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Entrevista a Paulo Herrera Maluf

Enviado en 19 febrero, 2012 Para 3:00 pm Escrito por en Entrevistas

ORLANDO JORGE MERA entrevista esta semana al analista político Paulo Herrera Maluf, con quien aborda un tema de creciente inquietud: ¿Se encamina la República Dominicana hacia una dictadura constitucional? Una pregunta que cada vez se hacen más y más dominicanos ante las acciones del grupo gobernante para acumular poder por el poder, y las medidas recientes que violentan la libertad de expresión característica de toda democracia.

Las responsables respuestas del entrevistado Herrera Maluf se complementan con las posiciones expresadas en un reportaje por el jurista Miguel Valerio, y el director del diario digital acento.com.do, el periodista Fausto Rosario Adames.

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LECTURA:
Orlando Jorge Mera (OJM)
Paulo Herrera Maluf (PHM)
Fausto Rosario Adames (FRA)
Miguel Valerio (MV)

INTRODUCCION:
OJM: Hoy estamos a 90 días de las elecciones del 20 de mayo, fecha en la que los dominicanos concurriremos a elegir al próximo presidente de la República Dominicana. En esta semana los candidatos presidenciales del Partido Revolucionario Dominicano, Hipólito Mejía, y Danilo Medina, del Partido de la Liberación Dominicana, de manera separada han anunciado que suscribirán un Protocolo por la Transparencia Administrativa para enfrentar la corrupción. Justamente, este es uno de los temas que más preocupa a los dominicanos: el despilfarro y la cuantiosa cantidad de dinero que se utiliza desde el gobierno en el interés de beneficiar a unos pocos privilegiados funcionarios públicos a través de negocios y de distintas canonjías que se utilizan en el ejercicio gubernamental.

Vale la pena recordar que el Informe Mundial sobre transparencia del Informe Económico del Foro Económico Mundial del año 2011-2012 ha establecido una serie de estadísticas muy importantes. Por ejemplo, la República Dominicana ocupa el lugar número 88 de 142 países en el ámbito de instituciones e institucionalidad; el 140 en desvío de los fondos públicos; el 107 en pagos irregulares y soborno; el 141 en favoritismo en las decisiones de los funcionarios del gobierno; el 115 en independencia judicial, y el 142 en despilfarro del gasto público. Toda esta situación contrasta con lo que sucede en otros países. Por ejemplo, un caso que nos llama poderosamente la atención es lo que sucede actualmente en Brasil, donde la presidenta Dilma Rousseff ha enfrentado valientemente las denuncias de corrupción que se han hecho sobre funcionarios miembros de su gabinete. A la fecha, siete ministros del gobierno brasileño han tenido que presentar renuncia. Si nos vamos a Francia, donde el presidente Nicolás Sarkozy está en reelección y ha sido acusado de usar recursos del Estado en la campaña electoral, allí se ha abierto una investigación para establecer la verdad sobre esta denuncia.

El contraste es el hecho de que en este gobierno del Partido de la Liberación Dominicana no se aplica la ley, no existe el imperio de la ley, y por lo tanto estamos en presencia de un gobierno que desconoce la realidad de los principios básicos de la normativa constitucional y legal. Y de ahí es que auguramos que este protocolo que se ha anunciado de los candidatos puede en realidad aplicarse e implementarse para el beneficio de la mayoría del puedo dominicano.

Por otra parte, el viernes pasado todos los dominicanos fueron testigos del abuso de poder que se cometió contra el periodista Guillermo Gómez, productor de Aeromundo y el periódico elsiglo21.com y su director Radhamés Gómez Sánchez. Desde mi óptica se trata de un abuso de poder tendente a limitar la libertad de expresión y difusión del pensamiento. Desde aquí mi solidaridad con el periodista Guillermo Gómez y su familia.

Y a propósito de lo anterior, analistas, abogados, políticos y hacedores de opinión pública han establecido que nuestro país se encamina hacia una dictadura constitucional, es decir, hacia un estadio de nuestro régimen jurídico en el que el gobierno tiene una amplia presencia y dominio en el resto de los poderes del Estado. Algunos señalan que ya estamos en una dictadura constitucional y por ello este es el tema que vamos a tratar en nuestro programa de hoy. Nos honrará como invitado en nuestra entrevista el destacado analista político dominicano, Paulo Herrera Maluf. También veremos un reportaje sonde nos dan su opinión sobre el tema el director del diario digital acento.com.do, Fausto Rosario Adames y el jurista Miguel Valerio.

LA ENTREVISTA:
OJM: Paulo, una de las principales preocupaciones que tienen amplios sectores de la vida nacional es el control de la mayoría que tiene el Partido de la Liberación Dominicana en el Congreso Nacional, y ahora agravado con el dominio que tiene en las denominadas Altas Cortes. Hay una amplia y fuerte concentración del poder por parte del Partido de la Liberación Dominicana en todo el Estado dominicano. ¿Tú crees que estamos en presencia de una dictadura constitucional?

PHM: Sin duda, y no lo digo yo, lo dice Montesquieu, que es esencial no solamente para la democracia sino para el estado de derecho que exista separación de poderes. E incluso advierte lo que sucede cuando esos poderes se concentran en grupos que son afines entre sí, y en este caso es el mismo grupo. O sea, que lamentablemente sí, incluso si tú ves la definición textual de lo que es una democracia constitucional, la realidad dominicana encaja perfectamente en ello. Es un régimen que en apariencia respeta una Constitución pero en realidad no existe separación de poderes y sus decisiones están en su totalidad o casi totalidad sesgadas a favor de un grupo, sin importar los intereses colectivos.

OJM: Antes de continuar, vamos a presentar un reportaje que hemos preparado a propósito del tema que estamos tratando: ¿en República Dominicana existe una dictadura constitucional?, en él contamos con las opiniones del director del diario digital acento.com.do, Fausto Rosario Adames, y del jurista Miguel Valerio.

PRESENTADOR: La grandeza de la democracia reside en su apertura pero también ésta es su debilidad, porque es aprovechada por aquellos que la utilizan como instrumento para escalar y luego reducirla a un simple cascarón, en cuyo interior naufragan la discrepancia, la oposición y la participación. Aunque sea una contradicción, es en el seno de la democracia donde se produce el fermento de la dictadura. El mejor ejemplo es Hitler, cuya dictadura emergió de la República de Weimar. En la era de las dictaduras latinoamericanas éstas se impusieron en base a sangre, miedo y tortura, pero para adaptarse a los nuevos tiempos, las tendencias dictatoriales modernas se disfrazan. Se valen de prácticas oportunistas. Tomando el mensaje mafioso de plata o plomo, usan la plata para imponerse queriendo legitimar el disfraz democrático con elecciones que manipulan con la intención de convertirlas en mataderos electorales. En nuestro país, bajo un predicamento fingido de una revolución democrática, se dio inicio, según muchos, a una dictadura constitucional. Se pregonó el carácter democrático de una consulta popular, el resultado de un 62% pidió una constituyente, y por tanto, se le ignoró.

FRA: Pocas veces en República Dominicana habíamos tenido una concentración de poder en un presidente, tan alta como la tenemos en la actualidad con el doctor Leonel Fernández. El doctor Leonel Fernández controla la Suprema Corte de Justicia, el presidente de la Suprema es una persona de su absoluta confianza; controla el Tribunal Constitucional, no por el hecho de que Milton Rey Guevara sea el presidente del Tribunal Constitucional, sino porque los demás miembros son personas que fueron escogidas según el criterio mayoritario del presidente de la República, quien tenía prácticamente todos los votos en el Consejo Nacional de la Magistratura. Y lo mismo pasa con el Tribunal Superior Electoral, y está ocurriendo con el Ministerio Público a través de las designaciones que está haciendo el Consejo Superior del Ministerio Público que está estableciendo designaciones que traspasan lo que era tradicional en República Dominicana, que un presidente de la República cuando llega designa a los fiscales. A partir de esta reforma ya no será posible. Y por tanto, aparentemente, y digo aparentemente, porque no sabemos si todos esos poderes permanecerán fieles a Leonel Fernández cuando salga de la presidencia de la República o si mantendrán su fidelidad a él, que fue quien hizo las designaciones.

PRESENTADOR: De los tres poderes clásicos, sólo faltaba el Judicial. Con la designación de las Altas Cortes la cúpula del Partido de la Liberación Dominicana concentra todo el poder, al grado de fundir el partido con el Estado. Para algunos analistas, no nos encaminamos a una dictadura constitucional, sino que ya llegamos. Cero concesión para la oposición y para todo movimiento cívico empresarial en desacuerdo con cualquier iniciativa del gobierno y la asociación del Estado. Hay una relativa libertad de palabra para que todo el mundo hable, pero no se le hace caso a nadie. Un régimen sordo ante las denuncias de corrupción rampantes que se expresan por doquier.

MV: La democracia obviamente da participación de las diferentes fuerzas políticas. En el caso del presidente Fernández, al tener un parlamento a su favor el paso de leyes y de préstamos ha sido un poco excesivo, sin ninguna discusión al fondo. Esa lucha de poderes también se pudo notar en el tema del Poder Judicial donde el presidente Fernández con una mayoría aplastante en el Consejo Nacional de la Magistratura pudo designar los jueces que fueran a su antojo, no de carrera. Por ejemplo, en la representación del 25% que hay en la Suprema Corte de Justicia, el PRD no tuvo ni un juez elegido. Con lo cual siendo la principal fuerza de la oposición se nota que no hubo un consenso en cuanto a eso.

PRESENTADOR: El Partido de la Liberación Dominicana, la cúpula de ese partido y su líder, parecen calcados de la descripción dogmática del totalitarismo. Los totalitarismos o regímenes totalitarios se diferencian de otros regímenes autocráticos por ser dirigidos por un partido político que pretende ser o se comporta en la práctica como partido único y se funde con las instituciones del Estado. Esos regímenes por lo general exaltan la figura de un personaje que tiene un poder ilimitado que alcanza todos los ámbitos y se manifiesta a través de la autoridad ejercida jerárquicamente.

OJM: Para algunos estamos en una especie de conato, de comienzo hacia una dictadura constitucional. A tu juicio, actualmente, ¿en qué situación está la democracia dominicana?

PHM: Estamos en una dictadura constitucional, de hecho algunos analistas opinan que hay que esperar a ver cómo se desenvuelve este tema de las Altas Cortes, yo pienso que ya es un tema mecánico. La definición clásica de lo que es una democracia no deja lugar a dudas. Cuando tenemos un Ejecutivo, -y de hecho hemos estado viendo muestras de ello, de ese comportamiento-, cuando un Ejecutivo sabe que no va a ser frenado en su accionar por ninguno de los poderes del Estado, entonces de manera cuasi mecánica sobreviene el abuso. De eso nos advierten los clásicos y por eso es tan importante que una democracia se base en el contrapeso, de hecho el contrapeso y esa tensión entre los poderes es casi lo que define la esencia de la democracia. Y eso desapareció sencillamente en la República Dominicana a pesar de que pueda pensarse que hay una aparente diversidad en las Altas Cortes, en el caso de las Altas Cortes y lo menciono por que es cuando culmina ese proceso, cuando se formaliza esa dictadura constitucional mecánica. Aparenta una cierta diversidad pero cuando te vas a los detalles de la composición, te das cuenta que el control es absoluto, y eso es muy preocupante y no depara nada bueno para el futuro de la democracia dominicana.

OJM: En otros países vemos que los contrapesos del poder juegan un papel importantísimo. Por ejemplo, en Estados Unidos, que es un país con el que aunque estamos a mucha distancia en términos institucionales, vemos el rol que juegan los contrapesos del poder. El presidente le tiene que rendir cuantas al Congreso, la Suprema Corte de Justicia puede anular algunas leyes que violentan la Constitución de Estados Unidos. En cuanto a la República Dominicana para llegar al estadio en que tú dices que estamos ¿Cuáles son algunos elementos que tú pudieras resaltar, algunos comportamientos del Poder Ejecutivo, del presidente de la República, que apuntan a que efectivamente estamos en una especie de dictadura constitucional?

PHM: Tenemos el caso reciente del asalto que se le hizo a un medio de comunicación, y yo no quiero entrar en el tema de si los representantes de ese medio de comunicación son o no culpables de lo que se alega que son culpables. Aun cuando lo sean, ahí tenemos un ejemplo de un Ejecutivo que actúa, pone en movimiento la fuerza pública, consigue su objetivo y luego investiga. A la fecha, por lo menos mientras estamos grabando este programa, no se ha producido ninguna acusación formal, ni han terminado las investigaciones y esa noticia ya salió de los medios.

OJM: Te refieres al caso de Guillermo Gómez…

PHM: Me refiero al caso de elsiglo21.com, ese medio virtual. Eso te muestra a ti qué tipo de cosas suceden cuando un Ejecutivo sabe que tiene todo el espacio de maniobra y que no va a ser limitado por ninguno de los otros poderes del Estado, sino que van a tener una actitud complaciente con él. Y no solamente voy a hablar del Ejecutivo, voy a hablar también del Congreso. Yo recuerdo que en diciembre del año pasado, del año 2011, una de las cámaras creo que el Senado emitió una resolución felicitando al presidente de la República por su desempeño en la actividad económica. Y yo lo decía en aquel momento, es diciembre y se supone que en febrero el presidente va a hacer una rendición de cuentas en la Asamblea Nacional. Pero ya el Senado se da el lujo de exonerar al presidente de esa rendición de cuentas. Claro, estamos hablando de un Senado, de un Congreso en general que está abrumadoramente dominado por el mismo partido que domina el Ejecutivo. Y en el que los presidentes de ambas cámaras se dan el lujo de decir “somos hombres del presidente”.

OJM: Está la aprobación del presupuesto……

PHM: Luego está la aprobación del presupuesto, que es también una muestra de cómo cuando no hay ninguna tensión en cuanto al uso de los poderes del Estado lo que toma primacía absoluta es el interés de un grupo y la agenda social pasa a un segundo o tercer plano. Sencillamente pierde relevancia, pierde importancia y nos convertimos todos en objetos de ese poder absoluto.

OJM: En el caso de las dictaduras como estamos acostumbrados a conocerlas, en el caso de América Latina han sido dictaduras militares en donde un jefe militar insubordinado ha hecho un golpe de Estado y asumido el control total absoluto de todos los poderes del Estado. Ahí tenemos el caso de Chile, los casos de Argentina y las dictaduras militares o se han dado caso como el de Fujimori en Perú, pero la dictadura de la que hablas es una dictadura en la que se han cumplido con alguna formas, se han hecho elecciones por ejemplo. ¿Cómo diferenciar un caso de otro?

PHM: Es una dictadura más sutil pero dictadura al fin. Yo personalmente sostengo que un dictador no lo es menos por el hecho de que administre su poder. Tú haces referencia a los Estados Unidos y creo que es un buen ejemplo ver la historia de cómo se concibió, se construyó esa democracia y cómo se protegió a sí misma. Desde el momento en el que mecánicamente es posible para el Ejecutivo o cualquiera de los poderes del Estado, pero digamos en consonancia o en contubernio con los demás poderes, actuar libremente sin ningún contrapeso y sin ninguna tensión, ahí estamos en una dictadura. Lo que pasa es que también es interesante lo que mencionas, por que en nuestras mentes nosotros como país sufrimos una dictadura muy cruel. Lo sufrieron las generaciones anteriores, porque tú y yo tuvimos la suerte de no vivir eso. En nuestras mentes, dictadura es sinónimo de militarismo, es sinónimo de represión, tortura. No, dictadura es todo aquello que pone en peligro directo el ejercicio libre y constante de los derechos individuales. Y esa es la situación que está en la República Dominicana. Yo me hago una pregunta simple, si mi vecino resulta ser un diputado y yo tengo un problema con él, que sencillamente se encuentra con un hijo mío en un parqueo y digamos que lo maltrata. Ese caso iría directamente a la Suprema Corte de Justicia. Si ese diputado es del partido oficial ¿qué garantía puedo tener yo de que la Suprema Corte de Justicia va a actuar a favor de lo que me corresponde en derecho, que va a ser imparcial? No lo va a ser, o por lo pronto va a tener todos los incentivos para no serlo. Desde un punto de vista de gobernanza eso es gravísimo, cuando se da ese tipo de afinidad entre los poderes. Entonces estamos hablando que el presidente de la Suprema Corte de Justicia no es que es afín del presidente, del que detenta el Ejecutivo…

OJM: Es su abogado…

PHM: …es su abogado. Estamos hablando del presidente de la Suprema Corte de Justicia y de quienes presiden las dos cámaras, y probablemente se sientan en el mismo comité. Se sientan en el mismo comité a dilucidar intereses partidarios, los cuales son válidos, pero a la vez son representantes máximos de los poderes del Estado. Ahí tú tienes una forma de cómo se confunde el partido con el Estado, que también es un rasgo importante en este tema de la dictadura constitucional.

OJM: ¿Tú crees que el Partido de la Liberación Dominicana como partido ha asumido ya ese modelo?

PHM: Vamos a ver. Cuando tú ves la trayectoria de cómo llegamos aquí, que eso también es interesante verlo, pareciera que sí. Cuando tú te encuentras con un grupo político que sistemáticamente, en cada encrucijada que ha llegado, en la que puede hacer valer su agenda política explícita, en sus programas de gobiernos o bien puede accionar para reunir o coleccionar más poder político, sin excepción, han escogido lo segundo, no lo primero sino lo segundo. Entonces pareciera que esto es consecuencia de ese sistemático actuar a favor de acumular poder por el poder. Cuando la democracia, una democracia como la nuestra con instituciones débiles, no tiene una manera de protegerse termina produciéndose un desequilibrio como el que tenemos ahora. Y ahí es que se pone a prueba la verdadera vocación democrática. Es lo mismo que pasa con el dinero como forma de poder. A nosotros nos enseñaron que hay dinero que uno no se gana, aunque te lo pongan fácil, esa frase famosa: hay dinero que no se gana. Hay poder que no se busca, hay poder que no se adquiere y eso demuestra la verdadera vocación democrática. Yo me imagino que habrá personas que me están escuchando y dicen pero qué ingenuo este muchacho que le está pidiendo a un político profesional que un momento dado se frene, teniendo la oportunidad de adquirir más poder político. Y es exactamente lo que yo estoy diciendo. Si se tiene vocación democrática hay poder que no se debe buscar.

OJM: ..el poder tiene sus límites…

PHM: Claro, claro, porque si no es la propia democracia que sufre y demuestras en la práctica y en los hechos que no tienes vocación democrática. Y yo pienso que lamentablemente el Partido de la Liberación Dominicana ha demostrado eso. Porque cada vez que ha llegado a una encrucijada, y los hechos están ahí, ha optado por acaparar más poder. Y también es un tema de la sociedad nuestra, yo pienso que la sociedad nuestra ha demostrado poco apego o tal vez poca conciencia de lo que son los valores democráticos. Porque yo pienso que a la sociedad dominicana le gusta vivir en democracia, usamos los derechos, sobre todo el derecho de la libertad de expresión que desde hace ya unas cuantas décadas disfrutamos. Pero tenemos poca conciencia de lo que implica la mecánica de la democracia y permitimos que este tipo de cosas sucedan. De hecho, ese nombramiento de las Altas Cortes, que en lo personal yo pienso que constituyó un sacrificio de lo que nos quedaba de democracia en la plaza publica, se hizo con cierta complacencia de los actores de la sociedad civil, incluso de la misma Iglesia, “pero mira son gentes muy valiosas, son gente profesionales”. Eso yo no lo discuto. Pero, ¿que está pasando? ¿Dónde nos deja eso, en términos de la institucionalidad democrática?

OJM: Veamos la opinión que nos tiene Fausto Rosario Adames, director del diario digital acento.com.do sobre el nivel de concentración de poder del Poder Ejecutivo, del Partido de la Liberación Dominicana, en las Altas Cortes de nuestro país.

FRA: La Suprema Corte de Justicia es una instancia política y en este momento más. Como lo fue en los momentos en los que el doctor Joaquín Balaguer era presidente de la República y era quien tenía el control de los miembros de la Suprema Corte de Justicia. Una llamada de Balaguer a Contín Aybar, o a cualquier otro de los presidentes que tuvo la Suprema Corte de Justicia, pero recordamos fundamentalmente a Néstor Contín Aybar, era una decisión judicial. Y yo creo que en este momento el doctor Mariano Germán es una persona reconocida como técnico, era un abogado exitoso, es un abogado exitoso, pero como presidente de la Suprema Corte de Justicia nosotros entendemos que es una persona que va a mantener fidelidad al doctor Leonel Fernández.

OJM: La esencia de una democracia es la apertura, es la capacidad de que quienes gobiernan tengan la tolerancia necesaria para escuchar las críticas que se le hacen. En tu opinión, Paulo, ¿qué le pasa a la democracia dominicana a la luz de lo que estamos conversando?

PHM: Estamos viendo una creciente intolerancia y eso es lógico que suceda, porque cuando un grupo acumula todo el poder, acapara todo el poder, bajo la lógica de que el poder es para usarlo, más temprano que tarde la forma de ejercer los derechos fundamentales de ciudadanos y ciudadanas les va a dejar de resultar simpática y con el poder que tienen van a actuar contra eso. Estamos viendo algunas señales, desde luego, las formas se cuidan, porque recuerda que en una democracia constitucional las apariencias de apego a la Constitución se respetan en la medida de lo posible. Pero mi expectativa es que cada vez va a haber más intolerancia. Yo no veo, en términos mecánicos, nada que se interponga entre el uso y por lo tanto el abuso de ese poder, que no tiene contrapeso, en contra del ejercicio de los derechos de la ciudadanía. Y eso es algo que cae por su propio peso.

OJM: En una democracia, que sabemos es fundamental la capacidad de opinar y de poder tener disentimiento frente a la opinión de quienes nos gobiernan. En el Estado democrático, ¿qué tan importante es permitir la disensión?

PHM: Esencial, sin eso no hay democracia. Todavía en la República Dominicana ese derecho lo estamos ejerciendo, la palabra clave ahí es todavía. Porque, de nuevo, cuánto tiempo va a pasar antes de que eso deje de ser simpático y qué va a detener a quienes tienen todo el poder para usarlo contra quienes nos hemos convertido en objetos de poder en oposición a sujeto de poder.

OJM: ¿Qué opinión tú tienes cuando el gobierno se cierra a dar ningún tipo de participación a quienes opinan en contra, o forman parte de la oposición que es totalmente radical al gobierno?
PHM: Ahí vamos, ¿qué decirte? más de lo mismo. Cuando se acumula tanto poder empieza a confundirse quién tiene a quien, y ese es el verdadero peligro. Por eso los padres de la democracia norteamericana protegían tanto e insistían tanto en la insistencia de contrapesos de diseño, de que el poder no se concentrara en una sola ala del gobierno porque eso provocaba tentaciones y provocaba en sí mismo un ambiente malsano. Entonces es lo que se da, ¿como tú detienes algo que es indetenible, quién lo va a detener? No se detiene, sencillamente.

OJM: Veamos ahora la opinión del jurista Miguel Valerio sobre lo que sucedería en caso de apoderar a la Suprema Corte de Justicia en primera instancia y en cuanto al nivel de concentración de poder que se tiene en las Altas Cortes.

MV: Al nombrar el presidente de la República a su abogado de cabecera, el doctor Mariano Germán Mejía, la realidad es que el mensaje fue político. No fue un mensaje institucional, judicial. En el plano judicial, la Escuela de la Judicatura desde el año 1997 ha venido formando todos los jueces del país y ¿por qué no una Suprema Corte de Justicia compuesta sólo por jueces de carrera? Claro, la Constitución manda que un 75% será de la carrera y un 25% del exterior de la carrera. Lo que sorprende es que ese 25% en cuanto a representación de poder, incluya al presidente de la Suprema Corte de justicia y al presidente de la Cámara Civil de la Suprema Corte de Justicia, no de la carrera judicial, tiene una incidencia total sobre el pleno en la Suprema Corte de Justicia, y por ende en el Poder Judicial. Con lo cual esperamos que el doctor Mariano Germán Mejía apele a la sensatez y no tome decisiones pensando en la política sino con la toga de juez.

OJM: Hay otro tema que nos preocupa a muchos dominicanos y son las elecciones del 20 de mayo. Hay muchas cosas que están en juego a propósito de dos modelos: la concentración de poder que exhibe un solo partido en el resto de los organismos del Estado y la posibilidad de que pueda existir un cambio al menos en el Poder Ejecutivo el 20 de mayo. ¿Tú crees que en medio de esa situación que tú has descrito, el presidente de la República tenga su convicción clara de que él como jefe del estado es garante del respeto a unos resultado electorales en caso de que sea un resultado adverso a los intereses del PLD?

PHM: Eso es lo que se ha dicho. Y yo pienso que si los resultados de las elecciones resultan o se presentan como adversos al partido de gobierno, yo quiero pensar que no habrá resistencia en reconocerlos. El tema está en que se llegue hasta ahí, porque para eso se requiere un árbitro imparcial. Y ese es parte del tema, cuando se produce un desequilibrio de poder tan grande. ¿Qué estamos viendo, por ejemplo, a nivel de opinión pública? Los medios, muchos hacedores de opinión, están silenciados, incluso por autocensura o porque sencillamente es costoso decir algunas cosas que no son simpáticas. Y cuando tú te vas a la Junta Central Electoral, digamos como poder electoral, también ahí hay un desequilibrio. Los movimientos que ha hecho la Junta y desde luego yo tengo opiniones muy críticas, personales, respecto de esta Junta. Yo creo que esta Junta es responsable de haber llevado a cabo una verdadera contra reforma electoral. ¿Hay confianza en la Junta? pareciera que sí. O yo no sé si es que pareciera que sí o es que nadie se atreve a decir que no hay tanta confianza en ella como debiera haber. O sea, que ahí está un poco el tema del árbitro. En el origen de tu pregunta…

OJM: ¿Qué opinión tienes sobre el mensaje de los obispos que reclaman que exista transparencia y credibilidad en el proceso electoral?

PHM: Es un reclamo válido, es un reclamo al que se debería hacer caso, pero también es un reclamo que se queda en un titular de periódico. Porque mecánicamente, y ese es el tema de cuando no hay contrapeso, mecánicamente estamos virtualmente a merced de lo que en demasiados ámbitos decida el grupo que nos gobierna. Ellos van a hacer lo que hace toda dictadura constitucional, escucharlo, darle crédito y hacer lo que más le conviene a su grupo.

OJM: Con respecto a mi pregunta inicial en este segmento, ¿el presidente de la República está consciente de que es sobre su responsabilidad histórica que descansa el respetar los resultados electorales?

PHM: Yo no estoy en la mente del presidente para saber si él está consciente de eso. Yo te puedo hablar de
las señales que yo veo. El presidente ha declarado por decreto el año 2012 como año del respeto a la institucionalidad y al estado social de derecho, lo cual me parece a mi, por decir lo menos, muy irónico. Porque eso sucede, ese decreto se da dos semanas después que el estado de derecho se coloca en una posición de amenaza real, la amenaza real más grande de la historia reciente de la República Dominicana. Entonces, cuando tú ves ese tipo de ironía es difícil saber que está pasando en la mente del presidente. Con ese aspecto fundamental, desde luego que una ruptura del orden constitucional por un irrespeto a un dictamen electoral, es una cosa. Un amañamiento o una manipulación electoral sería coherente con todo esto que está pasando. No estoy diciendo que vaya a pasar pero es un mecanismo muy utilizado por las dictaduras constitucionales, y eso, de nuevo, no lo digo yo, lo dicen los textos de ciencias políticas, muy utilizados por las dictaduras constitucionales para permanecer en el poder.

OJM: Hemos hablado del problema, de la preocupación por el problema, de cómo se expresa la dictadura constitucional. ¿Cómo pudiera revertirse el estado actual, evidentemente, a través de vías democráticas?

PHM: Hay tres maneras, y una es la que deberíamos evitar. La primera es a través de elecciones y que por elecciones, en este caso ya sea del Congreso o del Ejecutivo, se redistribuya la representatividad o el poder entre los representantes electos. O sea, que una forma en el corto plazo nuestro, para contextualizarlo en República Dominicana, es que en las elecciones del 20 de mayo haya un cambio de partido, esa es una forma. Otra forma, y quiero mencionarla con toda intención, es que el propio grupo que controla los poderes recapacite y literalmente renuncie, entregue poderes, que se dé cuenta de que esto “es un tema de gobernanza pública, que no favorece a nadie, le hace daño al sistema democrático, le hace daño a la institucionalidad democrática y yo no voy a cargar con la responsabilidad histórica como grupo de haber hecho esto. Yo no voy a terminar convirtiéndome en aquello contra lo que yo tanto luché hace 30 o 40 años”. Esa es una segunda forma que es válida también. Muy poco probable, pero esa es una forma mecánica. Luego, la tercera forma es donde no nos quisiéramos ver, que es luego de que se produzca un recrudecimiento de las condiciones, que entonces los ciudadanos y ciudadanas tengamos que organizarnos para demandar por diferentes medios una vuelta a la democracia, un regreso a la democracia, que yo creo que es a la democracia clásica, que es un poco lo que se impone en este momento, en la situación que tenemos. Cualquiera de las tres formas funcionan.

OJM: ¿Qué papel tú le asignas a los partidos políticos en esta coyuntura?

PHM: Yo pienso que, y ahí tengo que ser también muy crítico, los partidos políticos, especialmente el principal partido de oposición por las circunstancias x o y, ya se verá internamente porque son temas que yo no domino, pero desde fuera yo pienso que ha sido muy permisivo frente a esta acumulación gradual de poder que se ha dado y este maniobrar para ir acumulando más poder por parte del grupo que nos gobierna. Y yo pienso que también a ellos les toca su cuota de responsabilidad por la situación que estamos viviendo.

OJM: ¿Qué esperanza tú tienes, visto ya el análisis que has hecho, como eres un comunicador también estás en contacto permanente con distinto sectores de la vida nacional, tú crees que hay una conciencia nacional con respecto a lo que hemos hablado hoy aquí?

PHM: Todavía no. Hay un dominio o una presencia bastante avasalladora de mensajes narcotizantes en los medios para que esto no se perciba. Yo pienso que todavía el grado de conciencia nuestro es muy bajo. En los círculos que me muevo tengo esta opinión, todavía, tengo que decirlo, soy la excepción y no la regla. ¿Cuál es mi expectativa? Yo no veo el futuro muy luminoso, yo tengo una proyección, yo creo que se avecinan tiempos muy difíciles, en cualquier caso, para la democracia y la sociedad dominicana. Haríamos bien, y desde luego esta es mi opinión, en hacernos más concientes de la situación que estamos viviendo, de lo que implica tener derechos y defenderlos y la consciencia de cuál es el sistema político o el ordenamiento político que mejor garantiza, sin que sea perfecto, el ejercicio permanente de esos derechos.
Yo pienso que hay una brecha importante de conocimiento en la ciudadanía dominicana, y por ahí deberíamos de comenzar. No olvidemos esa máxima de que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, duele, pero es correcta. Los dominicanos y dominicanas hemos permitido que se dé esta concentración tan grande de poder, que ya ha estado obrando en contra nuestra y no nos merecemos eso, a pesar de que llegamos hasta ahí porque lo permitimos. Pero ya las consecuencias tenemos que administrarlas para cambiarlas, no puede ser que sigamos narcotizados, sigamos durmiendo. Esta democracia perfectible, incompleta, que tenemos, ha costado mucha sangre, mucho dolor, incluyendo a muchas de las personas que ahora están del lado que detenta el poder, como para permitir que se pierda. Y eso es algo un poco irónico. ¿Entonces, cómo es el tema? ¿Tú que luchaste contra la dictadura en su momento, ahora esta dictadura es buena porque es tuya? No, no puede ser.

OJM: ..próceres como Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez, entre otros…

PHM: …y actores políticos del partido de gobierno que sufrieron en carne propia o de sus familias lo que es una dictadura terrible. Retumba en mis oídos una frase que le escuché una vez a Minú Tavárez Mirabal, “No hay dictadura buena”, así dijo ella. ¿Quién más autorizada que ella para decir esa expresión? ¿qué va a pasar para ahora? Estamos minando la democracia, ¿qué vamos a hacer ahora? Estamos en esa encrucijada, y en las encrucijadas demostramos nuestras verdaderas creencias, porque nos vemos obligados a optar.
Más veces de las que son deseables, el partido de gobierno ha optado por acumular poder por el poder, en desmedro del bien común y la democracia. Debieran reflexionar y por eso de las opciones que mencioné, dije que la segunda es poco probable. Debieran reflexionar en su rol histórico frente a esta sociedad.

OJM: Paulo, gracias por tus opiniones responsables. Con esto estamos contribuyendo a crear mayor nivel de consciencia con relación a la realidad que está viviendo nuestro país.

PHM: un gran honor…

OJM: A ustedes amigos televidentes, gracias por haber estado con nosotros. Les invito a que nos sigan en Facebook, en YouTube y en Twiter. Será hasta la próxima entrega de LÍDERES.

L I D E R E S
El programa de ORLANDO JORGE MERA
Domingo 19 de febrero de 2012/ 9:00 AM/ Color Visión/ Canal 9.

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