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Sun Land, ex-post

Enviado en 28 enero, 2012 Para 10:41 am Escrito por en Artículos de opinión

En los anales de la justicia dominicana, luego de la reforma de 1994, si hay un caso que marcó, el antes y del después, es el de la Sun Land, que desnudó las maniobras del PLD y su ausencia de respeto hacia la Constitución y la ley.

Me correspondió, junto al entonces presidente del PRD, Ramón Alburquerque, denunciar lo que se desconocía: El gobierno había suscrito un préstamo por US$130MM a la empresa Sun Land, sin la autorización del Congreso; operación que ejecutada mediante la suscripción de unos veinte pagarés suscritos por el gobierno, comercializados en el extranjero, cedidos a terceros, que comenzaron a reclamar el pago correspondiente.

Ante la flagrante violación, el gobierno pactó con un banco comercial dominicano para que le pagase, mediante una transacción de la cual, hoy, es muy poco lo que se conoce. La pregunta sigue siendo: ¿Dónde están los US$130MM?

Suscribí el recurso de inconstitucionalidad interpuesto ante la Suprema Corte de Justicia, la cual emitió una lamentable decisión, que marcó la raya de Pizarro. Una decisión que favoreció al PLD, pero incrustó una herida mortal no solo en la Constitución, sino en el propio destino de los integrantes de ese tribunal.

Es lo que resulta de la lectura del Acta del Consejo Nacional de la Magistratura que desestimó las evaluaciones de los magistrados Julio Aníbal Suárez, Eglys Esmurdoc y Ana Bergés, para continuar como integrantes de la Suprema, por considerar que no eran “imparciales”. Por coincidencia, estos respetados magistrados fueron quienes emitieron la opinión disidente en el caso Sun Land.

Así no se construye la democracia y la institucionalidad. Los efectos de la Sun Land siguen sintiéndose y se extienden a esta nueva etapa que vive el Poder Judicial, en cuyo dominio está presente el partido oficial, al margen de los méritos de sus integrantes.

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