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Un problema de miopía

Enviado en 23 noviembre, 2004 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

El presupuesto no se puede ver como si uno estuviera afectado de miopía, que sólo nos permite ver bien de cerca, pero no de lejos.
Al cumplirse los primeros cien días de la actual gestión gubernamental, las autoridades ya han realizado los pasos iniciales tendentes a lograr el consenso necesario para la aprobación del proyecto de ley de presupuesto y gasto público para el 2005.

La reunión presidida la semana pasada por el presidente Leonel Fernández con los presidentes de la Suprema Corte de Justicia, del Senado, de la Cámara de Diputados, y el secretario general de la Liga Municipal Dominicana, sentó las bases del posible acuerdo que garantizaría que el país comience el 2005 con el presupuesto general de la nación.

A diferencia del gobierno anterior, el presupuesto del 2005 tiene la particularidad de que se trata de una pieza legislativa que es sometida por el Poder Ejecutivo, que no tiene mayoría legislativa, por lo que necesita del apoyo de los principales partidos de oposición, como son el PRD y el PRSC.

De igual manera, este presupuesto tiene también la peculiaridad de que, por un lado, será el primero de la actual administración en este periodo constitucional y, por otro lado, de que el mismo estará siendo monitoreado por el FMI, conforme al borrador de la carta de intención que está negociando el Gobierno con el organismo internacional de financiamiento.

Tradicionalmente, el Estado no ha tenido una política general sobre el presupuesto, y siempre ha dependido de las rivalidades políticas y de una visión, a corto plazo, de lo que debería ser el instrumento de desarrollo más importante del país.

De ahí es que las fuerzas vivas de la nación, con el presidente Fernández a la cabeza, deberían aprovechar el ‚momentum‚ de la discusión del presupuesto para convertirlo en una herramienta para abordar las necesarias reformas estructurales que permitan asegurar un crecimiento a largo plazo basado en la competitividad de nuestros productos y servicios.

También debe ser una oportunidad para elaborar un modelo de crecimiento que apueste por la eficiencia energética y por la sostenibilidad de nuestra economía, así como por una política turística que permita hacer frente a la competencia creciente de otros países.

Asimismo, debe ser un instrumento que trace una política de acceso a la vivienda en beneficio de la amplia capa de la población que aun no ha podido tener la oportunidad de un techo.

Y finalmente, y no menos importante, debe ser una herramienta para el desarrollo de la educación, a través del uso de las tecnologías de la información y la comunicación.

El presupuesto no se puede ver como si uno estuviera afectado de miopía, que sólo nos permite ver bien de cerca, pero no de lejos.

En el caso del PRD, con respecto a la discusión del presupuesto, su principal objetivo debería ser maximizar el crecimiento económico a largo plazo para asegurar el bienestar social de los ciudadanos de las generaciones presentes y futuras y la igualdad de oportunidades.

Hay que apostar por un modelo de crecimiento consistente y equilibrado, actuando hoy pero pensando en el mañana, y los resultados, con el trabajo de todos, nos darán la razón.

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