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Gobernar sin gobierno

Enviado en 03 septiembre, 2011 Para 11:50 am Escrito por en Artículos de opinión

Bélgica lleva más de un año sin gobierno, debido a que, como es un régimen parlamentario, ningún partido obtuvo mayoría en las elecciones del año pasado ni logró concertar alianzas para la formación del gobierno, y lo que para la mentalidad latinoamericana hubiera sido imposible de comprender, el mundo no se ha acabado en Bélgica. Lógicamente, existe un gobierno “en funciones”, con responsabilidades en áreas prioritarias.

Lo que demuestra lo anterior es que el sistema institucional y político funciona, aún en la crisis. Es una monarquía constitucional que descansa en el Parlamento, cuya composición es compleja por la división lingüística que caracteriza a Bélgica. Lo interesante es ver cómo, a pesar de sus diferencias políticas e ideológica, los belgas han sido capaces de hacer que sus instituciones funcionen.

El contraste del caso belga es Haití, cuyo presidente Michel Martelly lleva más de cien días en el poder sin formar gobierno, debido a que la Asamblea Nacional le ha rechazado dos propuestas sobre la designación del primer ministro. Ayer viernes, la prensa informa de que el presidente Martelly ha propuesto un tercer candidato, Garry Conille, vinculado a Naciones Unidas y al expresidente Bill Clinton.

Martelly no tiene mayoría en el Parlamento haitiano. La mayoría la tiene el partido Unité del expresidente René Preval. Desde este lado de la isla, siento que Preval está pasando factura al presidente Martelly, por las heridas abiertas del pasado proceso electoral. Es de esperarse, sin embargo, que la tercera propuesta de Martelly sea aceptada por el parlamento, debido a la intervención del presidente Clinton.

En Bélgica se gobierna sin gobierno. En Haití, existe presidente, pero no hay gobierno. El primer mundo y el tercer mundo, recetas distintas a situaciones similares. Es urgente que Haití forme su gobierno. A los dominicanos, nos importa.

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