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El prólogo de Moya Pons

Enviado en 25 septiembre, 2010 Para 12:34 pm Escrito por en Artículos de opinión

El gobierno del presidente Leonel Fernández, integrado por dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana, demuestra su intolerancia, una vez más.

No acepta ninguna opinión que no esté de acuerdo con su visión histórica. Porque, en definitiva, y de manera silente, el partido oficial ha querido implantar una nueva historia dominicana, obviando aspectos y elementos fundamentales de la democracia dominicana.

Por eso, cuando René Fortunato, destacado cineasta, publica el libro La Democracia Revolucionaria, con el patrocinio del Senado de la República, incluyendo el prólogo del historiador Frank Moya Pons, desata la reacción del presidente del Senado, quien reconoció que, de haber sabido la existencia de ese prólogo con un párrafo del cual no estaba de acuerdo, no lo hubiese patrocinado. Así no se construye la democracia.

He leído el prólogo de Moya Pons, y es el prólogo de un historiador que narra las distintas etapas de la vida de Juan Bosch: El del 1963, el de 1966 a 1978, el de 1978 a 1986, y el de finales de la década de los ochenta hasta su muerte.

El párrafo que molestó al PLD es el siguiente:

“Hubo, finalmente, otro Bosch, que muchos preferirían olvidar hoy, y es el Bosch de la senectud: el hombre que a finales de los ochenta empezó a manifestar síntomas del mal de Alzheimer y que daba continuas muestras de intolerancia y amargura; el político rabioso que peleaba constantemente con sus antiguos amigos, con los miembros de su propio partido, con los periodistas y con los demás políticos: el hombre noble, pero resentido, que fue cayendo lenta e inexorablemente en la decrepitud, como ocurre con tantas cosas en la vida”.

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