Un envio del blog

¿Ahora sí?

Enviado en 30 mayo, 2006 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

El crimen que costó la vida al conductor del presidente de uno de los bancos más importantes del país, impactó a todos los dominicanos de buena voluntad. Lo mismo sucede con el clima de inseguridad que se vive en las principales ciudades del país. Es como si la vida misma se encargara de recordarnos que la República Dominicana real es tan distinta a la reflejada por las cifras del crecimiento económico.
Lo mismo pasa a veces en la vida de las familias. Una enfermedad, una pena, un dolor de algún ser querido, una situación difícil por la que atraviesa un pariente, son el cable a tierra que nos hace volver a la realidad.

Puede haber muchas explicaciones para justificar lo que nos está pasando como sociedad. Pero lo cierto es que todos los días algún hecho vuelve a reflejar que nos falta mucho. Que antes de pensar en priorizar en ejecutorias no prioritarias, tenemos que pensar en los ciudadanos y en las familias, y en nuestra propia capacidad de asumir nuestras responsabilidades en los diferentes ámbitos del quehacer político, económico y social.

Todas las áreas en nuestro país han sido debidamente diagnosticadas por expertos nacionales e internacionales. Sin embargo, nunca antes se había sentido en el país el clima de inseguridad, la carencia de una política de empleos, la visión para resolver el problema de la electricidad, la falta de voluntad política para atender la seguridad social, y la ausencia de políticas públicas en el campo de la familia.

Desde luego, imposible encontrar un gobierno con más recursos que el actual, pero que no los ha destinado en los ejes fundamentales del desarrollo humano en el país. En ese sentido, cabe preguntarnos, ¿Por qué el Banco Central ajusta a la baja la proyección de crecimiento en un año en que parece que sería favorable? ¿Por qué nos encontramos en una no muy deseable posición en el índice mundial de competitividad? ¿Por qué los estudiantes siguen saliendo a la calle y la educación no mejora? ¿Por qué no podemos acortar de verdad la diferencia entre ricos y pobres?

Hace falta una inyección de dinamismo y de creatividad. Es cierto que el gobierno tiene más recursos que nunca, pero no propicia la innovación y la competitividad. Espero, por ejemplo, que se cumpla con la fecha indicada para la puesta en vigencia de la Ley de Contratación de Servicios y Obras Gubernamentales, esencial para la transparencia del gobierno.

No me estoy sumando a los que piden gastar de una forma que solo es pan para hoy y hambre para mañana. Pero sí creo que seria y responsablemente tenemos que preguntarnos: ¿Cómo volvemos a ser competitivos en un mundo en que no avanzar es retroceder? Todos sabemos que el país necesita una revolución en la educación, pues solo la educación no permitirá ser competitivos, y así lograremos que una de las distribuciones del ingreso más desiguales del mundo, mejore. Como parte de la oposición política, contribuiré en la transformación de nuestra sociedad.

El autor es Secretario General del PRD.

respuesta