Un envio del blog

Ponencia en el II Congreso Nacional del Consejo Nacional de Jóvenes Trabajadores (CNTJ)

Enviado en 19 noviembre, 2006 Para 9:15 am Escrito por en Ponencias

Palabras del Lic. Orlando Jorge Mera, Secretario General del Partido Revolucionario Dominicano, en el II Congreso Nacional del Consejo Nacional de Jóvenes Trabajadores (CNTJ), con el tema: “El desempleo y su impacto en la juventud dominicana”

Distinguidos/as jóvenes:

Buenos días.

Cuando hace poco más de un mes recibí la invitación formulada por el Consejo Nacional de Jóvenes Trabajadores (CNTJ) para participar en el II Congreso Nacional de Jóvenes Trabajadores, acepté gustosamente. Más, cuando ví que el tema que me sugerían para que fuera objeto de mi exposición es uno que nos preocupa a todos los dominicanos: “El desempleo y su impacto en la juventud dominicana”. Así, que agradezco a Fernando Piña y Nyl Farel Añez López, su interés en que yo esté aquí hoy con ustedes.

Siempre es gratificante compartir e intercambiar ideas e impresiones con quienes formamos parte de una misma generación. Es en el espíritu innovador y creativo de los jóvenes en donde podremos encontrar las soluciones a muchos de los problemas que nos aquejan como nación. Sin embargo, hay que lamentablemente reconocer que todavía no existe una apertura total en los diversos círculos de poder en la República Dominicana para garantizar una participación efectiva y real de los jóvenes en la toma de decisiones. Ese es nuestro compromiso como generación, y solamente lo lograremos, si entre todos, aunamos esfuerzos para que exista mayor equidad en la toma de decisiones en el país.

Hace justamente un año, el 19 de noviembre de 2005, en el marco del Taller sobre Identidad y Dominicanidad, organizado por la Casa de Naciones Unidas, a un grupo de jóvenes se le preguntó sobre ¿qué querían de su país?, y en ese sentido, esta fue su respuesta:  

“El país que queremos”

Los jóvenes deseamos un país de gente unida por el progreso

Con mayor calidad de vida

Con oportunidades de progreso para todos y todas

Con personas concientes de sus problemas

Una República Dominicana independiente y hospitalaria

Donde todos participen

Se respeten las leyes

El orden público

La seguridad ciudadana

Con instituciones que funcionen según su mandato, la ley

Y políticos sintonizados con el pueblo, con sus necesidades,

Menos preocupados por el poder

También un país limpio

Que respete el medio ambiente

Deseamos un país con mayor equidad

Con empleo

Con servicios básicos

Y estabilidad económica y política

Donde nuestra Educación refleje la identidad dominicana

Y la gente valore lo que tiene

Sus recursos, su cultura, su trabajo

Personas con actitud responsable, no conformista, conciente, más tranquila (menos violenta), positiva, con deseos de mejorar, que tenga valores y actitud de cambio

En definitiva, los jóvenes deseamos un Proyecto de Nación para esta República Dominicana

Una población con voz y un compromiso colectivo.

 

Para lograr un compromiso colectivo, tenemos que entender que debemos reconocer nuestras fortalezas y nuestras debilidades, y una de nuestras debilidades es, a pesar de los esfuerzos institucionales que se han hecho desde el 2000, la ausencia de políticas públicas consistentes para que los jóvenes tengan más oportunidades.

En ese sentido, reconozco que la República Dominicana, al igual que el resto del mundo, enfrenta una crisis creciente de empleo juvenil. Las economías desarrolladas y las que se encuentran en desarrollo tienen el reto de crear trabajo decente y sostenible para la gran cantidad de jóvenes que ingresan al mercado laboral cada año, y que desafortunadamente no provee las condiciones necesarias para que todos los jóvenes, aptos para trabajar, puedan tener igual oportunidad de acceso.

Uno de los hallazgos principalmente contenidos en el Informe “Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil”, publicado este año por la Organización Internacional del Trabajo, es que el déficit global de oportunidades de trabajo decente ha resultado en una situación en que uno de cada tres jóvenes del mundo está buscando trabajo pero no encuentra, ha dejado de buscar por completo o está trabajando pero sigue viviendo por debajo de la línea de la pobreza de Dos dólares (US$2.00) al día.  

Sin una buena posición inicial a la hora de ingresar en el mercado de trabajo, los jóvenes tienen menos posibilidades de escoger opciones que mejorarán sus perspectivas de trabajo y las de sus futuros dependientes. Esto a su vez perpetúa el ciclo vicioso de la pobreza: insuficiencia en educación, empleo de baja productividad (o peor, sin empleo) y pobreza de generación a generación.

Esta triste realidad nos obliga a reflexionar sobre el costo que significa para el país, la inexistencia de políticas que incentiven y provean el empleo juvenil. O, visto de otro punto de vista, cuáles serían las ganancias si los jóvenes tuvieran oportunidades de empleo. Veamos.

En efecto, el desempleo juvenil y las situaciones que llevan a los jóvenes a rendirse de buscar empleo o a trabajar bajo malas condiciones, incurren en costos económicos, sociales, individuales y familiares. La falta de trabajo decente, si experimenta a temprana edad, muchas veces pone en permanente peligro las futuras perspectivas laborales de una persona y frecuentemente conlleva a patrones de comportamiento laboral inapropiados que perdura, a veces, toda una vida.  

Definitivamente existe un vínculo comprobado entre el desempleo juvenil y la exclusión social. La incapacidad de encontrar empleo genera una sensación de vulnerabilidad e inutilidad entre los jóvenes. Por lo tanto, las ganancias más obvias al aprovechar al máximo el potencial productivo de los jóvenes y asegurar la disponibilidad de oportunidades de empleo decente para ellos, son las ganancias personales que ellos mismo obtendrán.

La segunda ganancia obvia de recapturar el potencial productivo de la juventud subutilizada es una ganancia económica. La juventud ociosa es costosa. No contribuyen al bienestar económico del país, al contrario. La pérdida de ingreso en la generación más joven se traduce en una falta de ahorros así como una pérdida de demanda agregada. Algunos jóvenes que no pueden ganarse la vida tiene que ser mantenidos por sus familias lo que disminuye la cantidad de dinero que queda para gastar e invertir a nivel de hogar.  

Las sociedades pierden la inversión que llevaron a cabo en la educación y los gobiernos no reciben contribuciones a sus sistemas de seguridad social y se ven obligados a gastar más en políticas de prevención, como son en contra del uso de drogas y el crimen. Todo esto amenaza el potencial de desarrollo de las economías. Por lo tanto, tiene sentido para un país enfocarse en la juventud desde un punto de vista de costo-beneficio.

Por último, y no menos importante, es vital enfocarse en la juventud porque los jóvenes son los impulsores del desarrollo económico del país. Es posible que los jóvenes no tengan la experiencia, pero es indudable que los jóvenes son altamente motivados y son capaces de ofrecer nuevas ideas. Privarse de este potencia es una pérdida económica. En el informe del 2004, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó que si se reducía en un cincuenta por ciento (50%) la tasa mundial de desempleo juvenil, asimilándola así a la tasa de adultos al mismo tiempo contando con algunas diferencias naturales, se le agregaría al Producto Interno Bruto mundial entre 2.2 y 3.5 billones de dólares, incrementando entre el 4.4 y el 7 por ciento.

De ahí es que tenemos que cambiar el actual panorama mundial que se traduce en las siguientes estadísticas:

· La fuerza laboral juvenil mundial, que es la suma de los jóvenes empleados y los jóvenes desempleados, aumentó de 602 a 633 millones entre 1995 y 2005, y se proyecta que aumente en 24 millones a 657 millones en el 2015.

· La participación de la fuerza laboral juvenil en la población juvenil disminuyó mundialmente de 58.9 a 54.7 por ciento entre 1995 y 2005, lo que significa que en el 2005 sólo cada tercer joven estaba participando activamente en los mercados laborales del mundo.  

· En el 2005, el número de jóvenes empleados fue 548 millones, un aumento de 6.6 millones en 10 años.  

· El número de jóvenes desempleados aumentó de 74 millones a 85 millones entre 1995 y 2005, un aumento de 14.8 por ciento.

· La tasa de desempleo juvenil, una medida del porcentaje de jóvenes que están buscando trabajo pero no lo han encontrado en la fuerza laboral juvenil, era de 13.5 por ciento en 2005, comparada con una tasa general de desempleo mundial de 6.4 por ciento.

· Comparado con los adultos, los jóvenes de hoy tienen tres veces más probabilidades de estar desempleados; la relación de la tasa de desempleo joven-adulto fue de 3.0 en el 2005, mayor que el 2.8 de 1995.

· Existen cerca de 125 millones de jóvenes trabajadores pobres, lo que significa que más del 20 por ciento de los jóvenes empleados vivían en un hogar donde había menos de US$1.00 al día disponible por persona en el 2005.  

En medio de este panorama mundial, ¿dónde estamos nosotros? Del total de la población nacional, que es de 9,183,984 millones, se estima que la fuerza laboral es de apróximadamente 2,600,000 millones. La tasa de desempleo es del 17 por ciento, una de las más altas de América Latina y el Caribe. Uno de cada dos desempleados es joven. Entre los jóvenes de 15 a 19 años, el 61 por ciento está desempleado, y entre los jóvenes de 20 a 24 años, el 37% está también sin empleo.

Definidamente, el modelo de desarrollo económico que ha tenido el país en los últimos años no ha estado centrado en el ciudadano, en la gente. Hemos visto como en los últimos dos años, el gasto del gobierno ha estado centrado en áreas no prioritarias, y no hemos visto inversiones concretas y firmes en educación, salud, electricidad, empleos y vivienda.  

Por lo tanto, se impone un cambio del actual modelo. Este nuevo modelo debe responder a la siguiente reflexión: ¿Por qué hacer de la juventud un sujeto especial y diferenciado dentro de la acción política? Creo, a mi juicio, que hay dos elementos que lo justifican.

Uno es la intensidad con la que viven determinados problemas básicos y limitativos de su libertad para llevar adelante el proyecto de vida que quieran, como son la precariedad laboral y las dificultades para acceder a una primera vivienda. Es impresionante la cantidad de matrimonios jóvenes en la República Dominicana que se casan, sin empleo y sin la expectativa de tener su primera vivienda.  

Además, vivimos un cambio sociológico clave para entender lo que digo: Todos hemos tenido problemas en nuestros comienzos, y hasta en este tramo de la vida. Mi primer trabajo fue precario y mi primera vivienda fue un pequeño apartamento de dos habitaciones. La diferencia es que yo no tenía dudas de que mis estudios universitarios y luego mi carrera profesional, me sacarían de esta situación, vivida, pues, como transitoria y, por tanto, llevadera.

Las cosas hoy han cambiado un poco, y la precariedad y al dificultad en la vivienda pueden convertirse en la única perspectiva a mediano plazo para muchos jóvenes cuyas expectativas de mejora son limitadas a pesar de sus títulos, idiomas y másteres.  Es decir, la realidad es que hay muchos doctores, abogados e ingenieros jóvenes que han emigrado a otros países para realizar actividades, distintas a sus profesiones, en búsqueda de mejores oportunidades, ante la falta de acceder a empleos en el país.

El segundo elemento es la perspectiva con la que se viven esos problemas. Se demandan soluciones ya, rápidas y dialogadas con la juventud. Y si no se encuentran, viene la crítica, la decepción y el “pasar” de la política.

Si entendemos que, más allá del número, los jóvenes son un elemento importante para un país, tendremos que concluir que hace falta una reacción política rápida que ayude a resolver esos problemas. Y una reacción que sea, con la participación, de la juventud. Sin varitas mágicas y sin reyes magos, pero con esfuerzo y compromiso.  En ese sentido, al gobierno le ha faltado más acción, y menos discurso. O al revés, menos palabras y más hechos.  

Hay que tomar iniciativas legislativas que abran la puerta de la esperanza para mejorar la calidad de vida de la juventud. En ese sentido, creo que hay que profundizar las reformas laborales que favorezcan la contratación indefinida de los jóvenes, otorgar micro créditos preferenciales para que los jóvenes puedan emprender carreras técnicas, o puedan establecer sus propios negocios; y también, promover regulaciones especiales para que los jóvenes puedan adquirir su primera vivienda.

Asimismo, tenemos que aprovechar las oportunidades que nos trae la sociedad del conocimiento, con la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación que ella trae. Sin embargo, hay una profunda brecha de conocimiento que impide que la mayoría de los dominicanos pueda tener acceso a esas fuentes del conocimiento, a diferencia de la minoría que sí lo hace. Y los laboratorios de informática y las computadoras son buenas, pero, sino las convertimos en herramientas de desarrollo humano, no van a llenar su cometido.  Hay que comprometerse a la reducción de la brecha de conocimiento, y para ello, hay que centrar el esfuerzo en los jóvenes y en los maestros.

Como Secretario General del Partido Revolucionario Dominicano, la principal fuerza de oposición, estoy comprometido con impulsar estos cambios.

Si queremos todos como país, salir de la difícil situación económicay social que estamos viviendo, tenemos que aunar esfuerzos, al margen de las diferencias que nos separen.  

Ustedes, los integrantes del el Consejo Nacional de Jóvenes Trabajadores (CNTJ) nos envía un claro ejemplo a la clase política: Han asumido con responsabilidad el espacio que ocupan en nuestra sociedad, y reclaman y exigen de quienes tienen poder de decisión, que las cosas cambien en nuestro país. Me uno a ese reclamo, pues el modelo de desarrollo económico nacional está profundamente cuestionado.  

De ahí es que les exhorto a continuar, con optimismo y con esperanza, trabajando. Nos esperan tiempos duros. Pero  como le dijo el escritor español José Agustín Goytisolo a su hija, en la obra “Palabras a Julia”:

“Tu destino está en los demás

Tu futuro en tu propia vida

Tu dignidad es la de todos”.
 

Muchas gracias,

algunos comentarios

Actualmente existe 1 de ellos