Un envio del blog

¿Qué pasó con esta promesa?

Enviado en 08 junio, 2007 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

El 16 de agosto de 2004, en su discurso de toma de posesión, el presidente Leonel Fernández prometió lo siguiente: ‚Para solucionar esa crisis, lo primero que se requiere, señoras y señores, es recuperar la confianza. Y para recuperarla, el próximo gobierno está compelido a tomar un conjunto de acciones, entre las cuales, la más importante, tal vez sea la de decretar que a partir de este mismo instante iniciamos un período de austeridad. Esa austeridad significa poner todo el empeño para reducir en no menos de un 20 por ciento el gasto del Estado.

A dos años y diez meses, el presidente Fernández no ha podido cumplirla. Eso sí, en ese lapso, hemos tenido tres reformas tributarias que han aumentado los ingresos del Estado en RD$550,000 millones, cuya distribución no ha sido para mejorar el desarrollo sostenible y la calidad de vida de los dominicanos. Adicionalmente, el presidente Fernández promulgó la Ley 497-06 sobre Austeridad en el Sector Público, que es letra muerta.

A pesar de la promesa presidencial, el gasto corriente, se ha incrementado en RD$241,000 millones, lo que significa un aumento de un 300% desde el 16 de agosto del 2004, según los datos estimados por el PRD. Los gastos en servicios personales se han incrementado en RD$45,000 millones. Y los servicios no personales han aumentado en RD$19,000 millones.

Pero no solamente el PRD ha señalado ese dato revelador, sino que la Comisión de la Sociedad Civil de Seguimiento a la Aplicación de la Convención Interamericana contra la Corrupción, en su informe del 21 de mayo de 2007, ha afirmado, en referencia a los aumentos salariales de los funcionarios públicos, que‚ para que se valore este abuso de poder y esta injusticia, siendo el sueldo mínimo promedio en el Estado de alrededor de RD$4,000 pesos mensuales, se tiene que estos ‚funcionarios de ensueño‚ ganan entre 125 y 225 veces el sueldo mínimo de un humilde empleado público‚ (Ver Pág. 12 del Informe).

El presidente Fernández, y no más nadie, es el responsable de no haber cumplido con su promesa, con su palabra. El derroche es notorio, y no hay frenos ni controles, pues ni la Cámara de Cuentas tiene calidad para ello. Afortunadamente, falta menos de un año para que los dominicanos tengan en sus manos la posibilidad de restaurar la credibilidad presidencial.

respuesta