Un envio del blog

Cambio de modelo

Enviado en 28 junio, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Las desigualdades entre los ciudadanos se hacen cada vez más evidentes, por lo que el modelo de planificación del desarrollo está en juego. En el plano mundial, estas disparidades se perciben por el hecho de que los novecientos millones de personas que tienen la suerte de residir en el mundo occidental, disfrutan del 86 por ciento del gasto mundial en consumo, del 79 por ciento de la renta del planeta, del 58 por ciento del consumo de energía en el mundo y del 74 por ciento del total de líneas telefónicas. En contraste, los habitantes más pobres del mundo, unos mil doscientos millones de personas, tienen que conformarse con compartir el 1.3 por ciento del consumo mundial, el 4 por ciento del gasto en energía del planeta, el 5 por ciento del consumo de pescado y carne en el mundo, y el 1.5 por ciento del total de líneas telefónicas.

Dicho de otra manera, y por citar el último caso, integrar a los desconectados con los conectados de la sociedad de la información es una de las tareas por cumplir. Dos tercios de la humanidad no han realizado jamás una llamada telefónica, y un tercio de los seres humanos carecen de acceso a la electricidad, lo cual los deja al margen y aislados del comercio y de los intercambios comerciales.

El modelo implementado tiene, entonces, que cambiar. En esa ardua tarea, el PRD tiene que reivindicar una agenda socialdemócrata, que fomente el imperio de la ley, la búsqueda de mayor transparencia, la rendición de cuentas y el buen gobierno, la renovación de su compromiso con la justicia social, preocupándose por los más desfavorecidos y por los menos adinerados, por la provisión de los servicios públicos necesarios para la sostenibilidad de la economía.

Para que la globalización no suponga únicamente una integración en los mercados mundiales, sino una integración social mundial y un compromiso con la justicia social, un programa socialdemócrata necesita preocuparse de fomentar los valores y principios esenciales que propugnan que a todas las personas hay que tratarlas con igual interés y respeto. Esto equivale a fomentar un conjunto de valores que van desde la inviolabilidad de la vida humana a diversos derechos humanos, que van unidos a toda persona, al margen de dónde haya nacido o crecido.

En el país, las autoridades siempre han apostado al crecimiento económico como empuje a la hora de alcanzar los objetivos relativos al desarrollo humano. Sin embargo, los resultados nos han indicado que un desarrollo económico que se limite a seguir normas existentes e intereses arraigados no logrará articular un cambio económico orientado a la prosperidad de todos. Y es que el desarrollo económico ha de concebirse como un medio que conduce a un fin, no como un fín en sí mismo. Lograr el cambio del modelo es uno de nuestros principales retos para tener una sociedad con más oportunidades para todos.

El autor es abogado.

respuesta