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Contrastes

Enviado en 01 agosto, 2009 Para 11:34 am Escrito por en Artículos de opinión

La noticia publicada originalmente por “O Estado de Sao Paulo”, y difundida en español por “El Mercurio” de que Brasil bate récord de despidos por corrupción, motiva la entrega de hoy. Desde que el presidente Lula llegó al poder en el 2003, 2,179 funcionarios y empleados públicos han sido expulsados del gobierno por ejercer sus funciones para su provecho personal o por el cobro de soborno. El desglose es el siguiente: 1,878 han sido por despidos sumarios; 169 destituciones; y 132 suspensiones de jubilaciones. Por año, el promedio ha sido de 311 funcionarios y empleados sacados del gobierno.

Alguien pudiera pensar que estas cifras pudieran responder a casos que no sean de alta notoriedad, pero lo cierto es que se trata de una interesante exhibición de voluntad política para combatir y reducir la corrupción. Es el reflejo de que el gobierno brasileño funciona, que existen instituciones fuertes. De algo estoy seguro, en Brasil, hay menos corrupción que antes del 2003, y más transparencia. Obviamente, Lula ha sabido enfrentar con firmeza los casos que han salpicado al Partido de los Trabajadores, a sus congresistas y algunos funcionarios del gabinete.

Es un contraste muy claro con la ausencia de voluntad política para combatir la corrupción en el gobierno dominicano, que no puede exhibir una sola estadística que demuestre lo contrario. Muchos discursos, muchas justificaciones tratando de explicar lo inexplicable, pero no hay una sola acción positiva que se pueda exhibir en este campo. Por eso, reprobamos todos los exámenes y pruebas de transparencia de los organismos internacionales. Veamos el caso dominicano en el espejo de Brasil, y fortalezcamos nuestras instituciones para combatir, reducir y eliminar la escandalosa corrupción que existe en el sector público. Con menos discursos, y más acción.

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