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Amiro Pérez Mera

Enviado en 11 agosto, 2012 Para 11:09 am Escrito por en Artículos de opinión

El pasado miércoles recibí la noticia del fallecimiento de Amiro Pérez Mera, quien tuvo una extraordinaria vida privada y pública, destacándose por su lucha en contra de la tiranía trujillista, y ejerciendo la medicina hasta ocupar la posición de ministro de salud pública en el gobierno de mi padre, Salvador Jorge Blanco (1982-1986).

Murió a los 82 años de edad, ya aquejado de serios quebrantos de salud en la paz de su hogar. En una sociedad en la que la mayoría de quienes ejercen funciones públicas en el gabinete presidencial, exhiben riquezas y privilegios irritantes, Pérez Mera pasó por el gobierno, sin que se le ensuciaran sus manos de ninguna de las inmundicias que pululan en los escritorios gubernamentales.

Al contrario, se le reconoce a Pérez Mera haber sido el padre de la medicina preventiva en la República Dominicana, con las exitosas campañas de vacunación que erradicaron el polio y la sarampión en el país durante el período 1982-1986. Esas jornadas fueron reconocidas por la Organización Mundial de la Salud, y sirvieron como punto de referencia para procesos similares en América Latina.

Además de ser un servidor público ejemplar, Pérez Mera siempre fue un luchador antitrujillista, al extremo de que estuvo preso en solitaria por casi un año, acusado de conspirar. Por esa experiencia, asimiló lo que es la solidaridad, y cuando mis padres vivieron momentos muy difíciles de persecución, él siempre estuvo presente.

Esposo y padre ejemplar, le gustaba la vida en familia. Recuerdo los viajes a Palmar de Ocoa y a Constanza, las lecciones de taishi, su amor por los vegetales y las frutas, y sobre todo, su extraordinaria fuerza de voluntad y optimismo, aún en las circunstancias más adversas.

Descansa en paz, tío Amiro, que tu legado es permanente.

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