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¿Otro plan Marshall?

Enviado en 21 junio, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

El abismo económico que divide a la humanidad no es consecuencia de falta de proyectos, de debates o de iniciativas internacionales. La más reciente iniciativa, propuesta por la UNCTAD tiene por título: “Hacia un nuevo ´Plan Marshall´ de comercio para los países menos desarrollados”. El subtítulo es: “Como implementar la promesa de desarrollo de Doha y cómo ayudar para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas”.La iniciativa de la UNCTAD es el resultado de la experiencia histórica de lo que significó el Plan Marshall, promovido en 1947 por el entonces Secretario de Estado George C. Marshall, en la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, para concluir en una serie de propuestas de políticas y medidas a favor de los países menos desarrollados. El nuevo plan está fundamentado en tres pilares:

El primer pilar es que los países desarrollados permitirían la entrada ilimitada en sus mercados, sin ningún tipo de gravamen, de productos de los 50 países menos desarrollados del mundo. El segundo pilar sería un paquete de liberalización de áreas especializadas en los servicios de los países menos desarrollados. Y el tercer pilar ambiciona la creación de un Fondo de Ayuda al Comercio de un billón de dólares para las políticas de competitividad, reformas legales y capacidades en el comercio de estos países menos desarrollados.

La propuesta de la UNCTAD, al margen de la controversia que genera, confirma la realidad que vive la humanidad: Lo que ha fallado estrepitosamente, inclusive confirmado por la ONU en su seguimiento de la Declaración del Milenio, es la voluntad política para llevar adelante sin excusas todo aquello que a intervalos, cuando la mala conciencia se hace insoportable o sucede alguna tragedia de magnitud desusada, se promete a los desheredados de la tierra. Por eso, son tan bien recibidas decisiones como la adoptada la semana pasada por parte de los organismos internacionales de cancelar 40,000 millones de deuda externa a 18 países en situación extrema.

El diagnóstico de la ONU es desalentador respecto a los objetivos básicos que se fijaron hace 5 años como metas para 2015, y que abarcan desde el hambre a las enfermedades pasando por la educación o la protección medioambiental. Más de 1,000 millones de personas, la sexta parte de la humanidad, sobrevive en condiciones infrahumanas. Agua potable, servicios de salud básicos o escolarización son, en numerosas partes del planeta, un lujo inimaginable. La destrucción del hábitat es igualmente pavorosa.

En la lucha para erradicar la pobreza existe mucha retórica bien intencionada, y pocos hechos con resultados positivos. Nuestro país no escapa tampoco a esta realidad. Hay que centralizar la lucha contra la pobreza y el hambre en un cambio del modelo, que tenga en su epicentro a la gente. En esa tarea, estamos comprometidos los que queremos un país, con menos desigualdades y más oportunidades para todos.

El autor es abogado.

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