Un envio del blog

Reflexiones de Stiglitz

Enviado en 01 febrero, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

La publicación de la carta de intención del gobierno dominicano al FMI mediante la cual se suscribirá el acuerdo stand by‚ ha despertado preocupación respecto al sacrificio que significará para los diferentes sectores de la vida nacional. Los compromisos asumidos por el Estado son múltiples y variados, que incluyen un nuevo ajuste fiscal y el fortalecimiento del rol de regulador del gobierno en los sectores energético y bancario.

El acuerdo con el FMI es un trago amargo para el país, pero no había otra alternativa dada la crisis que sufrió la economía dominicana el año pasado. En tal virtud, los partidos políticos deben ponderar este acuerdo, colocándose por encima de las diferencias que él mismo pueda originar. No obstante, queda la legítima inquietud de si la implementación del acuerdo con el FMI será fundamental para la recuperación de la economía.

Un gran conocedor de la filosofía del FMI, Joseph Stiglitz ha escrito sobre este tema en su obra ‚El malestar en la globalización‚. En efecto, el prestigioso economista ha afirmado, analizando la crisis asiática de finales de los noventa, lo siguiente:

La cuestión de cómo gestionar mejor una recuperación es difícil, y la respuesta depende claramente de la causa del problema. Para muchas recesiones la mejor receta es la estándar keynesiana: una política fiscal y monetaria expansiva. Los problemas en el Este asiático eran más complicados, porque una parte del problema radicaba en la debilidad financiera‚ bancos débiles y empresas excesivamente apalancadas. Pero una profundización de la recesión empeoraba estas dificultades. El dolor no es una virtud por sí mismo; el dolor per se no ayuda a la economía; y el dolor ocasionado por las políticas del FMI, al agudizar la recesión, complicó más la recuperación. A veces, como en América Latina, las crisis son causadas por los gobiernos que gastan por encima de sus posibilidades, y en esos casos el gobierno deberá recortar el gasto o incrementar los impuestos‚ decisiones dolorosas, al menos en el sentido político.

Concluye Stiglitz señalando que lo malo de los errores del FMI es que probablemente resulten perdurables. El FMI hablaba a menudo como si la economía necesitara un buen purgante. Hay que asumir el dolor y cuanto más acusado sea éste, más intenso será el crecimiento subsiguiente. Según la teoría del FMI, pues, un país preocupado por sus perspectivas de largo plazo debería aguantarse y aceptar una profunda recesión. La gente sufrirá hoy, pero al menos sus hijos estarán mejor. Por desgracia, la evidencia no avala la teoría del FMI. Una economía en fuerte recesión puede crecer más rápidamente cuando se recupere, pero nunca compensa el tiempo perdido.

Las reflexiones de Stiglitz nos deben orientar para entender la realidad en que entrará esta nueva etapa de la economía dominicana, y motivar al gobierno para que la política económica sea orientada a minimizar la profundidad y la duración de la fase negativa del actual ciclo económico.

El autor es abogado.

Comentarios cerrados.