las imágenes y el sonido.

4.- Por el poco ancho de banda que se necesita para los canales digitales, dejaría libre una amplia porción del espectro radioeléctrico que podría ser usado para más canales de televisión, servicios de telefonía móvil, u otros servicios importantes como los relativos a la seguridad pública.

5.- La televisión digital va a garantizar la interactividad mediante la telefonía, videotelefonía, telefeconferencias, acceso a la Internet por televisión, comercio electrónico. Se trata de una alternativa confiable para la reducción de la brecha digital, si tomamos en consideración que en la región latinoamericana, existen más televisores que computadores per cápita.

Unas palabras finales sobre las tres normas reconocidas en tecnología digital. Estas son:

  • DVB-T: Europa, Australia, India, Taiwan y Singapur.
  • ATSC: Estados Unidos de América, Canadá y México.
  • ISDB-T: Japón.

Es importante destacar la ventaja que se tiene cuando un país ha asumido el principio de neutralidad tecnológica, como es el caso de la República Dominicana. El Estado no impone tecnologías. Al contrario, las tecnologías son impuestas por decisión de las empresas, sobre la base de los dictámenes del mercado de usuarios. En el caso específico de la radiodifusión digital, debe ser un proceso que resulte de consultas, estudios y de escuchar los comentarios de la industria y de los usuarios, dado el alto costo económico de la televisión digital. Debe ser de manera transparente y teniendo la realidad socioeconómica de su población.

La radiodifusión digital contribuirá a cumplir con los objetivos trazados por la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. Asegurará la reducción de la brecha digital, garantizará mejor uso del espectro radioeléctrico y aumentará el bienestar de la población. ¡Aunemos esfuerzos para que la innovación sea una realidad en nuestros paises!

Muchas gracias.

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