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Los primeros pasos

Enviado en 30 noviembre, 2004 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

El PRD no podía estar desvinculado de los dos sectores con mayor influencia en la población dominicana, como son los jóvenes y las mujeres.
La recién finalizada XXI Convención del PRD que aprobó importantes modificaciones a sus estatutos representa el inicio de la reconstrucción de una de las principales organizaciones políticas.
Los resultados fueron el producto de intensas jornadas de trabajo, en las que hubo una expresión libérrima de la democracia interna, como nunca antes había ocurrido a lo interno del organismo.

Esa es la primera característica que hay que resaltar del proceso recién finalizado.
Como toda entidad compuesta por seres humanos, hubo disenso y acuerdo en torno a lo que debe ser el rol del PRD en la sociedad dominicana que aspiramos todos a tener, pero al final se impuso la norma democrática del respeto a las mayorías, respetando a las minorías.
Para que se pudiere realizar una convención que elija la nueva dirección del PRD era necesario incorporar a los estatutos una serie de novedades que pudieran garantizar no sólo un proceso convencional ordenado, transparente y equilibrado, sino que el PRD se pueda reinsertar a las bases de sustentación de la sociedad.

Es importante comentar algunas de las más trascendentales modificaciones aprobadas por la Convención.
En primer lugar, el rescate de la ideología socialdemócrata y la incorporación de la doctrina peñagomista dentro de los objetivos y valores del PRD.
La prohibición de la reelección presidencial, hasta tanto un congreso del partido analice este tema, es un ejemplo de rectificación sabia y prudente.

En segundo lugar, la adopción del mecanismo de voto universal, directo y unipersonal, para la elección del presidente, vicepresidentes, secretario general y secretario de organización, en todos los niveles de la organización, eliminando, en consecuencia, el antiguo mecanismo de elección por delegados, y otorgando, por lo tanto, el poder total y absoluto a la militancia de la organización, derecho que era reclamado mayoritariamente.

Otro logro significativo lo constituye la adecuación de los organismos del PRD a los colegios electorales de mesa, de conformidad con la ley electoral. Ya el resto de los partidos mayoritarios habían dado este paso, y sólo faltaba el PRD.

Con este paso, se augura mayor dinamismo en los trabajos para asegurar el triunfo electoral en las elecciones congresuales y municipales del 2006, y encaminar el rumbo hacia la victoria en las elecciones presidenciales del 2008.

Asimismo, el PRD no podía estar desvinculado de los dos sectores con mayor influencia en la población dominicana, como son los jóvenes y las mujeres. Para ambos sectores, se aprobó aumentar su cuota de participación con un 25% para la juventud y un 33% para las mujeres, respectivamente. En la medida en que avance el proceso interno, el liderazgo político tendrá mayor presencia juvenil y femenina.

El PRD ha dado con certeza, firmeza y madurez, y también con regocijo, los primeros pasos para su reconstrucción. Ahí estaremos las nuevas generaciones de perredeístas comprometidos con su renovación democrática.

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