Un envio del blog

Ricardo Lagos

Enviado en 14 marzo, 2006 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Tuve el honor de haber sido invitado a las actividades relacionadas con la toma de posesión de la presidenta Michelle Bachelet en Chile. Ciertamente que esta hermana nación ha dado una demostración más de su madurez en el campo político. Ver la fotografía de la presidenta Bachelet rodeada de los expresidentes Eduardo Frei y Ricardo Lagos debería servirnos de ejemplo para muchas democracias latinoamericanas, incluyendo la nuestra.

A través de la Fundación e-Libertad, me he acercado a diversos ‚tanques de pensamiento‚ chilenos, y he podido recoger el sentir de lo que ha significado la presidencia de Ricardo Lagos para Chile, y la pregunta que muchos se hacen es, pasado el tiempo, ¿por qué será recordado? ¿Por la recuperación económica? ¿Por las obras de infraestructura? ¿Por los tratados de libre comercio? ¿Por haber ejecutado la reforma del sistema de salud? ¿Por su respaldo a la cultura? ¿Por haber creado nuevas políticas sociales orientadas a los mas pobres? ¿Por la majestad con que ejerció su rol, tanto interna como internacionalmente? Será recordado, y con razón, por todo esto.

Pero hay algo más sutil, pero más subterráneo, por lo cual Lagos será evocado: por la inyección de autorrespeto, libertad y dignidad que introdujo en la sociedad chilena, que la ha transformado hondamente.

Lagos se empinó sobre lo construido por sus predecesores. Lo proyectó, le dio vitalidad. Aprovechó la solidez institucional y la estabilidad económica alcanzadas por el país para extender el proceso de modernización ‚ que había estado restringido a las áreas socioeconómica y político ‚ jurídica ‚ hacia las costumbres, los hábitos, la vida cotidiana, la cultura. Con Lagos entró un aire de libertad que empezó a desplazar ese clima conservador, basado en jerarquías y privilegios que nacen del linaje y no del merito, que había logrado sobrevivir a la modernización económica y política del país.

La ruptura con ese orden de cosas es, creo yo, el hilo invisible, que une muchos de los episodios que han marcaron a Chile bajo Lagos. Pienso, por ejemplo, en los pasados dados para reconstruir la memoria histórica de la nación, incluyendo quizás lo mas innombrable: la tortura. En el restablecimiento del control político sobre las Fuerzas Armadas, y la ruptura de estas con la violación de los derechos humanos bajo Pinochet. En la adopción de una nueva Constitución que adecua el estado moderno. Y, desde luego, como coronación de todo lo anterior, en el hecho histórico de que una mujer haya sido elegida Presidenta de la Republica.

Todos estos acontecimientos tienen la marca de Lagos. Y apuntan todos a una misma dirección: hacia una sociedad más segura de si misma, que se siente en condiciones de sacar del armario sus fantasmas, enfrentar conflictos que había evitado hasta ahora, y proyectarse al futuro sin la inhibición paralizante de traumas ni amenazas autoritarias. Ricardo Lagos, hoy expresidente de Chile, tiene el respeto nacional e internacional, por su extraordinario aporte a la democracia, y el respeto a los derechos ciudadanos.

El autor es Secretario General del PRD.

respuesta