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Lozano y el PRD

Enviado en 06 septiembre, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Wilfredo Lozano ha publicado un interesante ensayo titulado “Los dos PRD, raíces sociales y políticas de su presente crisis”, en el que hace un análisis, desde su perspectiva, sobre lo que ha sido la historia del principal partido de oposición desde el año 1973 hasta la convención celebrada el 12 de junio del presente año. Incluye también, una postdata sobre los retos y desafíos del PRD a partir de la elección de su nueva dirección nacional.

Independientemente de que se esté de acuerdo o no con algunas de las afirmaciones de Lozano, el ensayo constituye el estudio más actualizado sobre el PRD, y por lo tanto, merece ser objeto de reflexión sobre todo por aquellos y aquellas que forman parte de esta organización política.

Según Lozano, los problemas fundamentales que enfrenta el PRD en la actualidad son tres: el potencial de representación política, la crisis del liderazgo y la lucha de facciones, y la ausencia de un discurso político coherente y el ejercicio clientelar de la política. Pasaré, entonces, a expresar mis puntos de vistas sobre esto tres aspectos.

Como toda organización humana, el PRD está en un proceso de transformación y de modernización que completará exitosamente en la medida en que sea un ente catalizador de las inquietudes de la ciudadanía. Hacia allá nos encaminamos. El hecho de que la actual dirección haya abierto canales de comunicación con los principales sectores de la vida nacional es un cambio positivo. La creación del gabinete de formulación de políticas públicas, con una clara visión estratégica de lo que debe ser una oposición útil y con proposición, es también un paso importante en la búsqueda de los espacios de representatividad política.

Por otra parte, la consulta celebrada el año pasado a la militancia del partido arrojó como resultado que el 49% de los consultados (40,000 militantes) expresó su rechazo al sectarismo y al caudillismo. Con la nueva dirección existe el reto de dinamizar y revivir los organismos del partido, y con ellos, aplicar los Estatutos, que fueron modificados para precisamente adecuarlos a la nueva realidad. Adicionalmente, la convención del 12 de junio devolvió a las bases la soberanía del partido, por lo que quienes apuestan a que el PRD pueda, en estos momentos reeditar experiencias del pasado, no se dan cuenta que el proceso convencional cambió totalmente la forma de pensar y actuar de los militantes, y por consiguiente, de la dirigencia y de los organismos, ahora legitimados por el voto universal.

Por último, eliminar el clientelismo y las viejas prácticas de los acuerdos de aposento y las imposiciones unilaterales es un compromiso de las nuevas generaciones de perredeístas. Igualmente, la coherencia del discurso se logra con estrategia de contenidos para elevar la calidad del debate público. El documento de evaluación del primer año de gobierno es un ejemplo de esto. Y lo más importante de todo, el sentimiento de unidad nos debe guiar para trabajar, en estos momentos cruciales, por un mejor país. Por eso, apuesto al PRD, a nuestro partido, mi partido, renovado y consciente de su compromiso.

El autor es Secretario General del PRD.

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