Un envio del blog

El mejor regalo de Navidad

Enviado en 26 diciembre, 2006 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Me duele leer en un cuento de Navidad, escrito por un niño sumamente pobre, que sus padres nunca le hablaron de la Navidad, porque no podían comprarle regalos. Me duele, porque la celebración del nacimiento de Jesús en Belén está unida para la mayoría de los dominicanos a los más hermosos recuerdos de su niñez. En efecto, nos sobrecogen recuerdos familiares en torno a pesebres que cobraban nueva vida al salir de las cajas en que los guardaban año a año.

Más que la alegría por los regalos, aflora en nuestra memoria el recuerdo de personas muy queridas, que fueron para nosotros como ventanales abiertos a los horizontes más humanos, más espirituales y más profundos de nuestra existencia; a aquellos que nos llenan de esperanza. Una canción de Navidad entreteje esos recuerdos: “Noche de paz”.

Pero no siempre las noches son de paz y de amor. A veces se nos viene encima la oscuridad densa de otras noches. No sólo a nosotros. Como una noche cerrada sentía el pueblo escogido la sujeción al emperador romano, los cuantiosos impuestos que debía pagar, los nombramientos de las autoridades civiles y religiosas hechos en Roma, entre ellos del rey Herodes. Como una noche muy triste constataba la penetración de culturas del todo ajenas a sus convicciones.

Junto a muchos signos de esperanza, también nosotros hemos experimentado y seguimos experimentando la noche desoladora de la violencia y de la inequidad, del desempleo y de la mala educación, y de la corrupción, de las deslealtades y de las ambiciones y de la ingratitud.

Para el pueblo que caminaba en sombras de muerte, en Belén, en la pobreza de la gruta y ante la mirada contemplativa y agradecida de María y de José, Dios hizo salir el sol. Quería vencer el mal por el bien. Con el nacimiento de Jesús, Dios puso así un nuevo comienzo, un nuevo inicio de la historia, un punto de partida tan novedoso y fecundo que los pueblos que acogieron el cristianismo comenzamos a enumerar los años en relación al nacimiento de Cristo: los anteriores y los posteriores a Belén.

No faltan quienes reconocen, aun sin ser cristianos, ese nuevo inicio, valorando a Jesucristo como un ser extraordinario. Los que hemos creemos en la fe, sabemos que en Belén ocurrió algo inaudito. El Hijo de Dios, que es Dios y Señor, nació en la pobreza de Belén e ingresó así a nuestra historia para iluminar nuestros pasos, enseñándonos quién es Dios, cuáles son sus designios de amor, cuán grande es la dignidad plena de toda vocación humana, qué valor guardan nuestros anhelos de fraternidad y de cielo.

También en nuestro país queremos celebrar un nuevo comienzo. No queremos para nosotros las noches de la injusticia, las enemistades, la miseria, la violencia, la droga y la deshonestidad. Queremos que brille entre nosotros la novedad que nos hace felices, que nos confiere paz, que estrecha nuestra fraternidad, que nos invita a respetar y favorecer la vida de todos, que abre el cielo a nuestros anhelos de vida y trascendencia. ¡Cuántos niños quieren ser acogidos, escuchados, favorecidos en sus anhelos y en sus proyectos de bien, como lo fue Jesús! Sería para ellos el mejor regalo de Navidad.

El autor es Secretario General del PRD.

respuesta