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Gobierno y oposición

Enviado en 07 julio, 2012 Para 9:59 am Escrito por en Artículos de opinión

La esencia misma de la democracia nos plantea dos escenarios: El gobierno, que surge de las elecciones; y la oposición, integrada por los partidos que tiene una visión diferente a quienes están en el gobierno. La oposición es el contrapeso del gobierno.

Al revisar el proyecto de ley sobre partidos, preparado por la Junta Central Electoral, que está plagado de distorsiones serias, y que de aceptarse, sería caer en arbitrariedades e injerencias que podrían lesionar el libre ejercicio democrático, me llamó la atención la disposición que obliga a los partidos a “ejercer oposición pacífica y constructiva” al gobierno. Esta obligación establecida en su artículo 17, letra D, supone que la Junta Central limite la estrategia y la política de oposición que deben ser resultado de lo que definan los órganos de cada partido.

La forma de oposición es parte del ejercicio libérrimo de los derechos políticos y no puede ser alienada por limitaciones más allá de las que imponga el estado de derecho (que la oposición se haga de acuerdo con el orden público). Nunca estaremos de acuerdo con romper la paz pública, es el último de los recursos. Es la renuncia a la política. Sin embargo, la modalidad, el curso de la oposición no puede estar preestablecido y mucho menos ser el fruto de voluntades ajenas a los partidos.

En esta etapa de transición hacia la instalación del gobierno electo, es oportuno reiterar que la línea de oposición de un partido democrático debe ser la que libremente decidan sus organismos, dentro del marco fijado por la Constitución. En el caso del PRD, para construir un proyecto político exitoso de cara al futuro, debe ser oposición firme y útil para la sociedad, sin ningún tipo de participación en el gobierno.

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