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Entre transiciones

Enviado en 16 junio, 2012 Para 1:24 am Escrito por en Artículos de opinión

Hace 30 años, en 1982, fue la última transición de mando entre presidentes pertenecientes a un mismo partido. Hoy, estamos siendo testigos de una transición similar a la ocurrida en la década de los ochenta, aunque con un sabor diferente. Esta transición solo coordina el acto de toma de posesión, limitando las fronteras entre ambos presidentes, el saliente y el electo.

No es, por ejemplo, el caso de Francia, en donde, en menos de quince días, Nicolas Sarkozy le entregó el mando a François Hollande, en un gesto aplaudido por todo el mundo. Ante la crisis que vive Europa, el protocolo francés acortó el período de transición. No hubo pérdida de tiempo.

Al menos públicamente, ha habido una sola reunión de la Comisiones de Transición, y las informaciones que resultaron de esa reunión es que se intercambiaron una serie de informaciones, y se coordinó la toma de posesión. Son 90 días, sin que se anuncien medidas o decisiones sobre políticas que impacten el futuro del país.

El presidente saliente está enfocado en gobernar hasta el último minuto del día en que expira su mandato. Algunas interrogantes surgen en el camino: ¿Qué finanzas públicas recibirá el presidente electo? ¿Cuáles medidas anunciará para enfrentar el déficit fiscal? ¿El acuerdo con el FMI será concertado antes o después del 16 de agosto? ¿Implementará el presidente electo un verdadero control del gasto público, con calidad? ¿Se cumplirá el compromiso del 4% para la educación?

La transición hacia el 16 de agosto es larga. Muchos tienen el tiempo encima, y quieren resolver lo que no han podido resolver en ocho años. Para otros, el tiempo comienza. Mientras, el libro de Luis Spota, titulado “El primer día”, es lectura recomendada para aquellos que dejan el poder dentro de dos meses.

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