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Mal discurso, mal comienzo

Enviado en 23 agosto, 2008 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

El presidente Leonel Fernández desaprovechó la oportunidad que tuvo, en su tercera juramentación ante la Asamblea Nacional, para haber enviado señales positivas en medio de esta crisis, causada por la situación internacional y por sus propias políticas. En estos tiempos, en que se impone la mesura y la prudencia, Fernández no pronunció, ni una vez, la palabra “austeridad”. Ni mucho menos, se refirió al necesario “ahorro” en el gasto público, ante el derroche de los fondos públicos en el pasado proceso electoral.

Contrastan sus palabras con sus anteriores discursos de toma de posesión, que, aún cuando los mismos no se cumplieron cabalmente, al menos crearon niveles de confianza necesarios entre la ciudadanía y el gobierno. El gobierno tiene como reto principal restaurar la credibilidad perdida. Y parece no haber entendido la actual coyuntura, al designar en su gabinete, a las mismas caras que le han acompañado desde el 1996.

El gobierno inició mal, comenzó “viejo” y con pocas expectativas de cambio en las políticas.

El anuncio de obras que, si bien son de importancia, no son prioritarias, se constituyó en nueva oferta de campaña, por cuanto se desconocen los detalles, así como su costo, y las fuentes de recursos para las mismas. Hay que esperar el contenido del proyecto de ley que regule la asociación entre el sector privado y el sector público, y reclamar transparencia.

Cabe resaltar que las medidas para ayudar al sector agropecuario necesitan de mayor clarificación y de concordancia con las disposiciones legales vigentes. Los fondos de pensiones, que forman parte del derecho adquirido por cada empleado, no pueden ser utilizados sin que previamente haya sido discutido y aprobado por la Comisión de Administración establecida por ley.

La práctica de “cero tolerancia” a la corrupción tiene que ser ejercida con calidad y voluntad política. Es muy poco lo que puede exhibir el gobierno en este campo, pues ha confirmado a los funcionarios involucrados en el escándalo de la Sun Land, al cual, reitero, le damos el debido seguimiento, y se lo seguiremos dando con las acciones judiciales que hemos iniciado. Este caso sólo concluirá cuando se dicte sentencia que tenga la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada.

Visto el mal discurso y el mal comienzo, le corresponderá al resto de la sociedad exigir del gobierno un cambio de políticas, una rectificación de su conducta y un ejercicio político diferente en la construcción del consenso para producir las transformaciones políticas, económicas y sociales que tanto necesita la República Dominicana.

Desde la acera de enfrente, desde la oposición, la cual es imprescindible para la democracia, estaremos mostrando las deficiencias del gobierno y demostrando cuánto mejor lo podríamos hacer que quienes nos gobiernan. Claro, con respeto, y teniendo como norte el fortalecimiento de nuestras instituciones democráticas y la mejora de la calidad de vida del pueblo dominicano.

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