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El factor P

Enviado en 11 noviembre, 2005 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

En menos de diez días se han celebrado dos importantes Cumbres de Jefes de Estado y Gobierno. Me refiero a la Cumbre Iberoamericana celebrada en Salamanca y la Cumbre de las Américas celebrada en Mar de Plata. Ambas han terminado con declaraciones de esperanza, pero al mismo tiempo han reflejado las profundas diferencias que existen en la visión sobre los modelos económicos vigentes en Europa y en América Latina.

Veamos algunas de las diferencias. Europa confronta actualmente los problemas del éxito. Extender la comunidad europea sin perder la unidad. Exportar estabilidad y prosperidad a los nuevos miembros, la Europa de los Veinticinco. Corregir el modelo sin vulnerarlo. Los problemas irresueltos pueden hacer que se olviden los problemas resueltos. Las insatisfacciones deben verse en la perspectiva de las satisfacciones obtenidas. Un Europa sin guerra. Una Europa próspera con un PIB superior al de los Estados Unidos, una Europa de jóvenes que dan por descontados sus favores: viajar sin fronteras, gozar de una cultura común sin sacrificio de las culturas locales, ser la avanzada de la revolución tecnológica.

Los problemas de Europa son los problemas del éxito. ¿Son los de América Latina los del fracaso? A finales del siglo 20, América Latina celebraba el triunfo generalizado de la democracia. De una transición democrática en México a la conciliación del socialismo y eficiencia en Chile, el horizonte parecía luminoso, y el pasado, remoto. A principios del siglo 21, continuamos no solo celebrando, sino manteniendo la conquista de elecciones libres, libertad de expresión y de asociación, y pluripartidismo. Esos son valores seguros.

Solo que a la mayoría de los latinoamericanos no nos basta. La velocidad del progreso político no ha sido acompañado por la velocidad del progreso social. Demasiados latinoamericanos (el 45% de la población) viven capturados dentro de una pobreza moralmente inaceptable, como lo ha afirmado don Enrique Iglesias, quien ha advertido contra una insostenible exclusión social‚ en América Latina. Es el factor P, de pobreza.

Es esta persistente exclusión, esta pobreza inadmisible, y ya no un factor externo, lo que amenaza a la democracia latinoamericana. ¿Cuántas veces no se oye decir que un gobierno autoritario sí lograría lo que no puede un gobierno democrático? Ésta es, desde luego, una falsa percepción. Las dictaduras o gobiernos autoritarios no logran otra cosa que retraso político, sufrimiento humano, soluciones frágiles y problemas pospuestos. Hoy estamos en el trance de demostrar que con instituciones democráticas podemos acelerar el encuentro de la libertad y la prosperidad y que la democracia no es una máscara de la desigualdad.

Contra la pobreza, se requiere políticas de Estado, de empresa y de pensamiento. Y claro, acciones que aumenten la capacidad de las mayorías. El uso del capital social. Completar la agenda de la educación, la salud, la alimentación y la vivienda.

El autor es Secretario General del PRD.

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