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Cambios

Enviado en 08 febrero, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Desde la ida a destiempo del Dr. José Francisco Peña Gómez, el PRD se encamina a la transición de su liderazgo político en la Convención que será efectuada en el próximo mes de abril. El autor de esta columna aspira a ser electo, por la mayoría de los perredeístas, como Secretario General de la más importante organización política del país, reto que he aceptado consciente de la responsabilidad que tal función encara.

La ocasión es propicia para resaltar los cambios que deberá exhibir el PRD a partir de la elección de su nueva dirección. Lo primero es la firme voluntad de que el PRD recupere su virtualidad como el instrumento de las transformaciones sociales en el país. Para ello, se hace necesario restablecer el crédito público de nuestro partido ante los sectores sociales, como son las iglesias, las asociaciones de empresarios y comerciantes, los gremios profesionales, los clubes deportivos y los sindicatos, que se distanciaron de nosotros, al romperse el puente que siempre nos unió.

En segundo lugar, la construcción de un nuevo partido será un proceso paulatino pero efectivo y palpable. Debemos, entonces, presentar un nuevo proyecto político para la República Dominicana de principios del siglo XXI, y con un estilo de actuación totalmente distinto al que ha dominado la política dominicana en los últimos años, haciendo como decía el Dr. Peña Gómez, combinando lo mejor de lo viejo con lo mejor de lo nuevo.

No basta con sacar del baúl de los recuerdos el clásico discurso redistributivo de la socialdemocracia; hay que responder con claridad y con decisión a las inquietudes de la ciudadanía en el momento actual. Hay que responder a la pregunta elemental que implícitamente se hace a todo político que aspira a gobernar, ¿Qué quiere usted hacer con este país, la República Dominicana, en los próximos años? La nueva dirección del PRD debe explicarlo de forma que todos los dominicanos lo entiendan.

Por otra parte, el PRD deberá asimilar que, como principal partido de oposición, debe conducirse con el valor, el rigor y la prudencia de quien está en el gobierno. La sociedad de hoy día ha enviado el mensaje de que no es útil ni sano comportarse en la oposición como si las elecciones fueran a celebrarse el día siguiente. No es verdad que todos los días de todos los años sean campaña electoral. No es así para los ciudadanos y tampoco debería serlo para los políticos responsables.

Asimismo, la sociedad espera de un PRD que busque el consenso, la unidad, el diálogo y la transparencia, que han devenido en condición esencial de legitimidad y eficacia de la acción política, y también en condición de viabilidad de las decisiones. Los valores antes mencionados serán esenciales en los cambios que le esperan al PRD, valores que los hago coincidir con la exigencia ética, la humildad y la funcionalidad política. Y cuando estas cosas ocurren, los valores funcionan y pasan a ser herramientas útiles de trabajo. Apostemos a demostrar a que se puede hacer política y gobernar jugando limpio.

El autor es abogado.

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