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Políticas de Desarrollo

Enviado en 17 mayo, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

En el transcurso de esta semana circulará oficialmente el Informe Nacional de Desarrollo Humano de 2005, auspiciado por PNUD, que contiene una fuerte crítica a las clases política y empresarial de nuestro país. En efecto, el Informe titulado “Hacia una inserción mundial incluyente y renovada”‚ advierte que la causa principal de la pobreza dominicana y el bajo desarrollo humanos relativo no es la falta de financiamiento, sino el escaso compromiso con el progreso colectivo del liderazgo nacional político y empresarial durante las últimas décadas.

Desde hace varios años, he sostenido, en diferentes foros, que el liderazgo político nacional tiene que verse en el espejo de las lamentables experiencias de otras naciones latinoamericanas, en las que la falta de credibilidad del sistema político ha contribuido a que opciones electorales provenientes lejanas a los postulados democráticos y progresistas, hayan alcanzado el poder, para luego ser derrocados por los llamados golpes de estados democráticos, a través de sus respectivos parlamentos. El caso más reciente de Ecuador es una muestra fehaciente de ello.

La crisis de la democracia tiene una incidencia fundamental en la política de desarrollo, pues la voluntad política es fundamental para emprender una estrategia nacional de desarrollo. Hay que aprender de las lecciones de otros países que el liderazgo político se ha puesto por encima de las diferencias políticas y han trazado las líneas maestras de desarrollo. España es un ejemplo digno de analizar, guardando las distancias, con los pactos de la Moncloa. Independientemente de quien gobierne, existe una agenda común que beneficia a todos los nacionales.

El informe del PNUD debe ser objeto de reflexión por las fuerzas vivas de la nación, y espero que sea la bujía inspiradora para que se realice una convocatoria nacional para trazar la estrategia nacional de desarrollo, y que pueda tener también como base los Objetivos del Milenio.

Creo en un concepto integral del desarrollo, donde la dimensión humana éste se orienta y da sentido a la acción de los individuos y a la acción del Estado. El desarrollo es libertad. El desarrollo es mayor justicia. El desarrollo es mayor igualdad. Nuestro punto de mira debe ser un país más humanos, donbde el crecimiento económico esté al servicios de abrir mayores espacios de libertad a todos los ciudadanos. Recuerdo una edición especial de la revista “The Economist” de hace poco tiempo. Nos decía que “inequality does matter: que la desigualdad sí importa”. Que la injusticia social puede terminar por minar nuestras bases como comunidad si no es asumida por todos, como imperativo ético y moral de toda la sociedad. Sin cohesión social, por lo demás, nos será muy difícil participar con éxito en un mundo crecientemente competitivo. Y debemos ser francos: Nos hace falta enfrentar con decisión este desafío.

El autor es abogado.

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