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Entrevista a Dra. Rafaela Burgos, Dr. Eric Raful y al Lic. Oscar Amargòs

Enviado en 13 mayo, 2007 Para 6:38 pm Escrito por en Entrevistas

Orlando Jorge Mera entrevista esta semana a la Dra. Rafaela Burgos, Terapeuta Familiar y Directora del Instituto de la Familia, al Dr. Eric Raful, Abogado y al Lic. Oscar Amargòs, Sociólogo. Con ellos aborda el tema de la delincuencia juvenil y qué hacer para que la violencia juvenil de la República Dominicana sea reducida.

LECTURA:
Orlando Jorge Mera (OJM)
Rafaela Burgos (RB)
Eric Raful (ER)
Oscar Amargos (OA)

COMO LO DIJO:
“Este país sabe cuánto se gasta en educación, cuánto se gasta en salud, todo el mundo maneja esas cifras desde hace mucho tiempo”.

“las ciudades muestran un crecimiento bastante pronunciado en las últimas décadas, y si esos jóvenes que vienen de la zona rural y de los pueblos pequeños, no tienen las competencias requeridas para insertarse a ese mundo urbano, es obvio que se van a quedar dentro de la marginalidad”.

“pienso que los padres y las madres se preocupan mucho por la posibilidad de que sus hijos puedan consumir drogas, pero se descuidan mucho con el tema del alcohol”.

“en los últimos 2 años nosotros estamos por debajo, incluso de Guatemala, en la inversión del PIB en la educación”.

INTRODUCCION:
Bienvenidos a Líderes. Una de las principales preocupaciones que tiene la familia dominicana es el alto índice de delincuencia juvenil, y como se está demostrando que la violencia que existe entre los jóvenes es una consecuencia de la falta de un crecimiento económico sostenido en la República Dominicana. Vincular la pobreza con el hecho de que los jóvenes no tienen muchas oportunidades, esto también está obligando a un incremento en la delincuencia juvenil. Motivados por esto, obtuvimos acceso a un estudio reciente del Banco Mundial y la Oficina de las Naciones Unidas en Contra de las Drogas y la Delincuencia, donde se establece claramente un vínculo entre el alto nivel de delincuencia con la falta de crecimiento económico, o dicho de otra manera; mientras haya más pobreza en la República Dominicana tendremos más delincuencia en esos sectores que componen la sociedad dominicana. Y no hay que ser un experto en la materia para darnos cuenta que los problemas fundamentales que están aconteciendo en la juventud de nuestro país, son los que están llevando a estos altos índices de delincuencia. vemos que la pobreza es un elemento fundamental para la delincuencia en nuestro país, el desempleo juvenil, la inmigración a la ciudad, el tráfico de drogas que existe en la República Dominicana, la deficiencia en la educación, son parte de los elementos externos que están ocasionando que la juventud de nuestro país participe en el tema de la delincuencia. Motivados por esto vamos a tener un programa especial con distinguidos expertos en la materia, que nos van ayudar a entender un poco este tema de la violencia juvenil, para ello vamos a contar con la interesante entrevista que le haré a la Dra. Rafaela Burgos, Terapeuta Familiar y Directora del Instituto de la Familia, también al Dr. Eric Raful, Abogado y al Lic. Oscar Amargos, reconocidos Sociólogos de nuestro país, con ellos vamos abordar el tema de la delincuencia juvenil y qué hacer para que la violencia juvenil de la República Dominicana sea reducida. Les invito en el próximo segmento a compartir con nosotros estas interesantes entrevistas.

LA ENTREVISTA
OJM.- Como había anunciado me complace tener en nuestro programa de hoy a la Dra. Rafaela Burgos, quien es Terapeuta Familiar y Directora del Instituto de la Familia, al señor Oscar Amargos, quien es sociólogo de nuestro país y al Dr. Eric Raful, reconocido Abogado y Jurista de la República Dominicana, con ellos vamos hablar sobre el informe del Banco Mundial y la Oficina de las Naciones Unidas Sobre las Drogas y la Violencia, que contiene datos reveladores sobre el alto índice de violencia juvenil en la República Dominicana y en el Caribe. Por eso me gustaría comenzar esta conversación con la Dra. Rafaela Burgos, a propósito de que es Terapeuta Familiar, puesto que inquieta este alto índice de violencia juvenil que estamos viviendo en nuestra sociedad, la mayoría de lo delitos y actos de violencia están siendo cometidos por jóvenes adolescentes, inclusive ya transcienden las propias clases sociales de nuestro país, y me gustaría saber ¿Hasta qué punto está incidiendo en esto la falta de unidad familiar, hasta qué punto está incidiendo en esto la crisis que está viviendo la familia dominicana?

RB.- Definitivamente el mismo informe lo pone de manifiesto, cuando destaca la dificultad que hay en los niños y los jóvenes para tener en sus familias el contexto de protección que necesitan para su desarrollo, lo que se pone de manifiesto es que hay dificultades en el sentido de la relación con los padres, hay evidencias en el informe de que hay escasa supervisión, muchas veces crónica, acumulada, hay evidencias también de que hay dificultades en la comunicación, en el proceso de ir construyendo la formación de los hijos, el fortalecimiento del carácter, estableciendo patrones saludables para la participación, todo eso es función de la familia, y desgraciadamente cuando esas situaciones no se dan, cuando la familia no responde a estas necesidades se producen consecuencias, algunas consecuencias son de carácter social, otras consecuencias son de carácter individual, trastornos en las personas. En el caso de la violencia la situación está relacionada con otros factores, no solamente la participación o no participación de la familia, pero indudablemente la mayoría de los rasgos que aparecen ahí, incluso aparecen clarísimos factores de protección, factores de riesgo que los hemos estado trabajando por años en el contexto del trabajo con las familias y las comunidades, y como funcionamiento esencial del vínculo afectivo, el sentido de pertenencia de los chicos, la involucración en bandas juveniles, en pandillas, tiene mucho de búsqueda de sentido de pertenencia, cuando esto no se ha dado en la familia, la misma carencia de un marco estable, de un sistema familiar que garantice la satisfacción de las necesidades hace que la autoestima de los niños también disminuya, esto hace que muchas veces sean presas fáciles, son vulnerables a cualquier tipo de cosa, no sólo involucrarse en pandillas, a cometer actos reñidos con la ley, a ser abusados sexualmente, a usar drogas, todo lo cual está vinculado a este panorama de violencia en el país.

OJM.- Señor Amargos, uno de los problemas y desafíos que tiene nuestro país, a propósito de esta cuestión de la violencia juvenil tiene que ver con la educación, y la tasa de deserción de los niños que comienzan la primaria, está por encima de un 53% que no terminan el bachiller. Usted como Sociólogo, ¿Qué es lo que está pasando, qué cambios deberíamos hacer para que la juventud de hoy pueda entender que hay determinados valores familiares que son necesarios a los fines de evitar que esta ola delincuencial siga arropando a la juventud?

OA.- En primer lugar yo quisiera destacar que el informe tiene una característica que me parece importante señalar, y es que vincula el tema de la violencia con el desarrollo, y hablar de la educación también hablar de desarrollo, efectivamente nuestro sistema educativo tiene serias deficiencias, una de ellas es que de cada 100 niños que inician el primer curso de la educación básica, sólo 43 lo terminan, quiere decir que 47 no terminan la educación básica, no terminan el octavo grado, si no lo terminan significa que ese joven es obvio que no va a tener la competencia para insertarse en el mundo del trabajo, y sus dificultades van a verse seriamente afectadas, en el sentido de que si no tiene las oportunidades para conseguir trabajo, obviamente será un factor que lo acercará al mundo de la violencia. Entonces, efectivamente yo creo que nuestro país tiene una agenda pendiente con el sistema educativo, de que definitivamente hay que hacer mayores inversiones, en los últimos 2 años nosotros estamos por debajo, incluso de Guatemala, en la inversión del PIB en la educación, eso significa que nuestras posibilidades de desarrollo se van a ver frenadas, y por tanto si aumenta la pobreza o se mantiene la pobreza, hay una estrecha relación entre los actos de violencia y la pobreza, podemos ver que cada vez que hay períodos de grandes crisis económicas los índices de violencia aumentan, el mismo estudio lo establece. Otro elemento que hay que destacar, es que la investigación muestra que cuando los niños y niñas se vinculan con la escuela, las posibilidades de delinquir disminuyen aproximadamente en un 60%, entonces, es evidente que la educación es un elemento de contención, que es clave desde todos los punto de vista, para enfrentar estos problemas, de manera que las autoridades y toda la sociedad se interese por el desarrollo de la educación, porque es una manera también de enfrentar la problemática de la delincuencia.

OJM.- Vamos a escuchar ahora la opinión que nos tiene, ya un Jurista de nuestro país. Ya hemos escuchado la parte que tiene que ver con la familia y la parte de sociología, y me gustaría saber, tenemos aquí la muy grata presencia de nuestro amigo Eric Raful, a propósito del incremento que ha habido en el narcotráfico y a drogadicción, en el caso de los adolescentes ha sido extraordinario y así lo establecen todos los informes, entonces uno tiene que preguntarse ¿Hasta qué punto la política represiva, la política criminal, o en contra del crimen por parte del Estado dominicano, ha estado funcionando en estos segmentos?, y me gustaría, aparte de tener tú reacción sobre esto, vincularlo a los resultados que tiene el estudio sobre el tema de la sanción al crimen cometido por los adolescentes.

ER.- Gracias Orlando por la invitación. El tema es muy amplio y complejo, me gusta abordarlo desde la perspectiva de la política criminal, porque eso implica la incorporación de múltiples elementos en el análisis, no solamente irnos al código, irnos a la ley, o irnos a un solo factor, porque todos tienen una importancia relevante. El país ha adolecido de una política criminal que fundamente sus lineamientos estratégicos en función los datos estadísticos que arrojen resultados y estudios como el que estamos analizando. Hay un aspecto importantísimo en ese estudio que pone que como el 46% de las víctimas de hechos violentos tienen menos de 29 años, o sea, que no solamente están vinculados a la materialización o realización de los hechos violentos, si no también como víctimas los jóvenes, esto nos lleva a pensar como la política criminal no ha abordado de manera integral todos los elementos que se están dando, todos esos resultados, para diseñar una política que se fundamente en eso. Fíjate, mucha gente está hablando del endurecimiento de las penas como sanción criminal, eso no ha dado resultado ni en Brasil, ni en Colombia, donde se han aumentado las sanciones a menores y adolescentes. Yo como Oscar estaba planteando hacer un enfoque sistemático y acudir al fortalecimiento y al cuidado de todos los factores que inciden, hay casos que la República Dominicana puede mostrar como ejemplo orgulloso, el Instituto de Menores, que dirige la Orden Terciaria de los Capuchinos, en San Cristóbal, están manejando niños y adolescentes que han estado vinculados a hechos muy violentos, y están en un régimen, no de internamiento, si no de entrada y salida y se ha dado una muestra terrible de cómo se han regenerado, entonces esa experiencia va en contraste con los que hablan de endurecimiento de penas cuando en Colombia y en Brasil no ha habido ningún resultado en términos estadísticos, y eso es lo que decía Oscar y de los que hablaba la Dra. del sentido de pertenencia. Hay una Institución religiosa, la Orden Terciaria de los Capuchinos, que ha tomado esos niños, que están trabajando, que entran y salen, y que el nivel de reincidencia es cero prácticamente, y muchos de ellos han estado en hechos muy violentos. Otro factor que no podemos dejar de mencionar en el incremento de la violencia de nuestro país es el factor económico y la pobreza. Mira a José Luís del Ramón, que es un economista que todos conocemos, acaba de publicar un trabajo de la relación entre pobreza, crecimiento económico y violencia, y es increíble como en los cuadros de ese trabajo las tasas de violencia aumentan en la misma orden en que ha aumentado la inflación y que ha aumentado la crisis económica, un paralelismo que ustedes lo ven y parece increíble, y él cita…

OJM.-…es decir, que en la medida en que ha habido más pobreza, ha habido más delincuencia…

ER.-…esto te lo refleja de una manera brutal, y un estudio del año 2001en EEUU, estableció que se han hecho estudios y análisis de cómo el crecimiento económico y la estabilidad económica, ligado a un problema que es duro mencionar en nuestro país, a el incremento de la marginalidad, de niños naciendo no deseados, en los lugares donde ha habido despenalización del aborto y donde ha habido mejores condiciones para que niños no deseados no vengan al mundo se han producido, conjuntamente con factores económicos, un descenso de la criminalidad, porque lo que decía la Dra., los niños no deseados que son abandonados por la familia, entonces tú tienes que preguntarte cómo una política criminal que tome en cuenta estos factores, tú tienes que en la República Dominicana hay una de las peores legislaciones de América Latina, que se aprobó recientemente, donde prácticamente el tema del aborto se maneja como un crimen, y no permiten ningún tipo de excepción para eso. Entonces, todo esto debe ser parte de una política criminal. Este país sabe cuánto se gasta en educación, cuánto se gasta en salud, todo el mundo maneja esas cifras desde hace mucho tiempo, pero quién maneja las cifras de la política criminal, nadie sabe cuánto gasta el país en la criminalidad, y la criminalidad ya es un tema para que al igual que la salud y la educación, tenga un enfoque de Estado, donde analicemos y ponderemos los elementos de una respuesta de Estado a la problemática criminal, pero fomentada en estudios, la política criminal hacia Dajabón, no debe ser la misma que la política criminal para San Pedro de Macorís, porque tiene que estar basada en los estudios de la criminalidad por región, y tú tienes que dar una respuesta coherente. Y por último la normativa, las mayores sanciones, cuando tenemos una Constitución que plantea la reinserción, y parte de la prohibición de tratos inhumanos, degradantes y que afecten la dignidad, entonces yo pienso que todos esos elementos son elementos que tenemos que ir manejando para verlos desde una perspectiva sistémica.

OJM.- Muy interesante. Ese estudio que tú mencionas es de un libro muy conocido que fue editado en EEUU en el 2005, que es de unos economistas que estuvieron hurgando sobre el comportamiento de la sociedad estadounidense en atención a determinados elementos estadísticos, y uno de ellos es ese que en la medida en que exista mayor seguridad ciudadana y mayor crecimiento económico, se reducen los abortos, se reducen una series de aspectos que son los que estamos viviendo en nuestro país. Sobre ese tema de la violencia juvenil y cómo enfrentarla vamos a seguir conversando en el próximo segmento.

PAUSA

OJM.- Estamos conversando sobre el estudio del Banco Mundial y de la Oficina de las Naciones Unidas sobre delincuencia juvenil en nuestro país, en Centro América y el Caribe. A propósito de la violencia, Dra. Burgos, recientemente yo estuve en la Ciudad de Mao, y tuve la oportunidad de compartir con un joven adolescente que tiene unos 13 ó 14 años, y me estaba comunicando lo difícil que se le hace adaptarse a la escuela pública de allá, justamente por los niveles de violencia que existe entre los propios estudiantes, es decir, ví a un joven que tenía más de un año que no lo veía, en una actitud de que si no se defendía lo golpeaban, entonces, eso uno lo vincula al hecho de que hay otros elementos que influyen en la juventud de hoy. Por ejemplo el grado de alcoholismo, la influencia que ha tenido el alcohol, otras pastillas como éxtasis y demás, que están fluyendo de manera increíble en esa capa de edad de los jóvenes. ¿Qué usted me pudiera decir en torno a qué hacer frente a la influencia que ha tenido el alcohol y otros estupefacientes en la juventud de hoy, para que los padres de familia puedan tenerlo presente, y cómo esto influye en el grado de violencia?

RB.- Mira, yo creo que con el tema de las drogas hay que hacer un trabajo amplísimo, pienso que los padres y las madres se preocupan mucho por la posibilidad de que sus hijos puedan consumir drogas, pero se descuidan mucho con el tema del alcohol, porque lo ven como un tema de menos problemas, es benigno, es socialmente aceptable, porque en las mismas casas se consume alcohol, porque es parte de la idiosincrasia del dominicano y de la familia en general, entonces lo hemos normalizado, lo hemos aceptado y nosotros estamos viendo, por ejemplo en terapia cada vez más adolescentes en edades de 14, 15, 16 años, que consumen grandes cantidades de alcohol todos los fines de semana.
OJM.- Perdóneme Dra., en ese mismo sentido el estudio, en encuesta a estudiantes de secundarias revela que el 81% alguna vez en su vida ha tomado alcohol, y la edad media para consumir alcohol por vez primera son los 13 años.

RB.- Exacto, y eso lo estamos viendo a nivel clínico, o sea, estamos viendo que hay adolescentes que llegan a sus casas los viernes y los sábados borrachos, y muchos padres no se dan cuenta, entonces, cuando tratamos de alertar acerca de esto se hace muy difícil porque es una situación que está muy en el contexto social, ¿Y qué nos dicen los adolescentes?, ¡Que sus papás beben! ¡Que eso no es malo porque sus papas beben! y las familias cada vez que se reúnen toman, ¡Todo el mundo toma! y se entrena a los jóvenes desde muy temprano para que tomen, para que resistan el alcohol; ¡Tómatelo aquí, porque si no cuando salgas no vas a resistir! O sea, toda esta cultura del uso indiscriminado del alcohol pienso que está influyendo. También influye en el peligro que tienen los adolescentes cuando salen, en ser objetos de crímenes, en ser perpetuadotes de crímenes, en ser victimas de accidentes, es un nivel de peligro que crece porque es un factor que toca muchas áreas. Junto con el factor del uso de alcohol tenemos que ver algo que refleja el estudio muy claramente, es el factor de experiencias abusivas en las familias, está clarísimo y me alegro mucho que lo pusieran tan accesible, porque lo hemos estado diciendo desde hace muchos años, hemos estado trabajando sobre este tema desde el principio que se formó el Instituto, en el sentido de que tener una práctica de crianza abusiva, agresiva, autoritaria, donde los niños resultan dañados más que corregidos, más que educados, tiene efectos negativos, no solamente en el desarrollo de esa persona que está formándose, si no también en sus relaciones posteriores, y uno de esos efectos es la expresión de violencia social, entonces, no solamente el ser objeto de abuso, el estudio también refleja que los niños que perciben, que observan la violencia doméstica, estamos hablando de violencia conyugal, o sea, las parejas donde hay violencia expresa, entonces son muchos los elementos, esto es como un rompe cabezas, cada pieza tiene su lugar, y hay que atacarla, atenderla, y una de las cosas que se propone y me parece muy clara, es que se invierta lo más temprano posible, una de las propuestas es qué tan temprano podríamos invertir, lo más temprano posible es invertir en las parejas que se están formando, lo más temprano posible es invertir en los adolescentes que ya tenemos, que van a formar familias, pero también lo más temprano posible es invertir en esa familias jóvenes que hoy tienen niños pequeños, pero tal vez no nos preocupan mucho porque no son adolescentes y no están en la calle. Hay que buscar cuál es el foco donde podamos potencializar la inversión, y pienso que tiene que ser la familia.

OJM.- Claro, que interesante reflexión. Señor Amargos, en el caso de la inmigración de la juventud hacia las zonas urbanas, lamentablemente estamos viendo una realidad, en la zona fronteriza está prácticamente la juventud inmigrando hacia los focos urbanos, inclusive hay una estadística que señala que en el 2002 habían más de 2 millones de personas viviendo en una región distinta al lugar donde nacieron, ¿Usted cree que este flujo migratorio interno contribuye a la delincuencia?

OA.- Bueno, es evidente, porque las ciudades muestran un crecimiento bastante pronunciado en las últimas décadas, y si esos jóvenes que vienen de la zona rural y de los pueblos pequeños, no tienen las competencias requeridas para insertarse a ese mundo urbano, es obvio que se van a quedar dentro de la marginalidad, y el ambiente de la marginalidad es propicio para el desarrollo de conductas violentas, entonces, ya hoy en día en nuestro país tenemos que revisar el concepto de qué es lo rural y que es lo urbano, en el sentido de que si bien hay zonas donde se están quedando solas, por un efecto de inmigración, también hay pequeños pueblos donde las actividades netamente urbanas también se desarrollan, y por tanto el acceso que tienen los jóvenes a determinados estímulos que pudieran estar asociados con la conducta de riesgo, ya están presentes en los pequeños pueblos, el alcoholismo, las drogas, hay pueblos pequeños donde el tráfico de drogas existe, entonces obviamente va aumentar la violencia. Todo esto implica que hagamos esfuerzo en la educación, pero no es la educación de que tenemos que hacer que las personas se comporten mejor, es en términos económicos, invertir para que los niños de las familias de contexto de pobreza puedan ir a la escuela, porque si no van a la escuela nos vamos a quedar en el círculo de la pobreza y obviamente el círculo de la pobreza va a generar conductas violentas, entonces una manera de romper con esa situación, es precisamente haciendo grandes esfuerzos en educación, porque yo siempre digo que la educación en nuestro país es como la “niña linda” de los políticos, o la “novia” de los políticos, todos los políticos hablan de que la educación es lo más importante, pero a la hora de repartir el pastel, de dedicar los recursos para apoyar los problemas de educación, no aparecen los recursos, entonces, sobre todo ahora formamos parte de un bloque económico, y hoy en día el 83% del valor agregado aun producto es el conocimiento, las máquinas y la fuerza aportan el resto, pero si tú no tienes una fuerza de trabajo con capacidad para hacer ese producto, entonces nuestras posibilidades de desarrollo se ven limitadas. De manera que creo que la migración, efectivamente es un elemento que contribuye, porque si estos jóvenes que están en las zonas rurales y en los pueblos pequeños vienen a las grandes ciudades, y en las grandes ciudades no logran insertarse laboralmente, es obvio que van a vincularse a aquellas acciones no lícitas, como es el tráfico de drogas, etc., y obviamente ahí va aparecer la violencia.

OJM.- Ciertamente en la actualidad la inversión en educación es menos del 2% del PIB, cuando tenemos una ley que establece que debe ser el 4% del PIB, de manera que los políticos tienen ahí un claro compromiso en hacer lo que se promete. En ese sentido Dr. Raful, usted anteriormente hizo una análisis sobre la política criminal que debe tener el Estado dominicano, pero uno se pregunta sobre las inversiones que se hacen en la Policía Nacional, y yo puedo decir que por lo menos en términos de lo que uno puede percibir desde lejos hay un proceso de modernización en la Política Nacional, con fuertes inversiones, pero se da mucho en que suceden hechos de delincuencia, de violencia, en los cuales los propios jóvenes saben que tienen los mecanismos de complicidad necesarios para no ser procesados, inclusive se establece claramente en ese estudio que la mayor parte de jóvenes encuestados respondieron que aun si fueran descubiertos cometiendo un delito siempre se podría comprar la salida por medio a soborno a un político, o utilizar un padrino o inclusive la liberación de un preso. ¿Por qué la ciudadanía todavía no confía en la Policía Nacional y en los esfuerzos que se han hecho para independizar el sistema judicial dominicano?

ER.- El problema con el tema de la policía, es que el país hizo un esfuerzo importante entre el año 2002 y 2003, cuando se trabajó con la ley institucional de la política y su reforma, el análisis de ese instrumento normativo es muy adecuado, porque venía a ser una del grupo de reformas que estaban alrededor de la reforma básica, que era la reforma procesal penal, que implicaba la reforma del ministerio público, la reforma de la policía, el adecuamiento de la defensa, ya creada institucionalmente, y una serie de mecanismos, a creación de la Escuela de la Judicatura, la creación de la Escuela del Ministerio Público, que son derivados de la ley, y la reforma institucional de la política, tiene una visión moderna de la policía, pero fíjate, ¿Cómo abordar el tema de la policía?, yo quiero verlo en dos vertientes. ¿Qué pasa con el tema de la policía? Ciertamente el amigo personal nuestro, el Jefe de la policía, una persona que está muy capacitado en tema de criminalística, incluso yo lo utilice para que hiciera investigaciones criminales en casos criminales que la oficina nuestra trataba por su gran capacidad y su experticio, pero toda esa reforma que se está dando en el interior de la policía no parece que está, por lo menos amenazada entre lo que está pasando entre la Secretaria del Interior y Policía o lo que está pasando con la Procuraduría General de la República, pareciera cuando hablan tres representantes de tres instituciones públicas, que estamos frente a tres políticas criminales, y eso rompe lo que procura ser un consenso normativo, donde en toda la política tiene que haber una armonía, y eso es un esquema básico y necesario en el nuevo ordenamiento procesal penal que se está construyendo paulatinamente, y que adoptado el país por mandato de la constitución y de los convenios que en virtud del artículo 3 tienen la misma fuerza normativa que la Constitución o superior, eso lo dicen algunos autores, eso tienen que producir una armonía. La policía no puede escapar a la problemática social que vive la sociedad dominicana, a un policía con 6 mil pesos, tú le das un uniforme, un arma de fuego y una autoridad, y con 6 mil ó 7 mil pesos mensuales, tu lo estas invitando a que utilice ese uniforme para delinquir sobre todo si no ha pasado del octavo curso, o viene de una familia marginal. Entonces fíjate que las estadísticas te demuestran que en muchos de los crímenes más violentos han estado involucrados policías vigentes o que han salido recientemente de la policía, y es que se crean estos fenómenos donde se pierde la noción.

PAUSA

OJM.- Estamos conversando sobre el tema de la delincuencia juvenil en nuestro país, y me gustaría que en este último segmento nos concentráramos en las recomendaciones que ustedes como expertos en esta materia hacen para que se pueda reducir la violencia juvenil en nuestro país. Dra. Burgos, ¿Qué recomendaciones tenemos desde el punto de vista de la familia?

RB.- Una recomendación general seria trabajar con los padres y las madres para reducir los factores de riesgo que vienen por la vía de la familia. El trabajo con las madres y los padres tiene que ser de formación, las personas no se preparan para ser padres y madres, nosotros pensamos que tener un hijo ya es suficiente para estar capacitado, pero nos falta mucha información, de cómo relacionarnos con los hijos, entonces tenemos que instalar las escuelas de padres y madres en las escuelas públicas, en los colegios privados, el trabajo directo con grupos de alto riesgo, desde la misma esencia de formación de la familia, y por supuesto el trabajo a nivel de las escuelas y las comunidades con los propios jóvenes, en términos de mejorar la autoestima, de mejorar el autocontrol, que nos falta muchísimo. Yo pienso que a nuestro país le falta orden, o sea, cualquier situación se va de la mano por falta de orden, por falta de sistematización, cosas que son muy sencillas, yo creo que en eso es en lo que tenemos que poner la mirada.

OJM.- Señor Amargos, ¿Alguna recomendación final?

OA.- La primera es, obviamente, aumentar la inversión en los programa de educación y desarrollar también programas de educación complementarios, por ejemplo, los jóvenes que han salido del sistema educativo, potenciar programas como los que desarrolla INFOTEP y otras instituciones, que incorporan a los jóvenes al proceso de educación y desarrollan competencias para poder conseguir un empleo. En segundo lugar, hay que hacer, dentro de esa inversión en educación, hay que poner atención a la educación media, resulta que nuestra tasa de cobertura de la educación media es de apenas un 38%, y estamos hablando de la juventud, y los jóvenes necesitan ir más a la escuela, por tanto hay que potenciar aun más la educación media en nuestro país. Finalmente quiero decir que la pobreza es propiciadora de los elementos de violencia, pero no necesariamente todo aquel que es pobre es violento, y yo quiero dejar esa imagen de que si bien hay que atacar la pobreza para disminuir los niveles de violencia, no todos los pobres son violentos, porque hay ricos que también son violentos.

OJM.- Así es, Dr. Raful, muy brevemente que gustaría escuchar sus recomendaciones, pero desde el punto de vista de las políticas penitenciarias, y también sobre el tema del control y legitimación de armas en el país.

ER.- Sí, a groso modo, una reformulación y una asunción sería del Estado, como política de una política criminal, de una política criminal, que se nutra, que sea inclusiva con la participación de todos estos elementos que hemos mencionado como incidentes, con una coherencia en función de los valores normativos y los lineamientos en todo lo que es el sistema penal. Esa coherencia implicaría el respeto y la valoración adecuada, y la llegada de la aplicación de la normativa en un contexto de cómo son los mandatos constitucionales que asume la resocialización, que asumamos experiencias como las del instituto politécnico, y dentro de esa política criminal coherente, con recursos, porque hay que invertir recursos en todo lo que sea políticas criminales, con todos los actores, políticas, Ministerio Público, coherentemente organizados hacia una sola dirección, reformular el tema de la política penitenciaria y el control de las armas de fuego. Los centros de detención se han vuelto universidades de la delincuencia, donde los menores tienen acceso a armas de fuego, donde se curten más en el crimen dentro de las cárceles, las normativas vigentes establecen normativas de separación de los jóvenes con relación a los otros criminales, de tratamiento cuando están en proceso, de respeto a su dignidad, una aplicación de todas las normativas. Y en temas de armas de fuego todavía el país tiene una ley que fue hecha para desarmar a la población luego de la guerra de abril, que no tiene ninguna razón de ser con la realidad que está viviendo la sociedad dominicana en estos momentos.

OJM.- Así es. Yo quiero agradecerles a ustedes por habernos brindado la oportunidad de compartir con ustedes estas preocupaciones que tenemos sobre el tema de la violencia juvenil en nuestro país, agradecerle a la Dra. Burgos, agradecerle al Dr. Amargos, agradecerle al Dr. Raful, por haber compartido con nosotros, y ojalá que en otra oportunidad podamos volver a hacer un análisis sobre como anda la delincuencia juvenil en nuestro país, que en definitiva se podría resumir que en lo que tenemos que trabajar es en fortalecer la familia como raíz de la sociedad, tener una buena política de educación en nuestro país, y tener una eficiente política criminal de Estado para que tengamos una mejor sociedad, que es a lo que aspiramos cada uno de los dominicanos. Así es que muchas gracias por su presencia y será hasta la próxima entrega de Líderes.

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