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Informe responsable

Enviado en 02 febrero, 2008 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

El informe sobre la tormenta Olga, preparado por los integrantes de la Comisión de Santiago, una responsable iniciativa de la sociedad civil que reunión a destacados y reputados profesionales, concluyó “que las autoridades de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales y/o las autoridades de la Empresa Generadora Hidroeléctrica Dominicana (Egehid) le dieron más valor al agua almacenada en el embalse para producir energía eléctrica, que a la vida de los residentes en las márgenes del río Yaque del Norte”.

Con esta afirmación, la Comisión de Santiago confirma que no hubo la debida planificación y prevención para evitar las lamentables pérdidas de vidas, así como los daños físicos ocasionados con motivo con la apertura de las compuertas de la Presa de Tavera.

Hubo, por lo tanto, negligencia por parte de las autoridades correspondientes. El jurista H.L. Hart, Profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Oxford, en su obra clásica “El Concepto del Derecho” explica lo que sucede en estos casos.

Cito textualmente: “El ejemplo más famoso de esta técnica en el derecho anglosajón es el uso del standard de due care (debido cuidado), en los casos de culpa o negligencia. Se pueden aplicar sanciones civiles, y con menos frecuencias sanciones penales, a quienes omiten poner un cuidado razonable para no causar daños físicos a otros. Pero ¿qué es cuidado razonable o debido cuidado en una situación concreta? Podemos, por supuesto, citar ejemplos típicos de debido cuidado: hacer cosas tales como detenerse, observar y escuchar en las intersecciones de tránsito. Pero todos sabemos que las situaciones en que hay que poner cuidado son enormemente diversas y que muchas otras acciones se exigen además de “detenerse, observar y escuchar”, o en lugar de estas últimas; en realidad, éstas pueden no ser suficientes y podrían ser inútiles si observar no ayudar a conjurar el peligro”.

Continúa Hart, “mediante la aplicación de standards de cuidado razonable se trata de asegurar (1) que se tomen precauciones que eviten un daño sustancial, y (2) que esas precauciones sean tales que el peso de ellas no implique un sacrificio demasiado grande de otros intereses respetables. No es mucho lo que se sacrifica deteniéndose, observando y escuchando, salvo, naturalmente, que se esté transportando al hospital a un hombre con una hemorragia que pone en peligro su vida. Pero debido a la inmensa variedad de casos posibles en que se exige prudencia o cuidado, no podemos prever “ab initio” qué combinaciones de circunstancias se presentarán ni prever qué intereses tendrán que ser sacrificados, o en qué medida, para adoptar precauciones contra el daño”.

De la lectura de esta opinión, está muy claro que, en el caso de la Presa de Tavera, no se tomaron precauciones para evitar el daño sustancial, como lo fueron las vidas humanas perdidas, puesto que se prefirió dar más importancia al agua almacenada en la Presa, que “a la vida de los residentes en los márgenes del río Yaque del Norte”.

El Informe de la Comisión de Santiago es serio y responsable. De ahí, se desprenderán consecuencias que pondrán a prueba, una vez más, la débil institucionalidad del país.

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