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Más que una mujer

Enviado en 24 enero, 2006 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Las elecciones en Chile han hecho mucho más que llevar por primera vez a una mujer a la presidencia de la República. Con la socialista Michelle Bachelet, supone la llegada al poder de una nueva generación. Su triunfo se suma a los resultados de las elecciones legislativas del pasado 11 de diciembre, que por vez primera desde el restablecimiento de las elecciones libres en 1990, otorgan a la Concertación de socialdemócratas y democratacristianos mayoría absoluta en ambas Cámaras, una vez suprimida la herencia pinochetista de los senadores designados.

Bachelet podrá llevar a cabo su programa sin problemas parlamentarios, salvo para la reforma constitucional. La figura de Pinochet, con el aliento de la justicia por algunos crímenes cometidos en su paso por el poder, ha estado prácticamente ausente de los comicios, aunque aún pesa lo suficiente para restarle a la derecha conservadora la credibilidad necesaria para aspirar un día a ganar.

Médica, de 54 años, separada y madre de tres hijos, hija de un militar leal a Allende que murió tras ser torturado por los golpistas, víctima del exilio, ministra de Salud y luego de Defensa en el gobierno del presidente Ricardo Lagos, Bachelet representa un perfil poco habitual en política. Es garante de tolerancia, pues, como ha afirmado, ha sido ‚víctima del odio‚. En su victoria ha influido el voto de las mujeres, tradicionalmente más a la derecha en Chile. Su llegada al Palacio de la Moneda y su promesa de gobierno paritario reverberan ya mucho más allá de Chile. Ella se une al exclusivo grupo de mujeres que están al frente de gobiernos elegidos democráticamente en países de los cinco continentes.

El momento presenta grandes retos para Bachelet. Internamente, Chile ha vivido indudable éxito macroeconómico que nadie quiere poner en peligro, pero que obliga a la próxima presidenta a enfrentarse a la creciente desigualdad social. Las 36 primeras medidas que ha diseñado incluyen desde becas para los estudios de los más pobres a más cuidado para la tercera edad. Pero el desafío más grande es la reforma, antes de 2010, del sistema de pensiones por capitalización, para que no se quede sin una mínima protección la mitad de los chilenos que vayan accediendo a la jubilación.

Externamente, tendrá que afrontar una vecindad complicada por el ascenso de gobierno populistas en Ecuador, Venezuela y Bolivia. Sin embargo, le esperan nuevos horizontes con tratados de libre comercio con las principales economías asiáticas, lo que indudablemente impulsará aún más la economía chilena.

Aunque Bachelet ha ganado por cuatro puntos más que el presidente Lagos en 1999, éste se despide el 11 de marzo de la presidencia con una popularidad sin precedentes y un reconocimiento exterior como hombre de Estado, como el mejor presidente que se recuerda en Chile. Le cede a la primera presidenta un buen capital político. Pero Bachelet será, sin duda, ella misma.

Los dominicanos tenemos que asimilar la experiencia chilena, ahora que estamos entrando en una nueva etapa de nuestra democracia como consecuencia de la alianza entre perredeístas y reformistas, y otras fuerzas políticas.

El autor es Secretario General del PRD.

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