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El reto de Zoellick

Enviado en 03 julio, 2007 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

La designación del señor Robert Zoellick como presidente del Banco Mundial es una clara señal por parte del gobierno de Estados Unidos (que conforme a un acuerdo tácito con Europa es el que designa a este importante funcionario mientras los europeos designan al Director del Fondo Monetario Internacional) de que hay que endurecer la conducta ética de los servidores públicos, y muy particularmente la de aquellos que representan a los organismos internacionales.

Ante la falta ética cometida por su sucesor, Paul Wolfowitz, sobre la cual me referí en la columna del pasado 19 de mayo, el reto de Zoellick es doble: Por un lado, levantar la moral de los propios empleados del organismo que se sintieron vulnerados ante esta flagrante violación de su normativa interna; y por otro lado, rescatar la credibilidad del Banco Mundial que quedó lesionada ante este escándalo.

Y no tengo dudas de que Zoellick lo logrará. En ocasión de las negociaciones del DR-CAFTA, como miembro del equipo negociador del Gobierno dominicano, tuve la oportunidad de tratarle en cuatro oportunidades. La primera fue en el año 2002 con motivo de la visita del presidente Hipólito Mejía a Washington. La segunda ocasión fue en el 2003, en una breve visita que Zoellick hizo al país. En estas dos ocasiones estuve acompañando al Presidente Hipólito Mejía, quien lideró este proceso hasta lograr el objetivo. Los últimos dos encuentros fueron en el 2004, en la ronda de negociaciones del DR-CAFTA. A la sazón, Zoellick era el Representante de Comercio del Gobierno de los Estados Unidos (USTR).

Lo recuerdo como un hombre disciplinado, directo y firme en sus posiciones, pero con un alto sentido de la diplomacia. Muchos desconocen que Zoellick participó en las negociaciones que concluyeron con fin de la Guerra Fría, y con la reunificación de Alemania. Años después, su experiencia fue luego llevada a la posición de Sub-Secretario de Estado.

Ahora el Banco Mundial, con Zoellick, debe retomar el tema de la gobernabilidad y la lucha contra la corrupción, recuperando su credibilidad. Dando el ejemplo, desde lo más alto de la institución, con acciones transparente y coherentes. Así se enviará una clara lección hacia los otros Wolfowitz que están por estas latitudes y que creen erróneamente que el poder es permanente.

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