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Toque de tres

Enviado en 18 enero, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Una de las metas que debe trazar el gobierno en el 2005 es establecer políticas públicas que promuevan la innovación en el sector privado. Innovarse significa introducir una serie de herramientas que permitan el desarrollo de las empresas, incluyendo las PYMES, de nuevas formas en la conducción de sus negocios, procurando obtener reducción de costos, mano de obra calificada y mejorar la calidad de sus productos o servicios. El desafío radica en que, con la firma y posterior ratificación legislativa del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica, debemos ser más competitivos.

Hay tres áreas que, la política de competitividad debe tomar muy en cuenta al momento de evaluar su radio de acción. La primera de ellas, es potenciar nuestra capacidad en la fabricación de productos de alta tecnología, tanto en el Parque Cibernético de Santo Domingo como en el Instituto de Tecnología de Las Américas. Las experiencias de Costa Rica y la India son aleccionadoras, pues se trata de naciones que hicieron el cambio de su infraestructura legal para atraer inversiones de empresas extranjeras interesadas en tecnología. Y el país tiene la gran ventaja de que esta, a menos de dos horas, del sur de Estados Unidos, lo que es un atractivo competitivo frente a otras naciones. Como lo ha venido haciendo desde su creación, el ITLA es una pieza clave en la preparación y educación de los técnicos dominicanos, incluyendo la necesidad del aprendizaje del inglés.

La segunda área es el incremento del establecimiento de los ‚call centers‚ o centros de llamadas en parques de zonas francas. Ya existen algunos ejemplos exitosos en el territorio nacional, de empresas extranjeras que han establecidos sus centros de llamadas para la atención de sus clientes. El beneficio es doble, pues por un lado se incrementan los ingresos en divisas por concepto de llamadas de larga distancia internacional que terminan en el país, así como por la contratación de personal dominicano que eficientemente contesta y responde en idioma inglés.

Por ultimo, hay que incrementar la capacidad del exportador dominicano. Precisamente, hace unos días atrás, alguien observó que, a pesar del casi millón y medio de dominicanos que viven en Estados Unidos, no se observan con facilidad productos dominicanos en los centros urbanos donde residen la mayoría de dominicanos. La situación es similar, guardando las distancias, en lo que se refiere a la presencia de los productos dominicanos en Centroamérica y el Caribe, salvo algunos casos excepcionales.

La situación es preocupante, pues el intercambio comercial entre República Dominicana y Centroamérica ofrece datos sumamente reveladores. Entre 1998-2003, nuestras exportaciones a Costa Rica, El Salvador y Guatemala, ascendieron solo a US$52 millones; mientras que las importaciones fueron de US$416 millones. La reducción de esta brecha es prioritaria, lo cual beneficiará la balanza comercial del país.

El autor es abogado.

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