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El coraje de Dilma

Enviado en 10 diciembre, 2011 Para 10:55 am Escrito por en Artículos de opinión

Recientemente fue divulgada una foto inédita de noviembre de 1970, en donde se aprecia a Dilma Rousseff, quien a los 22 años de edad era de la resistencia a la dictadura militar en Brasil, sentada en el banquillo de los acusados ante un tribunal militar, cuyos jueces se tapan con las manos sus caras. Me llamó la atención lo siguiente:

Primero, la mirada de Dilma. Es el ejemplo de la determinación, el coraje, el convencimiento de que por lo que ella está sentada en ese infame banquillo, es por lo que ella cree y lucha. A pesar de haber sido torturada durante 22 días, se le ve serena, en paz. Dilma permaneció tres años en prisión, desde 1970 hasta 1973. Quizás no le pasara por su cabeza que cuarenta años después sería la presidenta de Brasil. Uno se da cuenta de que, por esa experiencia, Dilma destierra y extirpa la corrupción de su gobierno.

Segundo, los dictadores nunca dan la cara, al igual que sus contertulios y secuaces. Por ello, los militares que aparecen en esta foto, tienen sus caras tapadas. Nunca resistirían el juicio de la humanidad. El miedo a saber que son torturadores, violadores de los derechos humanos, les impide actuar con transparencia. Me imagino lo que piensa Dilma sobre esa foto, ahora que es la Comandante de las Fuerzas Armadas de Brasil. Evidentemente, Brasil sepultó esa triste época.

Por último, Brasil ha tenido dos presidentes, marcados por su pasado. Lula, es el símbolo de la reconstrucción del estado de bienestar en Brasil. Y, ahora, Dilma, con su conducta ética e irreprochable, lo conduce en erradicación de la corrupción, en el crecimiento de la clase media y la reducción de la pobreza, en una nación que aumenta su prestigio en el plano internacional.

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