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¿Regular o educar? (2)

Enviado en 13 septiembre, 2008 Para 3:00 pm Escrito por en Artículos de opinión

A propósito del artículo anterior, recibí un comentario de un lector en el que expresaba su preocupación por que, a su juicio, debería existir “un tipo de regulación para los videos, pues, por ejemplo, en “You Tube”, a diario se muestran videos con contenidos muy inadecuados”.

Ciertamente, uno de los más profundos desafíos que tiene el Estado es cómo afrontar la presencia de contenidos audiovisuales en los medios de comunicación tradicionales y en Internet, sin limitar ni restringir la libertad de expresión y difusión del pensamiento.

La solución, como dije en la entrega anterior sobre este tema, no puede ser con más regulación. Pero, veamos la inquietud que ha sido planteada por el lector.

¿Qué pasa con “You Tube”?

Esta innovadora empresa consiste en un canal de televisión por Internet que establece un sistema mediante el cual un programa procesa de manera automática contenidos suministrados por los usuarios y le proporciona un nuevo formato en el que resulta fácilmente accesible éstos, pero que no tiene nada que ver ni con los contenidos, ni con la supervisión de éstos.

Así, acaba de establecerlo el pasado 27 de agosto, una Corte de California en un caso que involucró a otro canal de televisión por Internet, llamando “Veoh”.

Es decir, que “You Tube” ni ningún canal de televisión por Internet, que funcionen como se ha explicado anteriormente, no es responsable de los contenidos que sus usuarios suministran. A pesar de lo anterior, “You Tube” ha desarrollado una excelente comunidad de usuarios que, através de su participación, le advierten de determinados contenidos inadecuados, y solo así, la empresa descalifica este tipo de contenido. En la generalidad de estos casos, sucede cuando sea reclaman derechos de autor, los cuales son retirados, tras la verificación correspondiente.

Este es el tipo de autorregulación ideal que debería primar en todos los principios que normen el contenido audiovisual.

Oportuno es citar aquí el Código Chileno de Autorregulación Publicitaria, aprobado en el 2007, que ofrece un marco legal y ético muy valioso que debería servir como marco de referencia para la República Dominicana.

Al final, todo concluye en lo básico: Es necesario profundizar en los niveles de educación para entender y comprender los contenidos audiovisuales, con excepción de aquellos que vulneren los preceptos constitucionales y legales. En este sentido, la familia y la escuela juegan un rol sumamente importante.

Es impresionante la cantidad de contenidos inadecuados, sin filtros, en muchas aulas virtuales que operan en el país. Importante sería que las asociaciones de padres se incentiven y organicen jornadas y talleres de educación para el manejo de los contenidos audiovisuales tanto para los padres como para los alumnos. Así formaremos mejores ciudadanos.

La solución es, por tanto, no más regulación, sino más educación.

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