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Por y para los niños

Enviado en 25 octubre, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Constantemente los periódicos se hacen eco de noticias relacionadas con la violencia ejercida hacia los niños. Niños que sufren abusos, de toda naturaleza, y parecería que la ola de violencia que nos arropa, nos hace olvidar quienes son los que más requieren de protección. Hace unos días, leí las declaraciones de una distinguida pediatra ortopeda alarmada por la cantidad de niños y niñas maltratados que cada día llegan al hospital Darío Contreras. Y lo más grave es que la mayor parte de estos abusos son cometidos por familiares directos de los niños, decía la crónica.

En Republica Dominicana esta prohibido las diferentes formas de violencia ejercida hacia los ciudadanos; y de manera particular, los niños, en el Código Penal, la Ley de Violencia Intrafamiliar, el Código de Niños, Niñas y Adolescentes, y la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). Entonces, debemos preguntarnos, ¿qué es lo que nos pasa? ¿Por qué se percibe, en ocasiones, indeferencia ante la violencia contra los niños?

Solo 15 de los 191 países que han ratificado la CDN en el mundo han prohibido todo tipo de castigos corporales a los niños (Eliminating corporal punishment, Unesco 2005) y el 27.7% de los padres encuestados reconoce haber pegado a sus hijos en el último mes (Violencia en ciudades de América y España, 1998). Por lo tanto, donde debe comenzar la mayor conciencia es en la raíz de la sociedad, que es la familia y su entorno.

La familia es un ámbito privado donde los padres y las madres tenemos la responsabilidad, el derecho y el deber de educar a nuestros hijos. La sociedad en su conjunto debe responsabilizarse de asegurar las condiciones adecuadas para el desarrollo integral de los más pequeños aquí y ahora, pues éstos no son ciudadanos de futuro, sino de presente.

Viven, piensan, sienten, son y están hoy, no son una inversión de futuro.

El abuso infantil está relacionado con la falta de recursos educativos de los padres/tutores, con la banalización e interiorización de la violencia, con la frustración de los adultos ante situaciones para las que no se han preparado suficientemente.

Pero la familia no esta sola, el Estado debe respetar nuestra responsabilidad para que el niño ejerza los derechos reconocidos en la CDN. Debe tomar las medidas legislativas y administrativas adecuadas con el fin de asegurar su bienestar, eliminando cualquier vestigio de permisividad ante la violencia infantil.

Aprovechemos el próximo mes de noviembre, que es el mes de la familia, para asumir mas conciencia sobre esta realidad que nos afecta a todos como sociedad. En definitiva, luchemos para erradicar la violencia de todos los ámbitos de la vida y de reconocer, al fin, a las personas menores de edad su condición de ciudadanos de pleno derecho. Hagámoslo por y para los niños del presente y del futuro.

El autor es Secretario General del PRD.

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