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El PRD despeja su camino

Enviado en 02 enero, 2007 Para 8:56 am Escrito por en Política

El Partido
Revolucionario Dominicano logró sortear los inconvenientes surgidos con
la fecha de celebración de la convención el 7 de enero, y decidió fijar
el 28 de enero sin mayores traumas.
El Partido Revolucionario Dominicano (PRD)
mostró la semana pasada una determinación clara: resolver los
conflictos internos y culminar el proceso de recuperación para competir
de manera efectiva en la contienda electoral del 2008.


Los
diferentes sectores del PRD dieron señales de reconocimientos
recíprocos. Los que están envueltos en la competencia por la
candidatura presidencial lograron ponerse de acuerdo sobre la necesaria
posposición de la convención.
El factor clave en todo ello
parece ser que las fuerzas de la corriente Unitaria, con Milagros Ortiz
Bosch como precandidata, como el sector que aúpa a Miguel Vargas
Maldonado, se aceptan mutuamente como actores válidos y en consecuencia
están en capacidad de dialogar y especialmente llegar a acuerdos, lo
que posibilitó una negociación conveniente.
La corriente
Unitaria es necesaria para completar el proceso de elección de la
candidatura presidencial, que actúa en la desventajosa situación
minoritaria en los organismos del PRD.
Sus contrarios del MVP
entendieron esta vez y evitaron utilizar su mayoría aplastante en el
comité ejecutivo nacional, con el propósito de llegar a la convención
sin laceraciones, sin que sus adversarios se sintieran excluidos en la
toma de decisiones.
En la medida que se aproximaba el 7 de
enero, que era el día de la convención establecido el año pasado,
prefirieron recurrir a las armas habituales de los competidores.
Tensionar las fuerzas, ejecutar lances, probar las armas y finalmente
lograr determinados resultados, sin sangre ni heridas.
Con ese
proceder, el PRD muestra esta vez que desea el poder, y para
conseguirlo debe preservarse como un instrumento fuerte y especialmente
creíble. En alguna medida, la dirigencia blanca está consciente de que
la masa seguidora ha profundizado también la cultura de poder. Que
desea el poder como medio de vida, más que como vía de redención
social.
En esa perspectiva, tiene sentido el discurso del
precandidato Vargas Maldonado. Mantuvo la presión para que la
convención se celebrara el 7 de enero, como estaba programado, incluso
invocando la institucionalidad partidaria.
Pero mostró
elasticidad y garras, cuando al mismo tiempo se declaró “abierto a
cualquier negociación sobre los espacios de poder que el partido
conquiste en las elecciones del 16 de mayo”. Y a seguidas puntualizó
que “nunca transitará por los clásicos acuerdos de aposento que
vulneran la institucionalidad del partido”.
Un discurso que
cobra vida en un partido que ya gobernó en tiempos modernos en 1978-82,
1982-86 y sucesivamente estuvo fuera del poder hasta 1994 a
consecuencia de la división interna.
El fenómeno se repitió
en el 2004, cuando el PRD fue derrotado no solamente por el mal
gobierno de Hipólito Mejía, sino también por los efectos devastadores
de sus intentos por perpetuarse en el poder, que violentaron las reglas
de juego en el partido y provocaron la separación de importantes
cuadros renuentes a la reelección. Ortiz Bosch y su corriente Unitaria
hicieron igualmente lo propio.
La convención no podía
celebrarse en las condiciones previstas para el 7 de enero y lograron
su propósito. El proceso por el que abogan puede ahora cumplirse el 28
de enero en mejores condiciones y con una actitud crítica contribuyeron
a fortalecer los procedimientos democráticos, la tolerancia y
fundamentalmente a generar un ambiente de credibilidad.
Salvadas
las dificultades con el 7 de enero, el PRD avanza en su proceso de
recuperación, con reglas de juego aceptables, que lo pueden convertir
en una opción de poder para las elecciones del 2008. En esta fase tiene
por delante la prueba del 28 de enero, sin excusas para posposiciones,
escándalos ni tramposerías.

Persisten tensiones y diferencias


El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) pudo llegar a un
consenso sobre la fecha de celebración de las primarias para escoger el
candidato presidencial, pero eso no significa que no persistan las
tensiones, y peor aún, profundas diferencias.


Sólo hay que
observar que los escarceos no estuvieron ausentes. El primer intento en
el club San Carlos por celebrar la reunión del comité ejecutivo
nacional para decidir sobre la convención fue el miércoles pasado, pero
el escenario fue contaminado con la presencia descontrolada de personas
que no formaban parte de ese organismo. Y la reunión terminó en el
caos.
Fue necesaria la intervención del secretario general,
Orlando Jorge Mera, para suspenderla sin fecha. Posteriormente fue
convocada en un hotel, el sábado pasado, bajo estrictas medidas de
seguridad. Singularmente, a ese encuentro no acudió la precandidata
Milagros Ortiz Bosch, quien fue representada por Enmanuel Esquea
Guerrero. En una reunión de un órgano como el comité ejecutivo, resultó
extraño que una precandidata del PRD fuese abucheada.
El
Listín Diario del 31 de diciembre lo recoge así: “A su entrada al
salón, minutos después de iniciarse la reunión, el precandidato
presidencial Miguel Vargas fue ovacionado ampliamente por los presentes
y coreado con el slogan MVP. En cambio, cuando se citó el nombre de
Ortiz Bosch, algunos comenzaron a abuchear…”.
Ese
comportamiento sugiere un nivel significativo de sectarismo,
intolerancia y tensión, porque el comité ejecutivo, si bien está
compuesto por más de 2,181 miembros, en el lugar sólo estaban mil 283
asambleístas, que se pueden considerar de un adecuado “nivel político”.
Y si de alguna manera había que sazonar la sesión, no podía
ser sobre las costillas de Doña Milagros Ortiz Bosch, no sólo en su
condición de dama, roble partidario, sino y especialmente precandidata,
ex senadora del Distrito Nacional, ex vicepresidenta de la República y
una de las eminencias grises de José Francisco Peña Gómez.

ElCaribe/CDN.

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