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Cambios

Enviado en 22 mayo, 2010 Para 11:07 am Escrito por en Artículos de opinión

Lo que sucedió el pasado 16 de mayo es el reflejo de la debilidad de las instituciones democráticas. Es una reiteración, con algunos elementos nuevos, de lo sucedido en el 2006 y en el 2008. Es un reflejo de la imperiosa necesidad de introducir cambios profundos en el sistema electoral dominicano, que no ha sido capaz de enfrentar el uso del poder por parte del partido de gobierno en las elecciones.

Es cierto, tenemos una nueva Constitución, pero hace falta el marco legal que restrinja, limite y frene las apetencias de quienes disfrutan del poder para que los procesos electorales puedan transcurrir, antes, durante y después, en absoluta igualdad de condiciones. Esto no ocurrió el 16 de mayo.

En primer lugar, es necesario aprobar la ley de partidos políticos, que, con lo que será la nueva composición del Congreso Nacional, se requerirá del concurso de las fuerzas vivas del país. En la campaña pasada fue evidente que el presidente Leonel Fernández nunca la quiso aprobar.

En segundo lugar, hay que aprobar una ley similar a la Ley de Garantías Electorales, tal y como existe en Colombia, para frenar las actuaciones del Presidente de la República en la campaña electoral, independientemente de que exista o no la reelección presidencial. Lo mismo debe hacerse con el resto de las instituciones que conforman el Estado, las centralizadas y las descentralizadas.

En tercer lugar, hay que modificar sustancialmente la Ley Electoral. El organismo rector de las elecciones debe tener la fuerza de ley para perseguir y sancionar los delitos electorales. El ejemplo de México, con el Instituto Federal Electoral, que norma y regula absolutamente todo el proceso electoral, incluyendo la imposición de multas, debe ser objeto de estudio y aplicación en el país.

La soberanía popular debe ser respetada. Lo que no debe ser es que la misma sea retorcida mediante el uso abusivo del poder, legitimado en las urnas. Junto a otros ciudadanos, estaré concentrado en que los cambios que amerita la democracia dominicana sean una realidad.

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