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La paradoja de Santiago

Enviado en 22 julio, 2007 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

El pasado fin de semana estuve en mi ciudad natal, y pude palpar la realidad desesperante que están viviendo la mayoría de sus habitantes ante los incumplimientos del Presidente Leonel Fernández frente a la grave situación económica que, al igual que el resto del país, vive Santiago.
Solo en el caso de las zonas francas, se han perdido más de 40,000 empleos directos, y si en tres meses el gobierno no le presta la importancia y atención debida, se sumarán unos 20,000 más a los ya desempleados.

Como consecuencia de esto, las ventas se han reducido en un 20%, por lo que han dejado de circular mensualmente la suma de 60 millones de pesos, que convertían a la ciudad en un verdadero motor de la economía del Cibao.

La respuesta del gobierno ha sido la de siempre: Muchos anuncios y promesas, y poca o escasa acción para resolver los problemas cruciales. Es un reflejo de lo mismo que pasa en el plano nacional. El presidente Fernández ha visitado seis veces la ciudad, e incluso, se celebró un Consejo de Gobierno el pasado 30 de marzo, en el que se anunciaron obras y proyectos por más de 5,000 millones, los cuales se quedaron en los anuncios publicitarios, y en la ejecución de algunas obras no prioritarias, sin mayores niveles de transparencia, como son las remodelaciones del Monumento de Santiago, el Estadio Cibao, el Palacio de los Deportes y la iluminación del centro histórico de la sociedad, todos publicitados en vallas que anuncian a ‚Santiago progresando‚.

Ninguna de estas obras resuelve tres problemas prioritarios de la ciudad: Primero, el desempleo, sobre el cual ya me referí. Segundo, el medio ambiente: Hay que buscar una solución definitiva al vertedero de Rafey, que ahoga a la ciudad; y tercero, hay que ordenar el tránsito y el transporte, dado el lugar estratégico en que se encuentra la ciudad que es el paso obligado a la Línea Noroeste y al Norte.

Adicionalmente, el Hospital Cabral y Báez, otrora modelo, está hoy en un estado de calamidad. Los servicios públicos, de luz y de agua potable, son deficientes. La criminalidad, en todas sus vertientes, está en aumento.

No hay solución a la vista. Es una cuestión de visión, y de definición de prioridades. ¡Qué diferente hubiese sido invertir estos cuantiosos recursos en resolver los problemas prioritarios de la ciudad corazón!

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