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Más énfasis en la pobreza

Enviado en 05 junio, 2006 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

No debe pasar de soslayo la afirmación planteada por el reconocido empresario multinacional Gustavo Cisneros, cuando expresó, en el marco del Tercer Foro del Sector Privado de la OEA, que ‚los serios problemas que aún nos aquejan [como Continente], en particular la pobreza que afecta a millones, y nuestro rezago educativo‚. Pobreza y educación.

La construcción de la sociedad del conocimiento debe estar fundamentada en políticas públicas a favor del ciudadano. Las bondades de las tecnologías de la información y la comunicación solo serán útilmente aprovechadas cuando los más de tres millones de dominicanos que están sumidos en la extrema pobreza puedan acceder a ellas. De lo contrario, la brecha digital se expande, en vez de cerrarse.

El programa Solidaridad no ha podido superar los objetivos planteados inicialmente, por cuanto solo se ha convertido en una agencia proveedora de subsidios a miles de dominicanos, no estando muy claro el método de selección de los beneficiarios. No existe un plan que procure una reducción seria y sostenida de la pobreza. Hay coincidencia en amplios sectores de la vida nacional de que es indispensable reforzar una agenda en este sentido.

Por una parte, son centrales las políticas que apuntan al fortalecimiento del empleo y a la capacitación. Por ejemplo, según la encuesta Enhogar 2005, el 51 por ciento de los jefes de familia considera que el principal problema del país es el desempleo. Si a esto le agregamos la realidad de que en el 10 por ciento de los hogares de menores ingresos, 39 por ciento de cada cien personas entre 25 y 54 años tienen empleo. Mientras que en el 10 por ciento de mayores ingresos, lo tienen 84 de cada cien personas. Estas desigualdades de oportunidades explican que la tasa de empleo comparada del país sea muy inferior a la que se observa en otros países latinoamericanos.

Aunque puede hacer explicaciones no económicas de esta realidad, es difícil pensar que la regulación de los mercados laborales carezca de incidencia. Se ve, por ejemplo, en la baja tasa de empleo de los jóvenes, que es más de 30 puntos porcentuales inferior a países en desarrollo. La carencia de oportunidad en el mercado laboral para los jóvenes es sumamente preocupante. Sin embargo, la corrección de esta situación no está entre las prioridades oficiales.

Tampoco la educación, de enorme capacidad para afectar los ingresos futuros de las actuales generaciones, es una prioridad. Hay esfuerzos importantes y hasta parciales, pero no reflejan la voluntad política para mejorar la calidad de la educación. Para esto no solo se necesita invertir más en educación, sino avanzar hacia un marco institucional en el que los establecimientos educativos tengan autonomía para desarrollar sus actividades, aunque sujetos a estrictos controles de desempeño.

Hay que, por lo tanto, crear el ambiente competitivo necesario para emprender planes de reducción de la pobreza, integrando a todos los sectores de la vida nacional. En esta tarea, continuaremos en próximas entregas.

El autor es Secretario General del PRD.

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