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¿Somos un país feliz?

Enviado en 15 noviembre, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

República Dominicana es el país que más creció en los últimos 50 años en América Latina y el Caribe, pero es el segundo que menos ha aprovechado el nivel de ingreso para mejorar el desarrollo humano‚, afirma crudamente el Informe Nacional de Desarrollo Humano 2005.

La afirmación es avalada por los siguientes resultados: El país ocupa la posición 15 de 24 de América Latina y el Caribe. Además tiene un índice de Pobreza Humana superior al promedio ponderado de esos 24 países (11.3%), debido a que la mayoría de los indicadores que componen el índice muestran un peor desempeño que el promedio latinoamericano. Estos índices son los relativos a que solo el 14.6% de los dominicanos tiene la probabilidad de no sobrevivir a los 40 años, el 15.6% de analfabetismo, entre otros. A esto adicione la difícil situación económica que está viviendo la nación.

Los anteriores datos nos confirman lo que muchos perciben. En el país, las autoridades siempre han apostado al crecimiento económico como empuje a la hora de alcanzar los objetivos relativos al desarrollo humanos. Sin embargo, los resultados indican que un desarrollo económico que se limite a seguir normas existentes e intereses arraigados no logrará articular un cambio económico orientado a la prosperidad de todos. Y es que el desarrollo económico ha de concebirse como un medio que conduce a un fin, no como un fin en sí mismo.

El diagnóstico del estado actual de los índices de desarrollo humano nos debe plantear cuestiones que hasta ayer parecían fuera de lugar. Entre éstas, si acaso el tipo de modelo que hemos elegido nos hace y hará más felices. En realidad, estamos en una economía de mercado, en un orden institucional que protege la propiedad y los derechos individuales, con reformas legales y estructurales que responden a la sociedad de hoy, aunque en la práctica, de difícil implementación, como lo es la seguridad social. Lograr el cambio del modelo es uno de nuestros principales retos para tener una sociedad con más oportunidades para todos.

Un libro reciente del británico Richard Layard hacer ver que Europa goza de tasas de felicidad bastante superiores a los Estados Unidos. ¿Por qué? Porque hay menor flexibilidad, competencia y desprotección (o lo que es lo mismo, mayores grados de rigidez, predictibilidad y amparo); porque las personas trabajan menos horas, y buscan arreglos para compatibilizar la actividad laboral con otras dimensiones de la vida; porque mantienen un estilo de vida donde la libertad se alcanza en comunidad y no en la libertad que da la fortuna individual; donde se privilegia la pertenencia y no la autonomía, la estabilidad y no la movilidad. Esto hace que exista más confianza, más seguridad, y relaciones humanas de más calidad. Una vez alcanzado un nivel básico de bienestar, es esto, precisamente, lo que produce la felicidad.

El modelo implementado en el país debe cambiar. Que procure mayor cohesión e integración, y sobre todo, mejores niveles de calidad de vida. Trabajemos por ser una sociedad más feliz.

El autor es Secretario General del PRD.

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