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Empleos y Patentes

Enviado en 01 octubre, 2011 Para 11:00 am Escrito por en Artículos de opinión

Sin una política definida sobre inversión en investigación y desarrollo, no hay perspectivas de crecimiento en competitividad. En este campo, República Dominicana ha reprobado todas las materias, y aún nos queda un largo camino por recorrer para alcanzar, al menos, el promedio en América Latina. El vínculo de la capacidad de inventar e innovar con la creación de empleos es evidente.

El 8 de septiembre, el Congreso de Estados Unidos aprobó la nueva ley de patentes de invención, que fue firmada y promulgada por Obama el 16 de septiembre: The American Invent Act. Se trata de una reforma profunda al sistema estadounidense de patentes, que antes otorgaba prioridad al ” first to invent” (primero en inventar), y lo ha sustituido por otorgar derechos al “first to file” (primero en depositar).

Obviamente, con el desarrollo de programas informáticos y de aplicaciones para el mundo tecnológico, este punto era objeto de litigios. Tradicionalmente, el inventor cedía sus derechos al desarrollador, y éste registraba la patente. Reconociendo en la solicitud el nombre del inventor, por lo que su nombre estaría consignado en el Certificado de Patente. Este sistema provocó que, al día de hoy, la Oficina de Patentes y de Marcas tuviera pendiente de conocer 700,000 solicitudes de patentes.

Algunos legisladores que intentaron extender el período de protección de las patentes, que es de veinte años, sin renovación, lo cual no se hizo. Vencido ese período, la patente pasa al dominio público. Esto es muy importante, particularmente, en la medicina, sobre todo para enfermedades cuyo tratamiento es muy costoso. Claro, que las licencias compulsorias u obligatorias han sido parte de la solución para que los países menos desarrollados puedan tener acceso a medicamentos, buenos y baratos. Estados Unidos ha dado un paso importante. Veremos su impacto en la economía norteamericana y en el mundo.

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