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Cuestión de Visión

Enviado en 09 noviembre, 2004 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

En los últimos días, la impugnación a la resolución que aprobó el aumento de salarios al sector privado, el desmantelamiento de los equipos de transporte y las policías municipales adscritas a los Ayuntamientos, y la política oficial de comunicaciones han surgido como signos preocupantes sobre la paz social y la gobernabilidad a la que aspiramos todos los dominicanos. Estos casos, de causas y orígenes distintos, con sus respectivas consecuencias jurídicas y posibles repercusiones internacionales, requieren la atención por parte de los actores políticos del país.

A partir del pasado 16 de agosto, se inició una nueva etapa en la vida institucional. El espíritu de las fuerzas vivas de la nación ha sido de cooperar con el desempeño eficaz del actual gobierno. ¿Cuál debe ser el rol del PRD? El PRD debe hacer una oposición útil a la sociedad (El Caribe, 14-9-04). Es decir, apoyar las iniciativas positivas del gobierno que beneficien al país, pero también reclamar atención, rectificación, coherencia, eficacia y responsabilidad cuando determinadas acciones gubernamentales sean en detrimento de la ciudadanía y de la institucionalidad.

En definitiva, necesitamos un PRD fuerte y con ideas propias. Que construya alternativas coherentes y potentes, que escuche la voz de la gente, y las lleve a las distintas instancias gubernamentales, o cuando estas no prosperen, que fortalezca al estado de derecho mediante la interposición de las acciones constitucionales de amparo tendentes al restablecimiento de las garantías constitucionales, como sería en el caso de la medida de Interior y Policía en perjuicio de los ayuntamientos.

Es que la política no son solo decisiones sino también la forma de adoptarlas. Las diferencias y las discrepancias, sin diálogos y sin acuerdos crean distancias, que en ocasiones, podrían ser insalvables. Hay que evitar llegar a ese extremo. El Presidente Leonel Fernández, como figura máxima del país, como representante de todos los dominicanos, es el llamado a dar el primer paso.

El PRD, por su parte, también debe jugar un rol esencial reivindicando la gobernabilidad. Promover el diálogo con los movimientos sociales e integrarse más decididamente en todos aquellos que recogen las aspiraciones de la ciudadanía. Y le esperan desafíos en el corto plazo. No solamente esta el inicio exitoso del proceso convencional que deberá culminar en el próximo mes de marzo. Antes de terminar el 2004, la mayoría que tiene en el Congreso Nacional tendrá un peso específico en la discusión y aprobación del proyecto de ley de presupuesto y gasto público de 2005, el nuevo acuerdo con el FMI y el acuerdo petrolero firmado entre Venezuela y el país.

Hay que aspirar al ejercicio de la tolerancia y el diálogo, que se fundamenta en el respeto al adversario y al reconocimiento de la pluralidad política. En definitiva, admitiendo las diferencias políticas, hay que acercar las distancias entre los actores políticos y las instituciones por el bien de todos los dominicanos. Esta es mi visión.

El autor es abogado.

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