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Pena de Muerte

Enviado en 17 octubre, 2009 Para 11:14 am Escrito por en Artículos de opinión

Hay hechos que suceden en la vida real que parecen formar parte de un guión de película de ciencia ficción, por lo difícil que es comprender que sean reales.

Es casi imposible creer que, en pleno Siglo XXI, en Estados Unidos de América, un preso condenado a la pena de muerte, Romell Broom, sobrevivió 18 pinchazos letales en el momento de su ejecución en el Estado de Ohio, el pasado 15 de septiembre.

Dos días después del hecho, el recluso suscribió una declaración jurada en la que narra todo este episodio.

Una lectura de la misma, ayuda a comprender hasta dónde una persona es capaz de soportar sufrimiento y dolor con impotencia, al margen de lo terrible que haya sido el crimen cometido. No desearía que nadie viviera esa dramática experiencia, que es también otro tipo de tortura.

Esta triste experiencia es un contraste muy claro con los cambios que ha introducido el presidente Barack Obama desde que llegó a la Casa Blanca a principios de año.

Entre esos cambios, está el cierre de la prisión de Guantánamo, símbolo de la tortura, así como la ratificación de la Corte Penal Internacional, unido al llamado para acogerse al mecanismo de Naciones Unidas. Todo lo cual mereció, entre otras motivaciones, el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz.

La ejecución de Broom ha sido suspendida hasta el momento, luego del escándalo. Sólo a otro recluso en el año 1972 le había pasado lo mismo en el famoso corredor de la muerte.

Por situaciones como ésta, es que estoy en contra de la pena de muerte.

La Justicia está para aplicar la ley, no para matar ni para humillar a quienes tienen el derecho de rectificar sus conductas a través de los mecanismos de supervisión establecidos de este tipo de casos.

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