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El dilema de Sísifo

Enviado en 20 marzo, 2007 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

Durante el pasado fin de semana, el presidente Leonel Fernández expuso lo que a su juicio será el dilema que tendrán los electores en las elecciones del 16 de mayo de 2008: ‚Lo que se va a decidir es si el país continuará el camino del progreso o volverá al retroceso.

Este no fue un pronunciamiento realizado cuando el presidente Fernández gozaba de los mayores niveles de aprobación, sino que lo ha hecho quizás en el momento más bajo de sus niveles de aprobación de su gestión, ante un auditorio electoral que es totalmente diferente al que lo eligió como Presidente de la República el 16 de mayo de 2004.

El progreso a que se refiere el presidente Fernández solo lo ha logrado alcanzar una minoría que se ha beneficiado de las grandes ventajas que significa estar cerca de las mieles del poder, pues la gran mayoría de los dominicanos y las dominicanas, que tienen que levantarse a ganarse su vida con el sudor de su frente, quisieran que fuera verdad las palabras del presidente Fenández de que estamos en el camino del progreso, cuando en realidad este progreso no ha llegado al pueblo dominicano, pues el nivel de vida se ha deteriorado de manera significativa.

El Informe Nacional de Desarrollo Humano nos dice que el gran fracaso de la economía dominicana es que en 50 años es el país que más creció en toda América Latina y el Caribe, pero, a la vez, es el segundo en la región que menos ha aprovechado el nivel del ingreso para mejorar su desarrollo humano.

Esto quiere decir que, sin cuestionar la metodología del Banco Central, la riqueza en el país ha crecido a un ritmo mayor que en cualquier otro país de la región, pero estos ingresos no están de una manera tangible, ayudando a la mejoría de la calidad de vida de la mayoría de sus habitantes.

Esto me lleva a concluir que la República Dominicana es un país con crecimiento económico, pero sin desarrollo humano. El impacto de este crecimiento económico se siente solo en una mínima parte de la población, que es la que se beneficia del progreso del PLD. Pero el bajo nivel de desarrollo, como lo es el control de la mortalidad infantil, la calidad y cobertura social de la población, la falta de prioridad en los servicios de salud y de educación, la falta del cuidado en el medio ambiente, entre otras variables, el país es uno de los que se encuentra en niveles inferiores del Continente.

Y más reciente, el Informe sobre la Pobreza en la República Dominicana, del Banco Mundial, señala que 42 de cada 100 dominicanos viven en pobreza. Es decir, que casi cinco millones de dominicanos no pueden satisfacer las necesidades básicas de alimentos, y mucho menos las de salud, educación y vivienda. Cifra que no comprende a la clase media que se ha visto sumamente reducida a consecuencia de la actual política económica del PLD.

El dilema ciertamente es evidente, o tomamos la decisión soberana en las elecciones de mayo de 2008 de cambiar nuestro destino como país con firmeza y transparencia, o seguiremos tropezando otra vez con la misma piedra. Hay que liberar a Sísifo.

El autor es Secretario General del PRD.

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