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Reformas pendientes

Enviado en 16 mayo, 2006 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Hoy, 16 de mayo, fecha en que se celebran las elecciones congresuales y municipales, es ocasión propicia para reflexionar sobre el presente y el futuro de la Nación, sobre todo para ejercer un voto responsable. Estas elecciones marcarán el inicio de un nuevo capítulo en la historia política del país, pues enviarán un claro mensaje respecto a la necesidad de que exista un contrapeso entre los Poderes Legislativo y Ejecutivo.

El compromiso que asuma el liderazgo político debe ser que República Dominicana, para el 2010, haya completado sus transformaciones estructurales más importantes. Sin embargo, la condición de nuestra estrategia como Nación en los niveles políticos, económicos y sociales es precaria. La mejor demostración de lo anterior es que lamentablemente el calor político no ha permitido valorar en su justa dimensión el pacto político suscrito el pasado 28 de febrero por el PRD y el PRSC, cuyo eje fundamental es el proyecto de Nación por una mejor República Dominicana. Es el corazón de la Gran Alianza Nacional.

No es posible, por ejemplo, que la recién celebrada Cumbre sobre la Seguridad Social, un tema fundamental para el futuro del país, se hubiere realizado sin la participación de los actores políticos de la oposición, cuyo rol es crucial en la toma de decisiones en el Congreso Nacional.

En el campo de la economía del conocimiento, la brecha en nuestro grado de inmersión es más dramática cuando nos comparamos con países en desarrollo con una especialización productiva similar, como es el caso de Costa Rica, Panamá y El Salvador.

Las deficiencias en la calidad de la educación nos obligan a que el liderazgo político asuma cambiar el modelo de desarrollo económico del país, pues en la medida en que el gobierno persista en su interés de aumentar la carga impositiva, se frenará el crecimiento económico. Y es que el desarrollo es algo más que crecimiento.

El problema de nuestra baja capacidad de innovar‚ o nuestra fuerte dependencia de las veleidades de una economía rentista‚ es complejo y no será resuelto, sino es por el concurso de todas las voluntades. Ahí radica el primer gran paso que ha dado la Gran Alianza Nacional con el Proyecto de Nación, pues la mayoría de legisladores que resulten electas hoy, son compromisarios de impulsar las reformas constitucionales, institucionales y económicas que tanto han reclamado amplios sectores de la vida nacional.

La calidad institucional del país no es suficiente pues no ha sido existido una voluntad firme y decidida de transparentar el Estado, sobre todo la omnipresencia del Poder Ejecutivo en todas las actividades de la administración pública. También, hay que revisar la Ley de Partidos Políticos para imponer un tope al financiamiento de las campañas, y sancionar el transfuguismo.

En definitiva, las verdaderas reformas que requiere la sociedad dominicana en su tránsito a la sociedad del conocimiento están en el diseño de sus instituciones, en su transparencia, en su rendición de cuentas ante la ciudadanía. Hoy, expresemos esta esperanza a través del voto responsable.

El autor es Secretario General del PRD.

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