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Desasosiego

Enviado en 05 noviembre, 2011 Para 10:32 am Escrito por en Artículos de opinión

Los últimos hechos sangrientos acaecidos en el país reflejan el avance indetenible de la violencia ante una sociedad que observa con grado de impotencia esta cruda realidad. Los feminicidios ya superan los del año pasado. Lo mismo ocurre con los asesinatos. El elemento común de estos hechos es la pérdida de una vida humana. ¿Hasta dónde vamos a llegar?

Una revisión de las circunstancias en cómo han ocurrido estos hechos demuestra también que la conducta violenta ha ido imponiéndose ante las normas que habitualmente caracterizaban a la vida en sociedad y en comunidad en nuestro país. El más reciente caso de la muerte de Guillermo Moncada Aybar es una demostración fehaciente de ello.

Se advierte en este hecho la saña como elemento perturbador. No se trata de las riñas que en ocasiones se producen por la falta de educación prevaleciente en la vida en comunidad, sino que disparar diez balas a una persona ya herida y, probablemente muerta, es reflejo de que no andamos bien como sociedad.

Igualmente, la pareja que le infringe múltiples cuchilladas a la mujer revela una violencia ilimitada. Además de la cobardía que se oculta en cada agresor, estos hechos ponen sobre el tapete la necesidad de revisar los planes de seguridad ciudadana del gobierno del PLD, que solo han servido para promover grandes titulares de prensa, pero no han llevado sosiego a la familia dominicana.

Todo lo anterior sin contar con la actividad permanente del crimen organizado, muchas veces con la complicidad en elementos enquistados en el gobierno y en las estructuras militares y policiales. La familia no tiene tranquilidad en la sociedad actual. La política oficial en seguridad ciudadana ha fracasado, pues los índices de criminalidad han aumentado. Se impone su revisión profunda. La familia necesita paz.

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