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Congreso y democracia

Enviado en 20 septiembre, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Los ojos del país están nuevamente en el Congreso Nacional, a propósito de la propuesta de reforma tributaria remitida por el Poder Ejecutivo a la Cámara de Diputados. La ocasión es propicia para reflexionar en torno a la relación que debe existir entre el Congreso y los ciudadanos.

Lo primero que hay que resaltar es que el primer año del actual gobierno ha tenido un Congreso que ha colaborado con la mayoría de las iniciativas del Poder Ejecutivo. Desde el punto de vista del Congreso, ha sido un año intenso. Casi siempre emocionante, por la responsabilidad de llevar a la realidad parte de estos proyectos: algunos de ellos hoy forman parte de nuestra realidad y han supuesto avances sociales y políticos relevantes para el ejercicio de nuestros derechos y para nuestra convivencia.

El gran reto del Congreso Nacional en esta legislatura es convertirlo en el centro de la política. Para conseguirlo, los líderes en el Senado y en la Cámara de Diputados deberán poner a prueba su capacidad de diálogo, su sensibilidad para conectar con la sociedad, su deseo irrenunciable de trabajar al servicio de los ciudadanos y las ciudadanas. De transformar la sociedad.

Para que este anhelo se convierta en realidad, el Congreso pudiera trazarse una agenda legislativa que tenga cinco ejes fundamentales: Primero, definir el marco legal de la política exterior. Segundo, influir en la adopción de una política económica rigurosa que estimule el crecimiento económico y lo oriente hacia la educación, la investigación, la innovación y el empleo. En definitiva, hacia un crecimiento más justo y mejor distribuido. Tercero, incidir en el desarrollo de políticas sociales que respondan a las nuevas necesidades personales y sociales. Cuarto, impulsar las reformas institucionales pendientes. Y por último, profundizar en la renovación de la vida pública, especialmente en el modo de hacer política y de gobernar.

En esta legislatura, los legisladores tienen una oportunidad histórica de volver a convertir el Congreso en el centro de la vida política. En el caso particular del PRD, estamos conscientes de asumir con responsabilidad el papel que el destino le ha puesto en sus manos. Claro, con transparencia y con rendición de cuentas, como también lo debe hacer el gobierno.

Frente a la estrategia de la fatiga civil‚ de provocar el cansancio de los ciudadanos para que decrezca la esperanza en el Congreso, hay que apostar por que la calidad de nuestro sistema democrático puede mejorar, tiene que mejorar y va a seguir mejorando. Para ello es necesario que abramos la puerta de la política a los ciudadanos. Que les abramos la puerta al compromiso político y a participar en la toma de decisiones. Porque los ciudadanos tienen que seguir siendo el centro de nuestra acción política.

Manteniendo la centralidad del Congreso, desde la plena conciencia de que la democracia exige control, debate y diálogo. Exige soluciones eficaces para los problemas sociales.

El autor es Secretario General del PRD.

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