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Pobreza y riqueza

Enviado en 07 noviembre, 2006 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Las declaraciones públicas del señor Andy Wolfe, representante del FMI, sobre el impacto de la ampliación del ITBIS en los más pobres del país, recomendando que el gobierno profundice su política de lucha contra la pobreza, me hizo releer el Informe del Banco Mundial titulado‚ Reducción de la pobreza y crecimiento: circulos virtuosos y viciosos, al cual le dediqué un artículo el 21 de febrero de este año.

Dice el señor Wolfe que el tema de la pobreza no es exclusivo de la República Dominicana. Que es un problema de muchos países y que la solución sigue siendo focalizar el subsidio entre los más pobres, en quienes realmente lo necesitan. Y ante esto, me pregunto, pero bueno, ¿qué es lo que ha hecho el gobierno en estos últimos dos años a través de la tarjeta solidaridad que ha sido promovido como uno de los programas más efectivos a través de la eficiente maquinaria de publicidad oficial?

Ciertamente la política de lucha contra la pobreza ha servido como punta de lanza para el activismo político del gobierno, y salvo honrosas excepciones, no ha habido una ejecución transparente y libre de banderías políticas. Es deseable que las autoridades competentes declaren y rindan cuentas transparentes de cómo se ha ejecutado este proyecto, pues sorprende la cantidad de tarjetas de solidaridad que se han distribuido en todo el país.

A pesar de la cantidad de tarjeta habientes de Solidaridad, los problemas siguen siendo los mismos, incluyendo entre los propios beneficiarios. De ahí es que los datos que ofrece permanentemente el gobierno sobre el crecimiento económico del país no se corresponden con la realidad. ¿Cómo justificar un crecimiento económico de 11% cuando el 54% de los dominicanos no percibe los ingresos mensuales necesarios para cubrir la canasta básica de alimentos que está valorada en RD$6,500 mensuales?

La pobreza frena el crecimiento. No es una conjetura sino la conclusión central del informe del Banco Mundial, aludido al anteriormente. Este informe diferencia claramente entre desigualdad y pobreza. América Latina es el continente más desigual, no el más pobre. Hay efectos que no se derivan tanto de la pobreza como de la desigualdad, como el de la inseguridad ciudadana y la violencia callejera. Ahí está el ejemplo de un país rico pero desigual, como es Estados Unidos de América. Hace años el Banco Interamericano de Desarrollo calculó que el coste de la criminalidad era superior al 14% del PIB. Los efectos de la desigualdad se comen, pues, una parte de la riqueza.

La pobreza ya no es algo relativo, sino absoluto: 25 millones de personas viven en América Latina con menos de dos dólares al día. Al centrarse en la pobreza en América Latina, el Banco Mundial no lo hace por razones primordialmente humanitarias, sino porque aquella disuade la inversión y el crecimiento. En definitiva, el crecimiento por sí solo no reduce la pobreza. El PRD está comprometido con profundizar las políticas activas a favor de los más pobres. Comencemos por no aprobar más impuestos.

El autor es Secretario General del PRD.

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