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Razones para el descenso

Enviado en 25 julio, 2006 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

¿Qué ha podido pasar para que el gobierno del presidente Leonel Fernández esté perdiendo popularidad y simpatías en vísperas de cumplir dos años en el poder?

Aquí van algunas explicaciones.

La primera es que el gobierno no tiene prioridades. La función principal de los gobiernos -no se necesita ser lector de Hobbes para saberlo- es producir orden. Un buen gobierno disminuye la contingencia, crea certidumbres, establece la línea invisible que divide lo lícito de lo ilícito. En una palabra, y hasta donde eso es posible en esta vida, un buen gobierno disipa las sombras del futuro. Pero nada de eso ha hecho el presidente Fernández. Por el contrario, a veces parece empeñarse en incrementar la incertidumbre. En formular más preguntas que respuestas. Es como si para ella todo fuera posible. Como si el futuro fuera un sueño sin orillas. Nada de eso le hace bien a la gente.

Para muestra un botón. La última semana estuvo plagada de escándalos con respecto a la remisión por parte de la Presidencia de la República al Congreso Nacional de una serie de préstamos que contenían más interrogantes que respuestas. La resurrección del contrato de la isla artificial, aún con la aclaración del portavoz oficial, es una señal equivocada.

Así sucede con el préstamo suscrito por las actuales autoridades para equipar a la Policía Nacional, y que fue aprobado desafortunadamente por el actual Congreso Nacional, para lo cual, en el caso del PRD, se ha abierto una investigación que deberá culminar con las medidas disciplinarias a quienes no acataron la línea partidaria de no aprobar el referido financiamiento, que ha sido profundamente cuestionado por amplios sectores de la vida nacional.

Asimismo, el contrato firmado por las actuales autoridades que elimina atribuciones fundamentales de la Administración de Bienes Nacionales, y que es remitido por la Presidencia de la República al Congreso Nacional, después de casi un año de ejecución del referido acuerdo, es un claro indicio de falta de transparencia.

La segunda es que, a pesar de su discurso, el gobierno del presidente Fernández tiene una visión excluyente en la solución de los diversos problemas que tiene la Nación. Ante la terrible ola de delincuencia que afecta a todos los ciudadanos, el gobierno convocó un Consejo de Gobierno ampliado, sin la presencia de importantes actores representativos de la vida nacional, como por ejemplo, la oposición política. En otras oportunidades, he insistido en que hay temas que nos unen, y uno de ellos, debe ser la seguridad ciudadana.

Como dijo alguna vez el presidente Mitterrand: “Soy un político, y usted debe juzgarme por los resultados”. Así será al cabo de cuatro años en el caso del presidente Fernández. La ciudadanía lo juzgará por los resultados, como sucedió en el 2000. Todo el resto -liderazgo acogedor y posmoderno – es pura elaboración secundaria de las pulsiones básicas de la política que son desde siempre el poder y el bienestar. A casi dos años de gobierno, se impone, por tanto, la rectificación.

El autor es Secretario General del PRD.

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