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Delgada línea roja

Enviado en 10 octubre, 2006 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Mi artículo de la semana pasada titulado ‚Cuestión de visión‚ sobre el tema de la deuda externa trajo reacciones diversas, siendo la más relevante la del propio gobierno. En efecto, el Secretario Técnico de la Presidencia ha informado que para el 2007, el país deberá pagar la suma de 65,000 millones de pesos por servicio de la deuda externa, lo que representa el 6.3% del producto interno bruto (PIB).

Es decir que ahora nos hemos dado cuenta que la bien divulgada renegociación o reestructuración de la deuda externa no fue otra cosa que una posposición de pagos para el año próximo, razón por la cual, desde ya puedo adelantar, que el año 2007 será extremadamente difícil para todos los dominicanos.

Lo anterior es un reflejo más del actual estilo de gobernar del PLD. El país ha vivido durante los últimos siete días el desabastecimiento de los combustibles en las estaciones de expendio, sin que ninguna autoridad haya explicado transparentemente qué es lo que ha sucedido.

No ha habido una clara explicación por parte de la Secretaría de Estado de Industria y Comercio. Y el hecho de que se regularice el suministro tampoco debe impedir que se produzca una investigación seria. Los dominicanos nos merecemos una explicación sobre un tema de orden público.

Tampoco el gobierno ha podido dar una respuesta a la crisis energética. A pesar de los foros y de los seminarios, los dominicanos estamos sufriendo más apagones y pagando altas tarifas sin recibir el suministro correspondiente. El gobierno no ha entendido que el problema de la electricidad, así como otros temas nacionales, requieren de medidas valientes, y por ello, propongo que suscribamos un pacto político para asegurar el imperio de la ley y la eliminación de las distorsiones en esta área. Solo con voluntad política se puede enfrentar esta realidad.

Por otra parte, persisten las incoherencias en lo que respecta al tratado de libre comercio más importante que haya suscrito el país, tal como lo es el DR-CAFTA. Negociado y firmado en el gobierno del presidente Hipólito Mejía y ratificado por el anterior Congreso Nacional, el presidente Leonel Fernández necesita de mayor colaboración por parte de sus funcionarios claves en esta área. Mientras ocurren estas incoherencias, la industria textil y otros sectores sufren las consecuencias de la falta de entrada en vigencia, ante la agresividad de los países centroamericanos que ya están sintiendo las bondades del DR-CAFTA. La pelota está todavía en la cancha del gobierno dominicano.

Lo mismo sucede con la seguridad social, que no logra despegar, por falta de acción por parte del gobierno.

La situación del país es sumamente preocupante. Entre la empatía y el vacío que deja una autoridad que no ejerce su función normativa, entre el poder ciudadano y el colapso del orden público, hay una delgada línea roja. Ésta se traspasa sin darse cuenta y, cuando ocurre, después es costosísimo volver atrás. Evitémoslo.

El autor es Secretario General del PRD.

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