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Los desafíos del PRD

Enviado en 14 septiembre, 2004 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

En el marco de las jornadas de reflexión que ha desarrollado el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) de cara a la celebración de la Convención que elegirá su nueva dirección, así como al proceso de modernización que deberá convertirlo en un partido adecuado a las exigencias del Siglo 21, he tenido la oportunidad, en los recorridos que he hecho en diversos puntos del territorio nacional, de hacer contacto con la dirigencia y la militancia perredeísta, que reclama, de manera digna y respetuosa, la renovación de la principal fuerza de oposición.

A 6 años de la ida a destiempo del líder, Dr. José Francisco Pena Gómez, el PRD ha entrado en su verdadera etapa de transición hacia la renovación de su liderazgo, que tiene que estar fundamentado en la institucionalidad democrática y en la modernidad. Convertirnos, no en un partido de oposición pura y simple, sino en partido que haga una tipo de oposición útil y cercana a las preocupaciones de la gente. En ese proceso, no solo la disciplina debe volver, sino que la soberanía de la militancia debe ser rescatada como instrumento para la toma de decisiones.

El PRD ha logrado pervivir en medio de todas estas transformaciones y cambios, superando obstáculos y crisis. Consiguió sobrevivir a largos, repetidos y dramáticos procesos de persecución, represión y uso de la justicia con fines políticos.

Ahora bien, ninguna institución social o política, ningún partido, ha tenido a lo largo de una vida tan prolongada una trayectoria univoca, a salvo de cualquier cambio o rectificación de sus análisis o posiciones políticas. El PRD tampoco. Si así fuera, se hubiera convertido pronto en un instrumento inservible para la transformación social, al no haber sido capaz de adaptar su acción a las nuevas exigencias de la vida colectiva.

Tampoco sería sensato ignorar que, desde la perspectiva de hoy, no todas las actuaciones a lo largo de ese amplio periodo, haya contando con el acierto. Si así fuera no estaríamos hablando de una institución humana. Reconciliarse con la historia significa aceptar la propia por completo, con sus luces y sus sombras. La del PRD es una historia luminosa, en la que los ángulos de oscuridad no pueden mermar su gran contribución al fortalecimiento de la democracia dominicana.

El PRD tiene el desafío inmediato de reencontrarse consigo mismo, reconectarse con las bases de sustentación de nuestra haciendo uso efectivo de las tecnologías de la información y la comunicación. El PRD no puede permanecer aislado a la realidad del mundo de hoy, protagonizado por diferentes cambios sociales y las exigencias de una ciudadanía que propugna por transparencia, honestidad y ética en la política.

Por eso, la renovación del PRD debe estar basada en experiencia, competencia y creatividad. Tres elementos que unen, como decía el Dr. Peña Gómez, “lo mejor de lo nuevo, con lo mejor de lo viejo”. Los trabajos de organización de la Convención y de modernización del Partido, y de la Comisión Política, apuntan hacia la celebración del proceso de renovación, necesario y deseado, no libre de obstáculos, del cual el PRD saldrá fortalecido, y con él, la democracia dominicana.

El autor es abogado.

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