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Sociedad y clase política

Enviado en 22 febrero, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Uno de los desafíos cruciales de los partidos políticos, en los inicios del Siglo 21, es el de reducir las distancias que los separan de la sociedad. En el caso particular del PRD, que está en medio de una transición de su liderazgo político que culminará con la elección de su nueva dirección en la Convención del mes de abril, se produjo una ruptura de sus tradicionales vínculos con los diferentes segmentos de la sociedad, tales como las iglesias, los gremios profesionales, las asociaciones de empresarios y comerciantes, los sindicatos y otras organizaciones sociales.

Una vez electa la nueva dirección del PRD, hay que iniciar, en conjunto, un esfuerzo político que gire en torno a dos grandes objetivos:

Por una parte, construir una sociedad más integrada y por lo mismo más integradora, en la que todos sus componentes, ya sean personas, instituciones y grupos socioeconómicos, estén en condiciones de desarrollar su actividad de forma satisfactoria y contribuyendo al bien común de todos. Se trata, entonces, de reducir todo aquello que produce exclusión y desagregación.

Por otra parte, dar un nuevo salto adelante en la modernización del país para que República Dominicana quede en condiciones de afrontar con todas las garantías los retos del siglo que acaba de comenzar, para que no nos desmontemos del tren de la modernidad y del progreso. Eso se llama competitividad económica e innovación tecnológica, pero también se llama educación, derechos ciudadanos y nuevas formas de acción política.

El tejido de convivencia y de integración social que tradicionalmente caracterizaba al PRD, bajo el liderazgo de José Francisco Peña Gómez, se rompió por la parálisis institucional a la que estuvo afectado por muchos años, y ha llegado el momento de tejerlo de nuevo, si es posible con un material más fuerte que lo haga resistente en el futuro. Una sociedad integrada, en la que se sumen todas las capacidades y que permita a todos sus componentes una vida digna y libre, es la única que está en condiciones de ser eficiente en este siglo. Aquí coinciden la exigencia ética y la funcionalidad con el deseo y el deber.

El PRD, por lo tanto, debe trabajar para disponer de políticas socioeconómicas integradoras y para ello debe practicar la poderosa herramienta de la concertación social, que fue base eficiente de la tesis del gobierno compartido.

Para ello, como resultado de la Convención de abril, el PRD tiene que recuperar en su acción política, como elementos de modernidad, la comunicación directa con los ciudadanos. Servir de cauce eficaz que traslade el interés ciudadano a decisiones políticas coherentes entre sí. No otra cosa es un proyecto político basado en el interés general. Las nuevas generaciones en el PRD estamos apostando a construir un nuevo modelo de partido, basado en la unidad y en la modernización.

El autor es abogado.

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