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Palabras Panel Intec-Capel

Enviado en 14 noviembre, 2006 Para 9:13 am Escrito por en Ponencias

Palabras del Lic. Orlando Jorge Mera, Secretario General del Partido Revolucionario Dominicano en el Panel sobre el Fortalecimiento de los Partidos Políticos, auspiciado por el Programa de Formación y Gerencia Polític.

Señoras y Señores:

Buenas tardes.

Quiero agradecer al Programa de Formación y Gerencia Política el haberme invitado a participar como miembro del panel para comentar la interesante exposición que ha hecho el Dr. José Thompson, Director Ejecutivo del Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), sobre los principales hallazgos contenidos en las tres recientes publicaciones de CAPEL: “Democratización de los partidos políticos en Bolivia, Chile y República Dominicana”, “Agenda para el fortalecimiento de los partidos políticos en América Latina” y “Fortalecimiento de los partidos políticos en América Latina: institucionalización, democratización y transparencia”.

Antes quiero resaltar mi complacencia por estar acompañado hoy, adicionalmente al público presente, por los Secretarios Generales del Partido de la Liberación Dominicana y del Partido Reformista Social Cristiano. Este tipo de actividad, que confronta las ideas, pero con respeto, debe ser emulado en otras áreas del quehacer nacional.

Comentar la ponencia del Dr. Thompson, que, a su vez, es un resumen apretado de las tres obras mencionadas, es reflexionar sobre un tema vital para nuestro sistema político. Me refiero a los partidos y a la democracia.

Naturalmente, mi enfoque no será el del académico que reflexiona a partir de categorías generales, sino el del responsable político que alimenta su reflexión de la propia práctica en la dirección de un partido político.

 
Palabras del Lic. Orlando Jorge Mera, Secretario General del PRD,
en el panel sobre el fortalecimiento de los partidos políticos.

El hecho de que mi Partido, el Partido Revolucionario Dominicano, sea el más antiguo de la República Dominicana con más de 66 años de existencia es un elemento enriquecedor de la reflexión, pues quienes hemos estudiado nuestra historia como partido somos muy conscientes de los cambios en la naturaleza y la función de esta organización política a través de las vicisitudes históricas por las que ha pasado. Cambios que, con las altas y las bajas de la política, debemos seguir asumiendo con responsabilidad.

Lo primero que me vino a la cabeza al preparar estas reflexiones, fue una aparente obviedad: no hay democracia sin partidos ni partidos sin democracia.

Desde ciertos ámbitos está bien visto alimentar un discurso que trata de enfrentar ambas realidades, presentando a los partidos políticos como un corsé que frena y limita el desenvolvimiento pretendidamente natural y espontáneo de una idílica democracia sin partidos. La versión moderada de este punto de vista –en el que la democracia deja de serlo cuando queda contaminada por la partitocracia– sería la que presenta a los partidos como un mal necesario, como la parte fea de la democracia, que no tenemos más remedio que soportar mientras buscamos otra cosa.

Pero lo cierto es que la democracia es cualquier cosa menos natural y espontánea, cualquier cosa menos una emanación que surge por sí sola de la condición humana. Todo lo contrario: la democracia es un producto largamente elaborado, algo que ha costado mucho tiempo y esfuerzo construir, una compleja y delicada obra de la cultura y la civilización. La democracia no está en la naturaleza de los hombres, es algo que los hombres hemos creado y nos hemos impuesto a nosotros mismos a partir de nuestra experiencia histórica.

Y precisamente por ello, porque la democracia tiene mucho de artificial –y eso la hace aún más admirable–, es peligroso poner en cuestión algunas de las piezas sobre las que se sostiene. Y una de esas piezas, precisamente, son los partidos políticos.

Es cierto que nadie ha sido capaz de crear un régimen político que merezca ser llamado democrático prescindiendo de los partidos
 
Palabras del Lic. Orlando Jorge Mera, Secretario General del PRD,
en el panel sobre el fortalecimiento de los partidos políticos.

políticos. Los llamados sistemas de partido único encierran en esta misma denominación una contradicción insalvable, porque sólo puede hablarse propiamente de partidos políticos en un marco de pluralidad
de opciones y de posibilidad de alternancia en el poder. Los llamados partidos únicos no han sido realmente partidos políticos, sino órganos de un Estado dictatorial.

La democracia, pues, no puede sobrevivir sin partidos políticos. Y los partidos políticos, en este momento histórico, están ligados de forma indisoluble al funcionamiento de la democracia. Su condición de instrumentos de la democracia representativa –que ha demostrado ser la única forma viable de democracia– se ha impuesto sobre todas las demás, convirtiéndose en el elemento esencial de su naturaleza.

He introducido el matiz de que ello es así en este momento histórico porque no siempre lo ha sido. En origen, los partidos políticos –especialmente los de izquierda- estaban ligados a una ideología total, una cosmovisión que ofrecía respuestas para cualquier problema pasado, presente o futuro que pudieran tener las sociedades humanas. Y su función inicial tenía mucho más que ver con la lucha de clases –la defensa de los intereses de las clases oprimidas – que con la representación democrática. Los partidos del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX eran, ante todo, instrumentos de lucha política y social; y la participación en el juego democrático –allí donde ese juego era posible–, no era sino un elemento complementario de su lucha.

Esto ha cambiado de forma radical. Si tuviera que describir en unos pocos rasgos básicos la función actual de los partidos políticos, destacaría tres:

• Los partidos son instrumentos de representación política de las mayorías sociales, expresadas en las elecciones.

• Los partidos constituyen la base de apoyo de los gobiernos; o, en su caso, la articulación  de la oposición.

• Los partidos son un cauce para integrar las demandas de los distintos sectores de la sociedad en un proyecto político global y coherente.
 
Palabras del Lic. Orlando Jorge Mera, Secretario General del PRD,
en el panel sobre el fortalecimiento de los partidos políticos.

Como se ve, son tres funciones íntimamente ligadas al funcionamiento de la democracia representativa. Y en eso también se han aproximado
las ideologías. La gente de la social democracia siempre hemos repetido el tópico de que nosotros defendemos ideas y la derecha defiende intereses. Muy autogratificante, pero poco real. La verdad es
que nosotros defendemos ideas e intereses, y la derecha defiende lo mismo: ideas e intereses. Y ambos buscamos lo mismo: el apoyo de la mayoría de los ciudadanos para hacerlo desde donde mejor se hace, que es desde el gobierno.

Pero todo esto es mucho más que un mero cambio funcional. Lo que se ha producido es una transformación de la naturaleza de los partidos que afecta al conjunto de su práctica política, a sus contenidos, a sus mensajes y a su propia organización.

Ya no somos instrumentos de lucha política para conseguir que una clase social imponga sus intereses sobre otra, entre otras cosas porque ya no es posible reducir la complejidad de la sociedad actual a la contraposición entre clases sociales. Ahora somos, ante todo, instrumentos de representación de mayorías; y eso, repito, lo cambia todo.

Porque si se trata de representar a la mayoría, hay que empezar por prescindir de cualquier ensoñación vanguardista de las que la izquierda alimentó durante demasiado tiempo. Los partidos no debemos pretender ser vanguardia de nada ni señalar el camino a nadie: es la sociedad la que nos señala el camino a nosotros. Y la defensa de intereses contrapuestos de la que tanto hemos hablado se convierte, en realidad, en hallar y aplicar la interpretación más adecuada en cada momento de ese concepto tan ambiguo pero tan imprescindible: el interés general.

Nuestra tarea esencial, pues, es traducir los deseos de la mayoría social en acción política coherente, tanto desde el gobierno como desde la oposición.

Una vez consumada la transformación de los partidos políticos en instrumentos de la democracia representativa, casi en órganos del sistema político, los cuerpos doctrinales, las cosmovisiones, las ideologías como sistema completo y acabado de pensamiento han
 
Palabras del Lic. Orlando Jorge Mera, Secretario General del PRD,
en el panel sobre el fortalecimiento de los partidos políticos.

dado paso a un concepto mucho más operativo –y, en el fondo, más tranquilizador: el proyecto político.

Podemos entender como tal un conjunto de objetivos, propuestas y orientaciones mediante el cual un partido político señala ante la ciudadanía el camino, el rumbo por el que pretende conducir al país durante un período de tiempo si obtiene el apoyo de la mayoría.

El proyecto político no es exactamente el programa, puesto que su alcance y su horizonte temporal son superiores al de un mero programa electoral; aunque, evidentemente, el programa debe responder al proyecto. En realidad, se trata ni más ni menos que de responder a la pregunta más elemental que puede hacerle  la ciudadanía a quien aspira a gobernar: ¿qué pretende usted hacer con este país y con esta sociedad en los próximos años? Si le damos el timón, ¿a dónde pretende conducirnos?.

Debo decir que, en mi opinión, la capacidad de responder a esa pregunta es, cada vez en mayor medida, la clave principal de las elecciones en sociedades como la nuestra. Sólo quien sea capaz de presentarse ante los ciudadanos con un proyecto político reconocible, creíble y deseable estará en condiciones de merecer la confianza de la mayoría.

En los años 1978, 1982 y 2000, los dominicanos reconocieron, con su voto, el proyecto político que presentó el PRD. A dos años después de haber salido del poder en el 2004, puedo señalar, con mucha satisfacción, que el PRD ha venido recuperando su espacio haciendo una oposición útil, y con un firme compromiso de hacer cumplir, lo único que nos puede unir: nuestra institucionalidad partidaria, la democracia interna y rendición de cuentas de nuestras actuaciones.

Volviendo a nuestra reflexión sobre la función actual de los partidos políticos y su naturaleza, la representación de las mayorías viene complementada, como ya he señalado antes, por la tarea de integrar en una política de conjunto las demandas y necesidades de los distintos grupos y sectores sociales. Es más, en muchos casos se trata de integrar a los sectores mismos, amenazados por el gran peligro de las sociedades de hoy, que es la exclusión social.

 
Palabras del Lic. Orlando Jorge Mera, Secretario General del PRD,
en el panel sobre el fortalecimiento de los partidos políticos.

Ahora bien, esta tarea exige un nuevo modelo de diálogo y relación de los partidos con el resto de las organizaciones sociales: un modelo basado en la complementariedad y no en la mutua instrumentalización  en la que unos y otros hemos caído en el pasado.

Así pues,  por ir resumiendo la idea que he tratado de transmitirles, los partidos políticos son realidades cada vez más necesarias y a la vez más instrumentales. Además, están obligados a la permeabilidad. Tienen que estar expuestos a que les alcancen todos los vientos y las influencias sociales. Como dijo en acertada expresión José Francisco Peña Gómez, los partidos políticos tienen que parecerse a la sociedad a la que pretenden representar. Y ello excluye cualquier tentación de mantener zonas opacas en su actividad, zonas a las que no llega la luz, estructuras de poder que se sitúen al margen del único principio válido que es el reconocimiento social de los dirigentes políticos.

No puedo dejar de concluir, sin expresar algunas palabras sobre la conducta ética dentro de los partidos políticos, y la rendición de cuentas.  El PRD aprobó a finales del año pasado el Código de Ética. Es decir, somos el primer partido dominicano que aprueba un Código de Ética para sus dirigentes y militantes.  

En ese sentido, todo militante perredeísta tiene ante su partido los siguientes deberes: Deber de lealtad, deber de eficiencia, deber de probidad, deber de responsabilidad, deber de confidencialidad, deber de imparcialidad, deber de conducirse apropiadamente frente al público, deber de excusarse de participar en actos que ocasionen un conflicto de interés, deber de objetividad, deber de respetar las ideas, deber de declarar bienes y deber de cumplir el Programa de Gobierno.

Estamos comprometidos en cumplir con los postulados del Código de Ética. Ahora bien, esto no debe quedarse ahí.  Los partidos políticos estamos inmersos en un gran laboratorio bajo la lupa de toda la sociedad. Hay que impulsar un conjunto de reformas políticas que profundicen la rendición de cuentas y la transparencia dentro de los partidos políticos, tales como exigir la puntualidad del pago de los impuestos, cruzar la declaración jurada de bienes con la declaración del impuesto sobre la renta, imponer un tope en el financiamiento de las campañas electorales, y lo más importante, normar y sancionar el
 
Palabras del Lic. Orlando Jorge Mera, Secretario General del PRD,
en el panel sobre el fortalecimiento de los partidos políticos.
uso de los recursos del Estado en las actividades proselitistas. No se puede repetir las escenas vividas en pasados procesos electorales.
Otro reto es propiciar estabilidad y seguridad a la estructura administrativa partidaria para garantizar eficiencia en la gestión política. Por una parte, este papel lo vienen cubriendo el Instituto de

Formación Política Dr. José Francisco Peña Gómez, y proyectos novedosos de formación como el que viene desarrollando este Programa de Formación y Gerencia Política.  Es nuestro compromiso seguir profundizando en la formación política de nuestros dirigentes y militantes.

Y por otra parte, el personal administrativo debe estar dotado de los niveles de salario y remuneración adecuados a la realidad del Siglo 21, así como dar garantía de que los años dedicados al trabajo administrativo partidario sean reconocidos al término de sus vidas.

No puedo, también, concluir sin expresar mi parecer sobre otra importante reforma: hay que sancionar a los tránsfugas. Las posiciones electivas a cargos legislativos y municipales deben ser de los partidos políticos, y no de los candidatos, a título individual.

En el PRD estamos comprometidos con impulsar estas reformas que son de suma trascendencia para la democracia dominicana.

Después de todo lo dicho, supongo que no les causará extrañeza si concluyo mis palabras subrayando una vez más la idea de que la aspiración más elevada de un partido político es ser útil en su función instrumental dentro de una democracia moderna y madura. Ello obliga a quienes dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a dirigir y fortalecer nuestro partido a mantener una vigilancia constante sobre nosotros mismos  para no caer en el error más frecuente de los humanos, que es tratar a los medios como fines.

Muchas gracias.

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